¿Sueno como si tener 22 fuese un drama? ¿Cómo una adolescente estúpida? ¿Qué esperáis? Soy solo una cría con un carné que dice que soy adulta
Creo sinceramente que hoy estoy un poco más chalada que ayer, y cuando digo hoy, digo en general desde hace unos meses. Un cúmulo de circunstancias me han llevado al punto de dejar de lado muchas cosas que la mayor parte de personas considerarían ‘vitales’. Supongo que mis circunstancias en estos años de vida me están llevando por un camino incierto.
Esa sensación que tienes de pequeño de que las oportunidades llegan y los problemas se arreglan solos desparece con el tiempo. Cuando llegas a tus 18 sientes la estafa, la estafa de que no eres un adulto. De que sigues con la misma mentalidad que tenías a los 16 solo que con más responsabilidades legales. Después llegan los 20 y te confirman que: efectivamente, nada ha cambiado. Solo, que ahora eres consciente de que tienes que hacer algo -¡Rápido!- o no serás una persona de bien, con una casa que aprueben tus padres y una pareja que soporte tus llantos nocturnos. Llegados a este punto, me planto a punto de aterrizar en un convulso mercado laboral, con una sensación que atenaza mi estómago. Esa sensación de que solo sigues la corriente, la misma corriente que todo el mundo. Esa sensación de que realmente vas a acabar con un perfil promedio en una sociedad mediocre. Desde siempre he pensado que nadaba a contracorriente, que no era como los demás, ahora solo pienso que era cáscara, porque… ¿Dónde acabé? ¿Estudiando una carrera que mina mis días? ¿Buscando entre los escombros de un empleo que no me dejará tiempo para hacer lo que más deseo?
Creo que, más o menos, está disertación es algo así como una autocrítica. Creo sinceramente haberme planteado terriblemente mal las cosas, y no saber como solucionarlo. Es la definición absoluta de “estar perdido”. Supongo que de alguna manera me estoy empezando a dar cuenta qué significa vivir, estar perdido desde el principio hasta el fin.




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