
Creo que nunca he tenido tanto miedo a escribir una entrada como en esta ocasión. Hablar del feminismo siendo una mujer es bastante sencillo. Pero cuando quieres hablar de racismo y no eres parte de una minoría étnica, ni, en este caso, vas a ponerte de parte de ésta, tienes muchas papeletas para a ser tildado de intolerante, racista o clasista. No voy a quitar la razón de que las minorías son fácilmente excluidas y que durante años han sido ignoradas y tratadas de peor forma que a los ‘blancos’, pero eso no quita que en los últimos tiempos se esté invirtiendo la polaridad y se esgrima con mucha facilidad de boquilla un término muy serio como es el de ‘racismo’.
Actualmente, Las productoras de cine y televisión están exigiendo una mayor cuota de personajes interraciales -mayor que nunca antes- que está afectando a muchos reboots de inminente lanzamiento con las consecuentes polémicas de por medio. Cuando hablamos de la industria del entretenimiento no hablamos de toda, no, hablamos de Hollywood y en menor medida la industria occidental de Europa y Australia. Es importante hacer esta distinción porque cuando te pones a extrapolar los casos fuera de esta hipótesis aparecen curiosos sarcasmos.
Como no, la controversia viene de la mano de las adaptaciones de comics, libros, animes y mangas para la gran y pequeña pantalla e incluso en el teatro. Personajes populares con una gran tirada a los que el público está muy acostumbrado a ver de una determinada manera y le cuesta desenclichetar de su paradigma mental. La crítica no está dirigida a que estos personajes muten y se adapten a los nuevos tiempos. La crítica viene cuando se observa un comportamiento dicotómico dependiendo de dónde se sume o dónde se reste en la ecuación. Es escandaloso leer las burradas que se han dicho sobre la protagonista de ‘Ghost In shell’ por parte de gente que claramente no parece tener ni idea de qué va el anime original o como se han cogido con pinzas el tema de ‘Hermione negra’ para cambiar una crítica legítima a un arma arrojadiza con el nombre de ‘racismo’ grabado.
Asia y su doble vara de medir
Hollywood y las adaptaciones extranjeras, un clásico entre los clásicos. Adaptaciones incluso entre países angloparlantes que no se entienden muy bien. ‘USA is diferent’. Me gusta tu producto pero… ‘no se adapta a mi realidad’, o como decir de forma sútil, ‘es bueno, pero yo lo sé hacer mejor y con más banderitas yankis’. A estas alturas extrañarse de que Estados Unidos coja un producto y lo haga a su manera, es cómo extrañarse de que mañana salga el sol. Si encima sumamos los despropósitos que ha ido acumulando durante su trayectoria puede que nos de una terrible urticaria tan solo al imaginar lo que puede suceder al meterse en terreno ‘anime’ y ‘manga’. Pero si algo es cierto en todo esto, es que Hollywood se está mojando y MUCHO al meterse en el pantanoso mundo de la adaptación del cómic japonés. Aunque, muchos crean que Hollywood ha metido la zarpa en este mundillo más de lo debido, lo cierto es que las adaptaciones de animes/mangas japoneses se pueden resumir en el borde una servilleta -claro está, sin incluir ‘live-action’ de videojuegos (‘Street Fighter’) o películas reales (‘Hachiko’, ‘The Ring’)-. La gran mayoría de ellas han pasado desapercibidas, y en general, se han caracterizado por un baja inversión en dinero y cariño. Solo podemos excluir a ‘Oldboy’ y ‘Speed Racer’ por haber hecho un intento de hacer algo más profesional, pero la que siempre recordaremos en nuestros cerebros como una mancha imborrable es y será ‘DragonBall Evolution’. Película sacada por arte de birlibirloque con actores de segunda plana y que, a todas luces, le faltaba mucho presupuesto para estar cerca de ser una adaptación fiel o simplemente buena.
Lista de adaptaciones ‘live-action’ estadounidenses:
- The Guyver (1991)
- Guyver: Out of Control (1994)
- Fist of the North Star (1995)
- Speed Racer (2008)
- DragonBall Evolution (2009)
- Oldboy (2013)
Cuando digo que Hollywood se está mojando hay que entender varios puntos sobre la gran industria americana del celuloide. Estamos en una muy buena época para los superhéroes y los cómics, veda que se ha abierto para tratar de acercarse al otro gigante productor de cómics: Japón. Oportunidad que en vez de apoyar para generar más títulos de firma nipona, y a la larga aumentar el caudal de actores asiáticos, se dinamita con críticas que ya se verá si consiguen su propósito o el de desalentar el experimento de adaptación.
Lo único que sabemos por el momento de todo esto, es que ‘Ghost in Shell’ verá la luz en 2017 y será protagonizado por Scarlett Johansson. Hasta ahora ni se había podido plantear poner de cabecera una actriz como Johansson, que es considerada por la revista Forbes, como la segunda actriz mejor pagada de 2015 detrás de Jennifer Lawrence. Estamos hablando de una superproducción, nada de medias tintas cutres. Y que tan solo en su vista preliminar ha recibido unas críticas brutales desde el colectivo de actores asiáticos de Estados Unidos y de ‘otakus’ de todo el mundo que querían ver a una Motoko Kusanagi asiática. Otra forma de tirarse ladrillos a uno mismo, la elección de Johansson no es azarosa, ni ‘racista’. Es una forma de garantizar que un cierto sector de población, que ni le suena, ni le llama un film como este, finalmente se acerca a su cine más cercano para verla. Y no por qué una actriz asiática venda menos, sino porque la protagonista no es una desconocida, es una persona que arrastra fans solo para verla a ella.
Me enfurece con especial fuerza esta cantidad de mierda que está cayendo gratuitamente sobre una adaptación que tiene visos de marcar un precedente frente a las versiones anteriores y peor paradas. Primero, porque entiendo que la mayor parte de personas incluidas en el movimiento ‘whitewashing’, aunque quieren conseguir una cosa positiva para un sector que está ciertamente invisibilizado, como es el de actores asiático, lo están haciendo de la peor forma posible. ¿Por qué? Porque realmente Kusanagi podría ser asiática, pero podría no serlo. Esto es meterse en tecnicismos y en analizar el dibujo que va cambiando de película a película, de serie en serie. No obstante, y ya de primeras, la protagonista de ‘Ghost in Shell’ es un cyborg, con varias reencarnaciones corporales, que EN MI OPINIÓN se caracteriza por tener unos rasgos muy poco asiáticos (ojos azules y el corte de sus rasgos faciales) en comparación a otros personajes. Personalmente, tanto Motoko como Batou, están más cerca de ser identificados con una proporción occidental que como una asiática, más cuando a su lado se encuentran otros personajes como Paz, que no me genera ninguna ambigüedad racial en su dibujo. Por otra parte, y para mi, entrando en la potencia argumental y escénica, una de las partes más brutales de ‘Ghost in Shell’ (1995) -la primera de todos-, es cuando Kusanagi y Puppet Master están tumbadas en la misma superficie antes de fusionar sus spiques. Una programada por el gobierno estadounidense y la otra por el japonés, una rubia y otra morena, pero cuando ambas se miran, te das cuenta de que son básicamente iguales, que tienen la misma cara. Son cyborgs, con una carcasa que puede ser como su creador haya querido que sean, o como las fabrique el productor de carcasas. Dar por hecho que es asiática cuando hay tantas evidencias para, por lo menos, generar una duda razonable, es de mentalidades cuadradas o poco informadas.
Es frustrante ver como gente que quiere conseguir algo positivo, en vez de informarse antes de criticar algo, salta a incendiarlo sin motivo aparente. En este sentido, los otakus no son mucho mejor, pues son terriblemente cerrados con el concepto de ‘lo producido en Asia o sobre Asia debe ser interpretado por asiáticos’. Error que me lleva el segundo motivo por el que esto me cabrea hasta más no poder.
En el año 2015 y en tierras niponas, vio la luz otra adaptación ‘live-action’ del popular manga ‘Attack on Titan’ o ‘Shingeki no Kyojin’, para los que prefieran el nombre original. Sin entrar en el tema argumental, ni en la calidad de la cinta -aunque es de lo mejorcito del estilo que puedes encontrarte-, una de las cosas que más me choca es la aceptación universal de que un asiático interpretando personajes occidentales es normal siempre y cuando no sea a la inversa. No me estoy metiendo gratuitamente con ‘Attack on Titans’, pues todos sus personajes a excepción de Mikasa Ackerman -la cual es mestiza, y curiosamente su actriz también lo es- son occidentales. Y no lo digo yo, ni lo estoy interpretando de la forma del dibujo, lo dice su mangaka y creador, Hajime Isayama. Para más inri, es una de las producciones más costosas de los últimos años en este país, pero ningún otaku, occidental o actor se ha ofendido porque TODO un elenco de actores hayan sido reinterpretados. Nuestra mentalidad es la de ‘es normal, es Asia ¿Y qué hay en Asia? ¡Asiáticos! ¿Con qué haremos la peli? ¡Asiáticos!’. Pues sí, es evidente y cierto. Los occidentales son una minoría en Japón y encontrar un elenco es más complicado y menos rentable de cara a la taquilla, que es más nacional, que internacional. Pero, ¡Ojo!, que esto es exclusión igual-igual que cuando un ‘blanco’ interpreta personajes asiáticos y es un argumento que puede venir de vuelta, tal y como lo hace un boomerang.
Ciñéndonos a esta postura… nos iremos a los datos estadísticos de la población de Estados Unidos. Según el portal del censo demográfico de dicho país en el año 2010, el 72,4% de su población es ‘blanca’. Lo voy a repetir… SETENTA Y DOS POR CIENTO. Mientras que los negros se encuentran al rededor 12,6% y los asiáticos implican tan sólo un 4,8% del total, un número inferior que al dedicado a ‘otras etnias’ tales como indios, árabes e indios nativos de latinoamérica que implican un 6,2. Con esto, y sumandonos al doble rasero que se aplica en países asiáticos para no incluir más personajes occidentales, podríamos argumentar que los asiáticos ‘son muy pocos’ dentro del respective global de la población estadounidense para ser tomados en cuenta a la hora de elegirlos en los castings. Siendo menos catetos, pero un poco más conscientes de este punto, es de lógica que una población de mayoría blanca tenga una mayoría de protagonistas blancos ¿Por qué? Porque nos gusta consumir personajes con los que nos sentimos identificados, cuanto más mejor, no solo en idiosincrasia sino también físicamente. Y eso, las productoras lo saben. O sino ¿Por qué un aumento del número de personajes negros en las pelis de ciencia ficción de los últimos años? Hollywood se encontró ante sí con una problemática clara: La gran mayoría de superhéroes fueron creados en los años 50, y como tal, el número de personajes de minorías étnicas era inferior al esperado, un hecho que les perjudicaba a la hora de arrastrar a las salas de cine a otro tipo de consumidores que no implicasen ser ‘blanco y de clase media’. Sí, de clase media, que nada tiene que ver con la etnia, pero un problema igualmente y por lo cual en los últimos años se están reescribiendo tantos orígenes como, en otros casos, creando personajes de procedencias más humildes.
El otro caso más polémico de ‘Whitewashing’ que se ha generado en los últimos tiempos es el de Tilda Swinton interpretando al ‘anciano’ en la próxima película de Marvel, ‘Doctor Strange’. No hay que informarse mucho para encontrar una de las mejores y más concisas explicaciones sobre este asunto.
Marvel intenta romper un molde arcaico y salirse de un cenagal como es la independencia sí o no de Tíbet, y lo hace por todo lo alto, dándole el papel a una mujer. Y en vez de celebrar la atrevida decisión de distanciarse de un cliché y acercarse a una postura más feminista, nos damos de cabezazos en la pared porque, malo o bueno, lo asiático debe seguir siendo asiático. Error.
Pero no es la primera vez que el colectivo asiático americano se pone en ristre con una película por motivos que escapan a mi humilde compresión. En 2012, vio la luz el maravilloso ‘Atlas de la nubes’ de las hermanas Wachowski. Dos directoras que han estado muy implicadas con la inclusión tanto de minorías étnicas, como del colectivo LGBT, que decidieron hacer un relato de historias cruzadas entre personajes, espacios físicos y temporales. Para ello cogieron un elenco de actores conocidos, y otros no tanto, en los que dependiendo del momento del relato interpretaban a personajes de otras etnias, edades, personalidades y sexos diferentes al suyo. El director de Network for Asian Americans, Guy Aoki expresó que 'El atlas de las nubes' había perdido una gran oportunidad, ya que la historia que se desarrolla en el Seúl futurista no estaba protagonizada por un hombre asiático sino que fue llevado a cabo por el actor Jim Sturgess. Lo que me hace preguntarme si hemos visto la misma película. Donde la verdadera protagonista de ese Seúl futurista es Sonmi 451 (Bae Doona) y dónde todos y cada uno de los actores del film fueron caracterizados en un momento u otro de etnias, sexos y edades diferentes a las suyas propias. Es más, el relato habría perdido continuidad de no ser Sturgess el que interpretase tanto el papel de Hae-Joo Chang como el Adam Ewing, ambos directamente relacionados con el de Sonmi 451 y Tilda Ewing llevados por Doona.
Blackwashing
Tengo la sensación de que se polemiza muchísimo sobre este ‘blanqueamiento’, cuando se ignora en muchísimos casos el gran empeño que se está poniendo en estos últimos años para integrar el mayor número de realidades posibles. Esto incluye un cambio a la contra, donde muchos personajes ‘blancos’ pasan a ser negros. A continuación voy a dejar una breve lista de algunos que han sido sometidos a este lavado de cara en los últimos tiempos, y que en su gran mayoría han pasado desapercibidos.
Will Smith como Floyd Lawton/Deadshot en ‘Escuadrón Suicida’ (2016), Michael B. Jordan como Johnny Storm/Antorcha Humana en ‘Los 4 fantásticos’ (2015), Michael Clarke Duncan como Wilson Fisk/Kingpin ‘Daredevil’ (2003), Idris Elba como Heimdall en ‘Thor: Dark World’ (2013)/‘Avengers: Age of Ultron’ (2015)/‘Thor: Ragnarok’ (2017), Laurence Fishburne como Perry White ‘Man of Steel’ (2013), Jamie Foxx como Electro en ‘The Amazing Spiderman 2’ (2014), Familia West en la serie de TV ‘The Flash’ (2014-presente), Mehcad Brooks como Jimmy Olsen la serie ‘Supergirl’ (2015), Billy Dee Williams como Harvey Dent/Dos Caras ‘Batman’ (1989), Jimmy Akingbola como el Barón Blitzkrieg en la serie ‘Arrow’ (2012-presente), Isaiah Mustafa como Luke Garroway en la serie ‘Shadowhunters’ (2016-presente)
Casi todos ellos son cambios estilísticos que poco han importado a los fans, que incluso cuando han sido injustificados o poco realistas, como en el caso de los ‘4 fantásticos’ donde la antorcha humana era hermano de la chica invisible aún siendo uno negro y la otra blanca, se ha dejado correr como un tema de agujero argumental. Si hubiese sido a la contra, un personaje negro habría sido blanqueado para dar vida a dos hermanos habríamos teniendo un flagrante caso de racismo que habría sido recogido por todos los medios de comunicación como perros de presa a la caza de polémica.
Mi crítica no es que esto se siga haciendo, no. Es lícito y debe seguir practicándose, pero no por encima de sacrificar la lógica y realismo de un personaje. Por poner otro caso, hablaremos de Rose Weasley en la futura obra de teatro ‘El niño Maldito’, hija de Ron Weasley y una Hermione Granger negra, de la que hablaremos próximamente. Es obvio que racialmente esa cría no es hija de su padre y eso es un problema de realismo, de algo que no cuadra a la hora de dar vida a un personaje creíble. Los detalles son muchas veces, tan importantes como el fondo de la cuestión y si en escena entran incongruencias gratuitas la historia no será reflejada en todo su esplendor.
Mi reflexión en este punto es la siguiente ¿Por qué no se ha polemizado con la gran mayoría de estos personajes? ¿Por qué cuando un personaje blanco pasa a ser negro no supone un ultraje? Supongo que es fácil de entender si tenemos en cuenta el número de protagonistas blancos que hay en el cine, una forma de compensación por los años de ignorancia pura y dura. Nos parece correcto porque está bien, pero a la contra siempre le damos una interpretación racista. Las productoras no entienden de racismo, entienden de dinero. Si los espectadores quieren ver más culturas le dará al público lo que quiere y si los espectadores se radicalizan, les ofrecerá lo contrario, el dinero solo entiende de dinero, no de colores… Y como ya comentabamos anteriormente, si ahora hay más personajes negros que nunca, es porque las productoras ven un nicho de mercado que no han explotado suficiente.
No obstante, los fans somos lo peor. Lo peor con todas las consecuencias. Si se trata de un libro queremos que el actor o actriz que interprete el personaje sea clavado a lo que tenemos en la cabeza. Si tiene los ojos verdes lo queremos con los ojos verdes, ni azules, ni de color miel. Verdes. Si no son verdes está mal hecho, la han cagado ¿Quién narices es el idiota que hizo el casting? ¡¡Ese no es el Potter de mi cabeza!! ¿Cómo no pudisteis prever que era lo que yo imaginaba? Si nos gustan los cómics nos preguntamos quién cojones eligió la ropa de Harley Quinn para la nueva del ‘Escuadrón Suicida’. Se ve horrible, debería ir disfrazada como un arlequín y que tenga dos rombos en el tobillo, ni tres, ni uno. DOS. No ofendas a los fans porque los fans os damos de comer y somos exigentes, somos exigentes porque somos fans y los fans son fanáticos. Contentar a un fanático es como tratar de alimentar a un perro hambriento con un rábano. No nos gusta cualquier comida, nos gusta una muy concreta y lo peor de los fanáticos es que no somos una masa uniforme. Qué sencillo sería si todos quisieramos una Harley Quinn disfrazada de arlequín con dos rombos en el tobillo… Pero no, y más cuando hablamos de superhéroes que en muchos casos hasta 4 o 5 personajes diferentes, con diferentes características físicas, psicológicas e históricas se han enfundado las mallas de colores del mismo héroe. ¿A quién elegir? ¿Al más popular? ¿Al moralmente más apropiado? ¿El que quiere ver la mayoría de fans o el que quiere ver la minoría de fans, pero que siguen las saga del héroe más allá de una pantalla? Como un buen sabio dijo, las opiniones son como los culos, todos tenemos uno y al final la que impera es la de quién hace la peli, que para eso tiene la pasta...
En este sentido, hace tiempo que me preparo mentalmente para cualquier tipo de cambio. Es imposible elegir un modelo perfecto para cada personaje, pues eso significaría tener un único actor para un único personaje y que éste sea totalmente intransferible. Personalmente los cambios que más duelen no son los físicos sino los idiosincrásicos, los históricos, los que alteran la base del personaje, si uno es blanco, negro, asiático puede seguir teniendo la misma evolución, pero trastocar las historias, las personalidades… eso sí puede originar no ver reflejado un personaje tal y como fue concebido. Tener un referente es una cruz y una cara que en muchas ocasiones ayuda ensalzar a un actor y en otras… lo entierran. Entonces… ¿Por qué tanto rechazo a la Hermione negra? Ni siquiera la hemos visto actuar y ya se ha montado la tercera guerra mundial por cada foto promocional que sale de la obra de teatro del ‘Niño Maldito’.
Como ahondabamos anteriormente ha habido una GRAN cantidad de cambios de personajes blancos a negros y en los que, en su gran mayoría, no ha pasado de lo anecdótico. ¿Por qué Hermione negra ofende tanto? Pues la respuesta tal vez sea que, NO es el color de la actriz lo que ofende en este caso.
Muchos se han quedado con que la ofensa era mostrar a una Hermione negra y que hay una masa de fans racistas e intolerantes. Cuando muchos de los potterhead lo que se sienten es insultados por las declaraciones de la autora, entre los que me incluyo. Está bien que Hermione sea negra, como si es verde… pero no me digas que no sé leer tus libros. No me digas que realmente tú nunca especificaste como era Hermione y que imaginarnos a una Hermione blanca en nuestra cabeza es solo y únicamente un problema de nuestra racista mentalidad. Porque a eso ha sonado… Solo la ‘Piedra
Filosofal’ ha vendido más de 110 millones de copias por todo el mundo y ‘Las Reliquias de la Muerte’ más de 11 millones solo en las primeras 48 horas. No puedes decirnos a un conjunto tan enorme de fans que no saben leer tu libro. Para el que no lo sepa, J.K. Rowling lleva embarcada en el buque ‘George Lucas’ desde hace un tiempo. Donde cada declaración sobre el universo Potter es una perla que se une a un collar de chorradas que no termina. La última ha sido su subida a la interracialidad acosta de reírse de sus lectores, y eso, es una falta de respeto. Rowling fue parte de las personas responsables de la elección de Emma Watson como actriz principal del elenco de la saga cinematográfica. Ha aprobado las ilustraciones de sus portadas literarias y de las que se incluían en el portal de internet ‘pottermore’. No puedes decirnos que somos idiotas después de todo eso. Y este es el punto que difiere con el resto de casos anteriores. Nadie nos ha dicho que no sabemos mirar un comic cuando un personaje cambia de color de su historia original a la representación ‘live-action’. No nos ofende que se ponga una persona negra haciendo de Hermione, nos ofende que se nos diga que el canon no es blanco y que por tanto nos hemos inventado su color. Personalmente, lo que me gustaría es que de una vez por todas la autora tuviese las narices de zanjar esta absurda polémica en vez de incendiarla y correr una cortina de humo sobre el asunto.
Una guerra absurda sobre un color de piel que ni va ni viene ¿Es racista exigir una explicación que no sea ambigua? ¿Qué después de todo lo sucedido se confirme que finalmente es blanca? ¿Qué entendéis por racismo? Si realmente sucediera así… ¿Quién sería el intolerante? ¿El que no puede soportar la verdad o el que prefiere ignorarla?
Espero que con esto no penséis que no creo que faltan muchos más protagonistas de minorías étnicas ¡Por supuesto que faltan! ¡Y ojalá salgan más! Pero me jode muchísimo ese doble rasero que se tiene entre los blancos y los demás, eso también es exclusión, eso también es un problema racial.







No hay comentarios:
Publicar un comentario