Últimamente tengo la piel de gallina todo el tiempo. Me balanceo como una hoja por encima de tu cabeza ¡Oh, qué mierda estoy haciendo! A veces me arrepiento con cada una de mis neuronas. Estúpida, estúpida ¿Qué haces? Te golpeas con el suelo y disfrutas de tus morados y tus cortes. Eres idiota y te ríes. Y a pesar de todo, yo me rio también. Me hace feliz verte prender tus cerillas, de nuevo, volando con volutas de chispas de colores alrededor. Soportando también los momentos en qué estas fatal. Esos momentos en los que no eres más que un despojo en una cuneta. Pero un despojo precioso, aun en tu llanto sigues siendo la más bonita, porque a pesar de que llevamos un largo camino andado. A pesar, de todas las disputas, siempre hemos estado pegadas como dos siamesas.
Tus cortes, son mis cortes. Tus risas, son mis risas. Y
mientras sigas siendo esa cría loca que corre por descampados polvorientos
mientras grita o se reboza con la hierba de un parque al amanecer, yo me
seguiré sintiendo viva. Hoy, no te mentiré, estoy tierna. Algo que normalmente
no me dejas decir a los demás. No sabes que sucede, porque nunca entiendes
nada, eres como una niña descubriendo cada cosa como si fuese la primera vez,
vendiendo esa apariencia de piedra sosa y tocapelotas. No me gusta esa chica,
porque esa chica no eres tú. Despierta de tu cuneta. Saca tus mejores galas
vayamos a bailar porque aún es demasiado pronto y la vida es demasiado corta.
He traído cigarros y alcohol, alguna baratija de mercadillo y un par de
estúpidos chupa chuses. Sé que te gustan. Veamos esa peli rara, esa de la que
no te cansas. Juguemos hasta que nuestra risa nos corte el aliento. Robemos un
par de carros de la compra y veamos amanecer como si no lo hubiésemos hecho ya
cientos de veces. Cualquier cosa será perfecta, cualquier cosa junto a ti dedicándome
una sonrisa sincera.
¡Paremos el tráfico! ¿Golpeamos ese contenedor? ¿Qué no? Qué
importa el mundo, qué importa el resto del planeta estoy borracha de ti.
Embriagada de tu pelo, de tus ojos de gato inocentones, de tus labios gritando obscenidades
al viento, de tu risa estridente. Perfecto, perfecto, jodidamente perfecto.
Pero no olvides, no olvides quién coño eres, aun estando perdida, aun estando
confusa. No olvides quién putas eres, o lloraré
y me romperé como nunca he hecho anteriormente. Gritaré y tu pecho se
partirá en dos, porque, cariño, yo estoy más cerca que nadie de ti y te quiero
con todos tus malditos fallos, agolpados, torpes, estúpidos y malformados. Pero
con al menos algo nuevo, qué nadie más los tienes de la misma forma en la que
los has creado tú. Son tan imperfectos que son perfectos ¡Cuídalos! Porque eso
significa cuidarme, eso significa cuidarte. Y con esas palabras tan empalagosas
me despido, no sin antes decirte que te quiero con locura y que donde ya nadie
quede yo estaré ahí, junto a ti, tu pequeño y tan torpe y malformado corazón.






No hay comentarios:
Publicar un comentario