Lo cierto, es que no tenía pensado hacer una entrada del DCember, básicamente, porque la falta de interés es proporcional a mi pereza para escribir en el blog, que se ha convertido en un popurrí de basura aleatoria -cosa que me agrada más de lo que debería-. Pero lo cierto, es que ya tuve que contenerme para el Monstember y no requería la mitad de neuronas que necesito para explicar todo lo que deseo del DCember.
Empezaremos por decir, en qué ha consistido este maratón de 30 días. Como el universo de DC es tan amplio que abruma, hice una criba inicial y me ceñí a los live-actions de películas y series, excluyendo todo aquello que DC no considera canon y todos los trabajos de animación. Para acotar aún más, y para hacer notar mi falta total de imparcialidad, lo dejé en todo aquello que incunbía de alguna manera a la batifamilia -uno de los universos más amplios junto a Superman y dónde había tela más que de sobra para cortar-. Es decir, toda aparición canon y de acción real de cualquier personaje de la saga del caballero oscuro. Lo que incluye algunas series donde su aparición es nula o casi nula (pero bueno). La pregunta es por qué me hago a mi misma estas cosas… la respuesta la desconozco.
De todo este trabajo de visualización, a veces más sufrido y a veces menos, ha surgido una tabla -que ya incluiré- y una amplia reflexión sobre el catetismo generalizado de la nueva ola de hipster histéricos -si vuelvo a oír lo mala que es Batman vs Superman os juro que le parto el esternon a más de uno y dos-.
Batman (1966-1968)
Empecemos por el principio, por qué Batman 1966-1968, es simplemente maravillosa y debes saberlo. El típico gafapasta de palo te dirá que es más cutre que los efectos digitales del ‘Rey Escorpión’, pero lo cierto es que nunca fue una serie hecha para llenarte con su realismo y su credibilidad. Hay que tomarla por lo que es: Una comedia absurda. No tiene más. Es repetitiva, con un formato de dos episodios de 20 minutos por villano y un Batman y Robin que resuelven los casos con una intuición totalmente ilógica. Es desternillante porque es exactamente lo que promete, nada más ni nada menos. Y prueba de que funcionó son sus 120 episodios que prometo haber visto de cabo a rabo.
No obstante, como en todo, tiene sus ‘highlights’ y sus ‘lowlights’. Lo mejor, sin duda, es que pese a su masiva exageración y su repetitivo formato se hace lo suficientemente amena como para ser contemplada como una opción para ratos muertos. Sus personajes no son el santo grial de la batifamilia, pero sin duda se mantienen a un nivel parejo, no hay personajes más realistas y otros menos, que comparten un mismo universo como si ir a trabajar de frutero fuese compatible con bandas de moteros recorriendo las calles con bates. Es un Gotham muy ‘light’, nada oscuro, y con un Batman muy libre de cargas dramáticas. A ratos Robin se hace un poco insufrible, sobre todo en su versión doblada, pero a partir de la tercera temporada parte de la carga de Robin pasa a Batgirl y se hace bastante más tragable. Uno de los grandes puntazos son los guiños a sí mismos, dónde hay episodios en los que, por ejemplo, se rescatan a actores que ya formaron parte de su elenco como Lee Meriwether (Catwoman en la película homónima) o el ENORME crossover con Green Hornet, donde tenemos el placer de ver a Bruce Lee codo con codo con Bruce Wayne.
Entre lo peor, creo que su mayor fallo es de lo que parece huir constantemente y que no puede evitar caer: los clichés y estereotipos que rozan lo ofensivo. Podemos excusarlo con que eran otros tiempos, pero lo cierto es que hay un choque constante entre lo que consideran políticamente correcto y lo que creen que su público va o no, a aceptar. El mejor y más claro ejemplo de esto es ‘Nora Clavicle and the Ladies' Crime Club’ dónde, y a pesar de haber metido una gran variedad de villanas mujer y a la adorabilísima Batgirl, se retrata a la mujer como una completa inútil para combatir el crimen o cualquier causa que implique ‘acción’, siendo derrotadas por un ejército de ratones de plástico y su propia incapacidad. Es curioso ver como la propia Batgirl, la cual ayuda a resolver el caso, está de acuerdo con esta afirmación, como si ella misma no fuese una mujer. En este sentido pasa un poco lo mismo con las minorías raciales, dónde, por un lado, se hace el esfuerzo de introducir a una Catwoman negra, Eartha Kitt, pero por otro lado hay un capítulo que, intentando ensalzar a los indígenas americanos, acaban riéndose de su estupidez como comerciantes (‘An Egg Grows in Gotham’). Y no estoy criticando desde mi mentalidad de 2016, pues hay cosas que entran dentro de mi capacidad de procesamiento, pero cuando un capítulo se contradice así mismo para reírse de un público al que no iba dirigido, es ‘ligeramente’ hiriente. No obstante, sí que se ve un progreso general y un cambio de mentalidad lento pero constante.
La serie pese a sus 120 capítulos repartidos en 3 entregas, tuvo un grave pinchazo en la tercera temporada, donde pese al aumento constante de dinero se vuelve más caótica de seguir. El formato de dos capítulos por villanos es alterado para albergar especiales de tres episodios y otros de uno. Se empieza a introducir un pequeño adelanto del siguiente episodio en cada capítulo generando una sensación constante de ‘haberte perdido algo’ si no habías visto las anteriores entregas. Y se empieza a vislumbrar un pseudo intento de meterle una progresión y una trama general a la serie que quedó en un amago. Una verdadera pena, porque tenía un verdadero potencial oculto.
Pese a ser lo que es, es una serie referencial, con la que sin ella no se puede entender la mayor parte de guiños posteriores, ni el derrotero de cómo han ido evolucionando las películas de Batman, y de superhéroes en general.
Batman (1966) [película introducida entre la 1º y la 2º temporada de la serie]
Un poco más de lo mismo, solo que el humor absurdo es aún más marcado, y eso no es necesariamente malo. Tiene un par de escenas que son simplemente canela en rama, sobre todo, la pelea de Batman contra un tiburón-bomba o Batman recorriendo un puerto durante más de 5 minutos tratando deshacerse de una bomba a punto de explotar. Son, simplemente, todo lo que Leslie Nielsen habría deseado hacer en su vida. En cuanto a los malos, los 4 más populares, los que todos querían ver Catwoman, Pingüino, Joker y Enigma uniendo fuerzas para derrotar a Batman. Añadiendo el plus de que es aquí donde se crean los cimientos para la futura relación seudoamorosa entre Batman y Catwoman de la serie.
También se ve la primera gran subida de presupuesto que repercutirá directamente en la temporada dos. Se introduce el batihelicoptero y el batibote, además de dobles para las escenas de riesgo y nuevos escenarios. El cambio de actores, como en la serie, es uno de sus grandes problemas, pero, y pese que Meriwether es notablemente más sosa, salva los platos con mucha más dignidad que John Astin cuando relevó brevemente a Frank Gorshin como Enigma en la segunda temporada.
Batman (1989)
¿Me puedo morir ya? No… Espera ¿Y ahora? ¿Y si me saco los ojos? Bueno, bueno, no es que quiera cagarme en esta saga, pero sí, lo cierto es que sí. No me gusta, me parece una aberración en muchos sentidos y aún así puedo rescatar cosas de entre tanto fango. Y lo peor de todo es que con el paso de los años va a peor y peor hasta que consiguieron cancelar este feto inmundo de Tim Burton/Joel Schumacher. Sí, soy una hater de esta saga, ni lo oculto, ni lo haré. Y si te gusta este amago de películas, a parte de haber perdido todo mi respeto como ser humano, puedes dejar de leer aquí porque es muy probable que lo que rescate de esta saga no te compense para los golpes de remo que las voy a meter.
Voy a comenzar con una afirmación tan tajante como impopular. NO ME GUSTA NADA Michael Keaton Como Batman, pero menos aún como Bruce Wayne. Y no me quiero meter a hacer una disertación de por qué no tiene puto sentido su interpretación de Bruce Wayne, dado que tengo planeado hacer otro artículo solo para explicar y desglosar personajes, pero por el momento os quedáis con este golpe de remo para empezar.
Antes, comentaba lo de trabajar personajes al mismo nivel. No está mal ser exagerado, mucha gente critica la falta de realismo, pero ese no es un fallo, siempre y cuando lo utilices como una herramienta para contar una historia o ‘darle color’. La exageración y la sobreactuación NO son un problema. El problema deriva cuando no mantienes un equilibrio entre el entorno y entre los propios personajes. No puedes pretender tener un Joker bailongo entrando a secuestrar a un personaje hiperrealista como Vicki Bale (Kim Basinger) y que entre ambos no haya una reacción de mutuo rechazo e incomprensión. Es obvio que entre ambos hay rechazo e incomprensión pero no por la situación en sí misma, me explicaré mejor. Para Bale era ‘normal’ ver a un tío con la cara deformada drogando todo un restaurante y entrando a golpe de baile y pintura para secuestrarla. Es un demente sí, pero un demente que entra dentro de su comprensión. Y esto, señores, no tiene sentido. Más teniendo en cuenta que el personaje de Bale ni siquiera es foráneo de las calles de Gotham, sino que es una recién llegada a esta locura de ciudad. Pero esto, no es nada nuevo en lo que a Tim Burton se refiere. Es un tipo que lo quiere todo, quiere comedia pero quiere un toque siniestro. Quiere que todo sea gótico y oscuro y a la vez neón. Quiere sobreactuación, pero no chiste barato. Dame atrezzo, casas torcidas, pero luego metamos campiña y rodemos en exteriores. Y esta fórmula a veces le funciona por un pelo y otras, todo lo contrario. No es de extrañar que Jonnhy Deep se convirtiese en su actor fetiche, con ese toque sobreactuado, cómico y creepy a partes iguales.
Pero dejando a un lado a Tim Burton, sus problemas mentales y la falta de equilibrio generalizado… Hay dos cosas que se leen entre líneas de estas pelis y de la idea normalizada de cómo hacer pelis/series de superhéroes en esta época y anteriores. La primera es que se aceptaba la idea de qué hacer una película de superhéroes realista no era algo que estaba al alcance, ni por medios, ni por imaginario. Los cómics se ven como caricaturas y como tal, así es como se deben plasmar. Esto no es criticable, esto es lo que hay, una realidad contra la que no se puede combatir. La base anterior, para más inri, era la de una comedia absurda. Era imposible no concebir un Batman no caricaturizado, e insistiré una y otra vez, que este nunca es el problema, sino el cómo se haga esta caricatura. Por otra parte, ésta también es la base para ese ‘oscurantismo’ en todas las pelis de superhéroes en general, en DC especialmente. Algo que encaja bien entre Tim Burton y esta revisión de Batman, es su Gotham. Un Gotham que es notablemente más atractivo y peligroso. Más parecido a lo que nos imaginamos cuando leemos los cómics, lleno de lluvia, nubes y nocturnidad… ¡¡Por algo se llama Gotham coño!! Algo que iba relativamente bien en esta primera parte de la saga y que se va yendo de las manos hasta que al final te ves más rodeado de cartones que de una ciudad de verdad. Creo que este goticismo gustó, no solo porque en esta época se trabaja sorprendentemente bien, frente a épocas posteriores, -cosa que me sigue sorprendiendo y no termino de comprender- sino porque hizo un paso más realista y creíble lo que antes solo se podía imaginar en una viñeta. Y a pesar de que esto es lo que mejor funcionaba de la saga, en vez de tornarse más y más de esta forma, tomaron el camino contrario, el del humor barato, el cartón y la postulación.
Otra cosa positiva de esta saga, es Jack Nicholson. No es mi Joker favorito, pero sí él más ceñido al personaje. Es exagerado, pero no sobreactuado, dentro del papel, es divertido, es interesante, es siniestro y es elocuente. Hasta las escenas que podrían haber quedado mal encajadas casan relativamente bien simplemente porque Nicholson es capaz de andar por el filo de la navaja sin cortarse. Dicho esto, ni Jack Nicholson es capaz de salvar la última parte de la película donde todo el trabajo previo se tira al traste. Solo para sacar a un Batman henchido de odio tirando misiles por todo Gotham en su aeroplano, cargándose a la población que juró proteger, para ser finalmente derribado de un solo disparo por el Joker y su pistola estúpidamente larga. POS OK. A esto se le añaden más de 10 minutos de metraje gratuito, donde Nicholson, Kilmer y Keaton corren por un edificio para rellenar hasta las 2 horas que estaba obligado a filmar Burton. Y aún así es la mejor y más rescatable de las 4 películas, hilarante.
Batman Returns (1992)
Habría estado bien, si simplemente se habrían convencido en dejarlo ahí. La inventada del Joker matando a Martha y Thomas Wayne era creíble si ahí se quedaba, cerrando el círculo autoconclusivo. Pero esto es como cuando mientes y te pillan y solo haces una bola más y más grande de mentiras para cubrir tu propia cagada, esto solo podía ir a menos y lo que es peor desmejorar todo producto anterior. Creo sinceramente que cuando se terminó de rodar ‘Batman’ nadie se imaginó que Warner iba a volver a llamar a Burton para que hiciese una continuación, y mucho menos que el director, a mitad de película se cansase tanto de su propia obra que empezase a hacer ‘cosas locas’ para matar el aburrimiento.
Tengo un tremendo respeto a Danny DeVito, pero su personaje es un insulto a la decencia, los comics de Batman, el propio personaje que interpretaba y a los pobres animales que tienen la desgracia de llamarse pingüinos por pura coincidencia. Cuando felicitó a Robin Lord Taylor por su interpretación del pingüino en Gotham, no era más que un ejercicio de decencia humana. No obstante, no creo que toda la culpa de esto fuese de DeVito, que se pasó toda la película dando asco en sentido literal. Sino de la obsesión de crear un ser que de grima constante porque sí. Era incomodar por incomodar. Dotado de manos pinzas, escupiendo sangre negra entre una dentadura aserrada, por no hablar de ese cuerpo redondo que parece que se recicló para hacer los famosos gemelos de ‘Alicia en el País de las Maravillas’ (2010). ¿Para qué retratar a un mafioso astuto cuando puedes decir qué fue criado por los pingüinos de un zoológico abandonado? Esto es lo que literalmente, pensaron que funcionaría mejor que el cómic, porque un cómic no es lo suficientemente caricaturesco, claro. No obstante, no es lo único que NO se salva de este pingüino, que a veces parece astuto y sinuoso y en otros momentos un ser dotado de la inteligencia de una piedra. Alguien que es capaz de dar al traste con sus propios planes autosaboteándose continuamente, ya sea hablando demasiado o intentando cosas que no están a su alcance pese a que estaba a un paso de la alcaldía y la fortuna. No hay NADA que pueda rescatar de este personajillo que solo deseo que pase al olvido.
En cuanto a la Catwoman, no me gusta, lo he dicho porrones de veces, esta no es mi Catwoman, pero he de reconocer que al rever la película me agradó más de lo que recordaba. Igualmente cualquier personaje al lado de ese pingüino quedaría como un Dios bajado de los mismísimos cielos. Quitando el por qué no me agrada esta Catwoman, la razón por la que no veo a Selina representada, que ahondará en otro artículo, creo que el personaje cojea por varias partes. Selina Kyle con origen reescrito, como todos aquí, es una secretaria solterona y fracasada ¿Me puedo reír ya? Si fuese poco para hacerme cortocircuitar, la ladrona obtiene inmortalidad y poderes físicos a la par que un trastorno mental. Todo muy guay de no ser porque Michelle Pfeiffer, entre el traje, los tacones y las posturitas tenía pinta de estar apunto de romperse en casi todas las escenas, asemejándose, a veces, más a un teleñeco disfrazado. Es una ladrona con cero agilidad, pese a que pusieron una doble haciendo mortales como una loca. Y aunque no quiero meterme, no puedo evitar juzgar negativamente esa demencial Catwoman a punto de romper en un estallido de psicosis, dejando pequeños al resto de malos perturbados de la saga, incluyendo al Joker, que debería ser el más loco de todos con diferencia.
Finalmente, si hay algo que quiero olvidar es el séquito de pingüinos con misiles paseándose por Gotham. En serio, ¿Estáis bien cuando criticáis ‘Batman vs Superman’? ¿Sois conscientes de vuestra blasfemia? ¿Os quieren en casa? UN PUTO EJERCITO DE PINGÜINOS CON MISILES. Qué sí, que estaría bien si el nivel de la película fuese todo el rato este, pero por momentos trata de que te la tomes en serio con un Batman reflexivo, y al siguiente pretenden que te mueras del asco con un primer plano de DeVito, plano del culo encuerado de Pfeiffer y luego una dosis de absurdez con la que no sé si quieren que me ría, me perturbe o me tire por una ventana. Y esta es la gran puta pregunta de la película ¿Qué es lo que quería provocar en el espectador? Es una mezcla de géneros y sensaciones que solo produce un revuelto en el estómago, tal cual una resaca. Lo peor es que a mitad de la película ya se ve que el asunto se tuerce y es cuando Burton dice… de perdidos al río. No hay esperanza para esta caca así que diré que es lo que pretendía desde el principio y no volveré a filmar nada más de Batman en lo que me resta de vida. Lo que es una excelente táctica para desviar la atención de la falta de consistencia del guión.
Batman Forever (1995)
Después de que Burton quemase todos sus comics de Batman y decidiese que el futuro era Disney, su herencia envenenada recayó en Joel Schumacher, el cual nadie podía imaginar que podía hacerlo peor, craso error. Porque lo que arreglaba por un lado, lo jodía por otro. El mayor fallo de Schumacher es pretender hacer una peli de Tim Burton, siendo Schumacher. Por qué, porque se dio a la droga psicodélica tanto como al cartón piedra. Y si alguien es el rey del cartón piedra, y solo a veces, es Burton. Cualquier intento es un plagio, como el que coge un tonel de gasolina y ya sé cree Michael Bay. Todo son risas, y jijis y jajas hasta que te toca seguir el sendero andado por otro y ni siquiera sabes andar.
Definitivamente se intentó hacer tabula rasa, se volvió a filmar la rasposa muerte de los padres de Wayne y todo. Se puso a otro Batman, se desempolvó a un Robin sacado del geriátrico y aún así, aquello olía a intento de copia. Se sacó lo peor de las anteriores, el absurdo llevado a lo ridículo, los pingüinos con misiles, y todo atisbo de dar grima… pero eso no quitó las prótesis exageradas, como la de Dos Caras que era mitad Tommy Lee Jones, mitad pitufo rosa. Igualmente seguía careciendo de ese nivel equitativo entre personajes, ‘los buenos’ con Val Kilmer a la cabeza, eran sosos, poco carismáticos, casi aburridos y muy normales, los malos eran una explosión de demencia sólo propia de los estudiantes emporrados de Bellas Artes. Y ya lo de Nicole Kidman ni lo hablamos, una versión 2.0 de lo que hizo Kim Basinger pero con más gancho. A pesar de todo, hay algo que me duele sobremanera de esta adaptación, y es que el guión, la historia sin adornos, no era mala. NO ERA MALA. Como se unía la historia de Dick Grayson con la de Dos Caras y Bruce Wayne, pese a la inventada, estaba bien hilada, bien referenciada. Las motivaciones de ambos malos eran creíbles y su asociación era aceptable, mientras se miraban de reojo con desconfianza. Cómo en el transcurso de dos horas consiguen hacerte creer que era lógico que Dick fuese un ayudante que ayudase y no un estorbo… ESTÁ BIEN PENSADA, JODER. Entonces, ¿Por qué funciona tan mal? La respuesta es obvia: TIM BURTON. Sí, lo que falla aquí es la puesta en escena: el maquillaje, la escenografía, las actuaciones sobreactuadas, todos terrenos resbaladizos donde claramente Schumacher no se sentía cómodo y era incapaz de autogestionarse. Creando un borrón entre los gritos de Jim Carrey y los de Tommy Lee Jones que competían por ver quién podía escupirle más a la cámara. Y así como en ‘Batman Returns’, Burton hace la 13/14 para qué no te des cuenta de que su guión no tiene consistencia, a base de artificios y polvos mágicos. Aquí, a la contra, los artificios mataron el guión de Schumacher dejando peor sabor de boca si cabe. Me duele.
Sinceramente, si a DeVito le respeto, a Carrey le idolatro, pero reciclar a Ace Ventura para hacer la Máscara, para después hacer de Enigma le salió como una patada en el estómago, y a pesar de todo, no es el peor de los Enigmas -lo siento, no puedo con el de Gotham-. Ese momento en la carrera de Jim Carrey en el que solo le llamaban para hacer lo mismo una y otra vez, porque no han conseguido otro que sea capaz de hacer lo que él hace, y para todo lo demás pues ya contratan a George Clooney. Cuanto talento tirado por el retrete. Una oportunidad desperdiciada, porque sinceramente creo que a Jim Carrey le habría quedado como anillo al dedo el psicópata de los acertijos, pero no así. Igual que Tommy Lee Jones me parece un gran actor también desperdiciado. Su Dos Caras aparte de tener doble de personalidad, tenía doble de retraso, que es capaz de ser manipulado por un recién llegado como lo era Enigma en ese momento.
Batman y Robin (1997)
Una cosa graciosa de la Warner y que aplica recurrentemente a sus películas de DC, pero lo lleva a su máxima expresión con ésta, es la máxima de ‘si no tienes claro el producto final, mete actores famosos’. Ha pasado con ‘Escuadrón Suicida’ y volverá a suceder. La cantidad de estrellas invitadas a las películas de Warner Bros es inversamente proporcional a la calidad de los films, o más bien, a la confianza que tienen en dichos films. En cuanto a la película en sí, es un poco más de lo mismo que ya hemos visto en su predecesora, ‘Batman Forever’. Solo que por fin terminan de decidirse entre hacer una película de acción o una comedia, ganando la partida esta última. Habría funcionado de no ser, porque es asquerosamente larga y tediosa y de no tener ni puñetera gracia. Poison Ivy y Mr. Freeze funcionan mejor como villanos, no solo porque sus habilidades se complementen, sino porque no se tiran toda la película chillándose y rodando por el suelo como putos majaras. Sus motivaciones están claras y eso ayuda tener un esquema de qué buscan y cuál puede ser su predecible final. Por otra parte, y aunque nunca entenderé por qué creyeron que Arnold Schwarzenegger era la mejor opción para representar un ‘hombre de cristal’, todos los malos tiene un nivel de absurdez parejo, incluso el Batman de Clooney es mucho más ‘happy’ y acepta meterse en este mundo de locos, con planes igualmente demenciales.
Lo peligroso de meterse a la comedia absurda de lleno es que o sabes hacerlo o solo te va a quedar un montón de cosas raras por qué sí. La comedia absurda necesita encontrar la risa del público y si a pesar de que has puesto a Batman surfeando el cielo con una plancha de metal, nadie se ha reído, es de presuponer que esto solo puede ir a peor. Cuando las peleas se hacen insoportablemente largas, sobre todo al final, donde solo hay minutos y minutos de metraje para alcanzar esas malditas dos horas y las tramas secundarias no son interesantes, como por ejemplo, la enfermedad terminal de Alfred o en general cualquier historia de batgirl, que por cierto, es odiosa. Te encuentras con que más del 50% de los minutos se han malgastado en dejar mal al otro 50%. Como en ‘Batman Forever’ la trama está bien hilada, inventada o no, tiene una cohesión y una idea clara, pero es eclipsada por lo aburridisma que es y su mal funcionamiento generalizado. Una mala praxis en toda regla. A esto hay que sumarle que ponerse a decidir hacer comedia absurda en la cuarta entrega de la saga, es llegar varios años tarde a un tren que ya ha partido.
Birds of Prey (2002)
Con esta serie tengo un amor-odio. Es una serie con relativo bajo presupuesto y eso se nota en todos los aspectos, sus peleas son mediocres, sus actores dejan mucho que desear, su historia es muy sin más… PERO, tiene algunos detalles que la convierten en una serie con un cierto potencial oculto. Y le doy un terrible valor a esto. Mucha gente se queda con si el material final mostrado es bueno o no… pero como buena buscadora de diamantes me gusta mirar mucho carbón y pensar que se puede encontrar algo brillante entre el hollín. Pero, ¿Esto significa que es buena? A términos generales, no, y tampoco sería una serie que os recomendaría, pero me parecería un desperdicio resumirla solo con eso.
El concepto era relativamente interesante, coger personajes secundarios (con los que no se podía perder mucho) y tratar de marcarse un ‘Buffy cazavampiros’ pero con superheroínas. Feminizar el elenco, desenclichetar las series tópicamente masculinas, y tratar un trío con saga larga de coj*** en cómic, que las hacía muy reconocibles para el asiduo lector de DC, era una buena apuesta. El problema venía de la falta de presupuesto y la poca madurez del proyecto. Se ve muy ‘improvisada’, una idea que empieza siendo pequeñita y modesta y que acaban cogiéndole el ritmo cuando están apunto de terminar.
Sus episodios son un experimento constante. Una de las protagonistas, Black Canary, con el paso de los episodios va perdiendo protagonismo, cosa que es de agradecer porque es bastante especialista. Y otros recurrentes, acaban siendo secundarios (Kafka). La trama principal, la de Harley Quinn, no es un arco formado, la van metiendo por qué sí en diferentes episodios hasta que le dan 3 capítulos al final para que la lie parda y las protagonistas salven los platos in extremis. En general se hace pesada, y repetitiva y los líos de faldas bastante forzados. Porque aunque metieron a un elenco femenino para protagonizarla, no está exenta de ‘clichés femeninos’, sobre todo, en cuanto a la necesidad de emparejamiento.
No obstante, para mi, hay un cambio importante en los últimos episodios. Clayface es un villano en condiciones, uno que realmente es interesante y la explicación de la muerte de Selina (Catwoman) da un giro curioso. La Harley Quinn del final también me parece de tener en cuenta, aunque me hizo dudar durante toda la serie cómo podía llevarla correctamente. La pelea final y la reconquista de la guarida son bastante épicas para el tono general que estaba llevando la serie. Pero el problema de todo esto es que llegó demasiado tarde. Se ubicaron en el camino correcto justo para despedirse y no dejar mal sabor de boca. Justo en el momento que sus rivales eran conocidos por el público y eran más extravagantes. Cuando la actriz de The Huntress parecía empezar a sentirse más cómoda llevando a Helena y cuando el drama de batgirl podía girar la serie un tanto más seria y menos ‘frívola’.
Catwoman (2004)
Tengo miedo de no ser una hatear de esta película, precisamente por el cúmulo de odio que hay hacia ella desde que salió. No es una obra que deba ser recordada como el santo grial, ni la cúspide de Catwoman, pero por favor, no es tan terrible. O tal vez, soy yo que necesito hacer de abogado del diablo constantemente.
Creo que la peli tiene unos recursos ‘limitados’. Cuando te ves obligado a hacer un gato en 3D, en vez de poner a un gato de verdad, algo anda mal en la producción de dicha película, es así. Es innegable. Y el 3D de este film es terriblemente doloroso y plástico. La mitad de escenas de acción han necesitado de retoque con CGI y los choques son abruptos. No obstante, hay varias cosas que me parecen interesantes y las cuáles creo que no se ha recaído demasiado. La película se llama Catwoman, pero se podría haber llamado la ‘felina’, ‘la mujer con 7 vidas’, ‘gato’ o como se les habría ocurrido. Esta película NO es una continuación del universo de la batifamilia, y es importante entender esto, su tono es diferente y es correcto, porque lo que estamos viendo es una extensión, un spin off en toda regla. NO pasa en Gotham, esta catwoman NO lleva el nombre de ninguna conocida catwoman de los cómics, NO hay supervillanos antiguos. Es una película que trata de contarnos cómo o de dónde viene el poder metahumano de la conocida villana, NO su historia. Esta decisión no solo es inteligente, sino que es interesante desde el punto de vista de expandir ideario en un terreno ya de por sí muy trillado. Da oportunidad a un cambio de aires, a no estar condicionado a recrear la oscuridad de Gotham y a relajar los parámetros tanto de escenografía, como de locura ambiental y plasticidad de la imagen de los personajes. El problema de todo esto, es que no sé entendió. Volvieron al cliché de la ladrona, de los saltos acrobáticos, la doble moralidad en conflicto, a darla un traje de villana innecesario y llamarla ‘catwoman’. Era imposible que el público recayese en que esto no era parte del universo, y se planteara muchas cosas al respecto y la comparara con obras anteriores o posteriores y le pareciese ‘poco’ en todos los sentidos o que no encajaba mucho con que esa Catwoman luego fuese la de Batman -porque no lo es-.
Fue una prueba, en toda regla, de sacar una película con una mujer protagonista y negra. Y recalco lo de negra, porque durante todo el tiempo hay una sensación generalizada de acercarse a este público de forma descarada y un poco ‘insultante’. La BSO parece sacada de los clichés más pueriles de rhythm and blues de los noventa, y los escenarios tienen un ambiente callejero y neoyorkino. Se añaden escenas de baloncesto, graffitis y una mala muy mala blanca, pija y rica a la que derrotar como buena pobre negra que ha tratado de mantenerse a flote y cumplir su sueño americano de triunfar en el diseño. Y como siempre Warner Bros. tiró de todos los recursos que usa para cuándo se pone ‘experimental’. Pagó caras conocidas como Sharon Stone y Halle Berry, puso carne, claro que sí, el traje de catwoman ahora es un sujetador y un pantalón roto, no se gastó mucha pasta porque cómo no lo tenían claro… y se conformó con en hacer una historia modesta, con todo claro desde el principio y con las miras bajas.
Pese a todo, y dejando fuera parte la mala sensación que pueda dejar a los que querían ‘más’, porque es a lo que se resumen las críticas -Se esperaba más de Halle, más de acción, más de historia, más efectos chulos y no churros-, la historia no está tan mal. Es simplona, pero es entretenida. No es una película soporífera, que es lo mínimo que le puedes pedir a una peli de superhéroes y Halle Berry NO lo hace tan mal. Al menos, concédeme eso. Le hizo un guiño a Eartha Kitt con esa forma de hablar ronroneando. Sus movimientos no eran los mejores, no son todo lo elegantes que me gustarían, pero le da mil vueltas a las coreografías de Michelle Pfeiffer y darle esa doble personalidad que la convertía en una ‘switch girl’ la proporcionaba un doble de diversión caótica.
Otra cosa que me gustó es el intento de darle una base mitológica a esos poderes, las imágenes están retocadas como el culo, pero me parece más interesante darle una oportunidad a los trasfondos más que a los personajes en sí. Y que quereís que os diga, ver a Frances Conroy siempre es un placer, aunque sea para hacer de loca de los gatos. Por último, y creo que es lo que me ha gustado más siempre, es el final en el que catwoman decide ir por su cuenta y olvidarse de royos macabeos con el poli ese. Dejando la puerta abierta a lo que sea, aunque el público ya se encargó de cerrarla rápidamente.
Batman Begins, Dark Knight, Dark Knight Rises (2005, 2008, 2012)
Desde las últimas películas de Batman había quedado claro algo, no se querían más caricaturas, ahora lo ‘goals’ es el realismo. REALISMO. R-E-AL-I-S-M-O. Realismoooooooooooooooooo. E incluso se empezaban a creer que eso era posible. Todas las series y películas de los 00’s que hemos visto hasta ahora buscaban esto y si nos vamos a la competencia tenemos más muestras de ello. Daba igual si el producto era bueno o malo, Spiderman, Handcok, Daredevil… Bueno o malo, te guste o te disguste, todo se desarrolla directa o indirectamente en Nueva York -o similar- y te trata de convencer de que su superhéroe es el precedente que marca una nueva era en su mundo, en tú mundo y que las mallas son trent solo porque un día un tío, que puede ser tu vecino, se las puso y se hizo famoso por ello.
Pasamos de una mentalidad catastrofista, del realismo no es posible y los dibujitos son chistosos, hagamos humor, a seamos realistas hagamos cosas que sean creíbles. Pero en esta época la industria es muy egocéntrica, muy ‘chula’ y pedante y todavía no ha comprendido que el género de superhéroes es un género en sí y no una moda. Así que, coge los cómics y hace refritos, rediseña lo que quiere a su gusto porque ‘madre (Hollywood) sabe más’ y aún de verdad no se ha chocado con el público. Con que hay más gente de la que creen que ha leído cómics y se está cansando de ver a Martha y Thomas Wayne morir en un frío callejón de Gotham o el asesinato de tío Ben en Spiderman. Pecando de tratar al espectador como un inculto que necesita que le expliquen el origen de todo cada dos años.
Creo que esto lo vio Nolan, y dijo ‘me gusta la idea, pero no me voy a conformar con esto’. Voy a hacer del hiperrealismo un estilo. Y es así, me guste o me disguste, se ajuste o se desajuste. El Batman de Nolan intenta venderte lo que todos hacían quedándose a medias. Y con Nolan se aprendió mucho, como por ejemplo que no podían seguir por el camino que habían tomado, que la máxima expresión del realismo la había alcanzado Nolan y no podrían competir con esa idea. Parece que estoy hablando como una fangirl de esta saga, nada más lejos de la realidad, pero al César lo que es del César.
Esta saga tiene cosas buenas y cosas malas, pero el impacto que generó y cómo hizo hacer girar la mentalidad de la industria cinematográfica es, sin duda, lo más interesante. Pero hay que entender algo, las películas de Nolan NO son películas de superhéroes, es una película de acción ligeramente inspirada por Batman. Sí, aunque esté muy bien cerrada en cuanto a relaciones de personajes y personalidades, la película habría funcionado igual de bien sin que el personaje de Christian Bale se llame Bruce Wayne y sin ponerse una capa y un traje. La historia de un hombre de acción, un vengador, motivado por algo, entrenado por un hombre que al final se convierte en su enemigo, no es una premisa que solo se vea en los cómics, así que no nos engañemos cuando vemos estas películas. Podría ser el argumento de una de Van Damme -no me peguéis por la comparación-. La trilogía funcionó porque es buena, porque tienen un guión serio de coj***, porque es todo muy circular y autoconclusivo, pero no es fiel y no trata de serlo.
Solo en la primera vemos un intento de acercarse más al cómic. Los Narrows son sucios y decadentes, algo más similares a lo que se podía esperar de Gotham, pero a partir de ahí ni siquiera se trata de reproducir algo de esta ciudad. Ha quedado patente que no era lo que importaba, ni lo que se buscaba, así que se vuelve más y más realista hasta que la ciudad pierde toda personalidad existente. Aquí el único que lleva máscara es Batman y por la necesidad de proteger su identidad, incluso el espantapájaros es de dominio público que solo usa su máscara cuando usa su gas mortal y que no tiene problemas con que se sepa quién es realmente. Y siguiendo con esto, todos, o casi todos los personajes que se inmiscuyen en estas películas no usan máscaras, Talia, Joker, Dos Caras, la máscara de Bane se reduce y se incorpora como un elemento de supervivencia… no es azaroso que se elijan estos y no a la ‘chica marciana’ como Poison Ivy o Mr. Freeze. También se dejan de lado los metahumanos, Batman lucha contra iguales, personas reales de carne y hueso que hicieron estremecer a muchos en sus salas de cine porque podían ser villanos reales, personas dementes, ladrones, mercenarios, corruptos… Y nadie se creía que íbamos a ver un Joker que pudiese ser el próximo piscokiller que saliese en las noticias del mediodía, pero ahí estaba. ¡Lo habían logrado! Y esto nos ‘engañó’, nos obnubiló y olvidamos los artificios, las inventadas, la falta de consistencia de algunas partes con otras, porque aquello era una mentira que podíamos creernos. Y más si le das un guión con esta fuerza.
Las películas se enfocaron con seriedad desde todos los ángulos, no solo en el color y el desarrollo ‘realista’. La historia estaba trabajada, con giros de argumento y con diálogos que son para enmarcar. Las tres películas tienen eso, y se ven realmente como un todo, y no como un montón de grabaciones atadas entre sí por mero azar, todas ellas tiraban de las anteriores y se automencionaban, se rescataban villanos si era necesario, porque el producto no era individual y por eso no soy capaz de dar mi opinión sobre ellas de una forma individualizada. La primera era una introducción y se nota cuando más de la mitad del metraje es solo ‘el origen de Batman’, cuando el final no es cerrado sino un ‘nuevo comienzo’. La segundo mucho menos, estaba claro que necesitaba de un cierre adecuado, pero es cuando Batman se empieza a dar cuenta de que es el origen de un nuevo nivel de maldad y por tanto que a partir de ahora solo puede esperarse que cada vez las cosas se le pongan más crudas si continúa, y la tercera no deja lugar a dudas, Batman se retira bitches, es hora de ser relevado y de pasar página, de dar un último impulso porque ese cuerpo ya no da para más. Y esto es perfecto, pero una vez más es de todo menos fiel…
Escalonándolas según mi sensación generalizada, tendré que admitir que Batman Begins es la que menos me gusta de las tres. Primero porque no soporto a Katie Holmes y su eterna cara de pedante que siempre sabe más que tú. Porque la parte de flashback es, para mi gusto, demasiado larga y porque el giro argumental de ésta, no es ni tan fuerte, ni tan emotivo como en sus sucesoras. Por otra parte, el resto de películas parecen más ‘llenas’ porque realmente los malos de esta primera saga no se lo ponen ‘tan difícil’, ni tienen tanta importancia como contarte el camino hasta ahí. Pero entre la tercera y la segunda no termino de decidirme. En términos generales Batman Dark Knight se podría decir que es mejor que Rises, que tiene menos agujeros argumentales y menos incongruencias, pero sinceramente, Rises es más emotiva y más épica. Y aunque a todos nos ha fascinado Heath Ledger como Joker, con el paso de los años cada vez me parece menos impactante, y cada vez me parece más interesante el Bane de Tom Hardy, con una profundidad emocional que lo hace algo más que un ‘villano aterrador’. Ver llorar a Bane y sentirte como una mierda emocionalmente es mayor logro que ver un loco que te acojone. Por lo menos desde mi punto de vista, era algo que no esperaría nunca que sucediese en una de estas películas. Y eso que Hardy se llevó buena crítica de antemano porque los fanboys de Ledger eran legión, y daba realmente igual si estaba muerto y nadie podía arreglarlo, porque el hueco era suyo y nadie podía ocuparlo.
Arrowverso (2012-)
Para compensar el anterior tocho aquí terminaré rápido. Primero porque no me he visto Arrow -ni me da la gana, tengo suficiente con sus malditos crossovers con Flash y Legends- y porque los cameos de Legends of Tomorrow de los Ghul son meramente anecdóticos. Pero si que se ve un nuevo salto generacional en el material audiovisual de los superhéroes. Ya no se trabajan, sagas, no, ahora se trabajan universos enteros con varios productos diferentes interrelacionados y esto es culpa de lo bien que lo está haciendo Marvel. Hemos dejado de tratar de venderte el realismo ‘del chico de al lado’ y de dejar de tratar a los cómics como un apunte a pie de página para que pasen a ser el guión. Queremos darte realismo, sí, pero el realismo del cómic. Si la ciudad es retrofuturista, es así como vamos a tratar de acercarnos a ella y no a reinventarla. Ahora se tratan arcos enteros de eventos populares de los cómics como pueden ser ‘Civil War’ o ‘Flashpoint’ y aunque la fidelidad aún están en modo ‘ensayo y error’ está tomando el camino de crearse un lenguaje propio para las películas de superhéroes, pues se lleva dando palos de ciego muchos años, pensando que son pelis de acción de ‘moda’. Por otro lado, ahora el héroe o héroes ya no son los primeros en aparecer, están en un mundo complejo y atestado de problemas de gente como ellos, de gente que lleva ahí desde mucho antes que ellos. Se deja de pretender que el protagonista de todas las sagas es el Colón que encuentra la tierra prometida, ahí nadie es el primero, ni el mejor, ni más fuerte. Pues ahora ya no se llevaba, ni la comedia, ni el realismo, el futuro es la fidelidad. Y el que haga un mejor producto lo más fiel posible, será el que se recuerde mejor.
Gotham (2014-)
¡Sí, joder, sí! Por fin una ciudad que me creo, que es realista y coherente y a la vez que oscura, sucia, quebrada por la delincuencia… Los malos… ¡¡Joder sí!! Son el origen de los villanos de Gotham, pero son más comiqueros y a la vez creíbles que todo lo que se ha visto hasta ahora. Es una paja mental para los que nos gusta ver personajes secundarios de los que nadie se acuerda menos tú. Ver a algunos personajes que son recurrentes en el universo de la batifamilia, pero nadie tendría suficientes narices para sacarlos en sus películas ya sea por considerarlos demasiado ‘ridículos’, como por ser demasiado irrelevantes. No todos los personajes me funcionan bien, pero tienen un nivel parejo, que encaja con el ambiente. La imagen que tiene esos toques 50’s ¡¡Sí!! Gotham es una ciudad vieja, no está modernizada como Central City y Metropolis. Primero porque es una ciudad en guerra, que es inútil reconstruir si se va a quebrar al de dos días. Con una tremenda desigualdad, con unos ricos riquísimos que se pagan lo mejor y al resto le dejan edificios ruinosos de hace un montón de años. Con toques punk, porque los malos son muy visuales y siempre lo han hecho. Pues todos los personajes de los cómics de Batman son tremendamente llamativos y aún así no se han ido a lo fácil, a poner máscaras y antifaces por dóquier, un término medio.
Sus tramas tiene giros argumentales. Tienen personajes MUY buenos, aunque otros no lo sean tantos. El pingüino de Robin Lord Taylor es el ejemplo de cómo sacar un mítico del universo Batman del bote de mierda en el que lo había dejado para los restos Tim Burton y llevarlo a otro nivel. Es gracioso, es inteligente, es emotivo, es traicionero, cruel, cobarde y ‘atractivo’ a su manera, es la antítesis del personaje de DeVito. Falcone es maravilloso, es entrañable y aterrador, un ganster que ama su ciudad mientras la hostiga. Catwoman era lo que todo el mundo quería ver, ni una demente, ni una pija que va de pobre. Una chica de la calle, ladrona, dura como el hielo, pero con esa ‘lucha interna’ entre lo conveniente y lo moral, que hasta ahora parecía estar confundiéndose con un trastorno de doble personalidad.
Si que es cierto que hay otros personajes que los veo fuera del tiesto, Jim Gordon parece descontrolado, como si le cegase su ambición y no viese nada más. Tampoco comprendo al personaje de Barbara Kane, que va pasando de un lado a otro porque no saben qué hacer con ella. Y enigma no me convence, es un sociópata demasiado ‘cutre’, quería ver algo que me diera más ‘miedo’, me resulta un poco churro. Puestos a entrar en las críticas, como suele pasar casi todas las veces en estas series, tienes una sensación de caer en la repetición, ya sea porque cada temporada es demasiado larga y las ideas hay que dosificarlas… o ya sea porque los artificios argumentales se van agotando y no se puede repetir lo mismo dos veces en un universo relativamente ‘pequeño’. Por otro lado, el saber ‘como acaba todo’ a veces no juega a tu favor, pues no temes por la integridad de muchos personajes porque sabes que no pueden matarlos, al menos de verdad.
Otro arma de doble filo, es este Gotham con alma teatrera, que a veces funciona tan bien que te quitas el sombrero y otras queda muy meh. Y eso es solo culpa de que hay actuaciones dispares por parte de sus actores, hay algunos que no podrían clavarlo más y otros que van dando palos de ciego o simplemente no te aportan todo lo que esperas de ellos y quedan sosos al lado de los demás. Hay que hilar muy fino para encajar bien en este universo. Tampoco termina de convencerme algunas resoluciones de tramas generales que quedan muy por arte de birlibirloque -por qué a Fish le acaban dando otro ojo después de todo lo que lió es algo que sigue escapándose a mi comprensión humana-. O el poco amor que se tiene por los agentes de policía de Gotham que caen como moscas.
Le falta pulir muchas incongruencias pero visualmente es tan acertada y tan fiel en cuanto a ambientación y personajes, que por mi podrían salir bailando y me bastaría. Porque creo que hay mucha más hambre de fidelidad a estas alturas del partido, que de algo 100% pulido en otros aspectos. Además, las cosas que ‘no terminan de encajar’ o no son tan graves o las asimilas como parte de esa ‘sobreactuación’ y encanto de la historia, con un toque de humor que la hace aún más atractiva. Nunca estará dentro de mi top de series favoritas, pero eso no significa que no sea recomendable o que vaya a dejar de verla.
Batman vs. Superman (2016)
El DCUE (DC Universe Extendeced) es la inmersión total. Nada de Batman siendo un Colón en el mundo de los superhéroes, es un tipo que lleva mucho tiempo en el negocio, en un mundo rodeado de otros superhéroes como él, pero con los que no ha tenido que tratar hasta el momento. Aquí me voy a poner seria, no solo porque la película no es mala, sino porque yo era de las que me negaba a verla por este motivo. Y simplemente, esto es condicionamiento. Tiene sus fallos, pero lo cierto es que abarca una cantidad de temas que es imposible que algunas partes no queden aceleradas o que otras no se comprendan con la suficiente intensidad. Con el paso del tiempo y cuanto más la veo, más detalles y explicaciones encuentro a cosas que no terminaba de comprender, hasta tal punto que es de las pocas cosas del #DCember que he tenido que coger anotaciones para no olvidarme de todo. La comparación con Marvel ofende, claro que ofende. Porque Marvel llegó primero y porque Marvel no está dejando opción a los fallos. A su lado, el proyecto de DC es mucho más oscuro y dramático, incluso se puede decir que está menos equilibrado y sus películas menos pensadas. Pero ni todas las películas de Marvel merecen la pena, ni Batman vs. Superman se merece el calificativo de uno de los peores films de 2016.
Entiendo en cierto modo, el descontento de los fans de Superman, porque el héroe no salga todo lo bien parado que les gustaría y el tono de la película se va más al terreno del murciélago encapotado que del kryptoniano. Pero lo cierto, es que Henry Cavill no tenía que competir contra nadie por su puesto como mejor Superman y Batffleck necesitó de Dios y ayuda para que la horda de fans no se le tirasen encima con picas y antorchas. Batman sale reforzado porque era al que había que respaldar en este caso. La tensión entre ambos héroes ha sido siempre una constante en Tierra Cero, así que ahora no nos sorprendemos de que ambos héroes no se entiendan porque es el prototipo de paladín de la justicia junto al antihéroe por antonomasia.
Había muchas cosas que tratar y poco tiempo, tenía que haber una pelea entre ambos héroes, un conflicto de intereses que los separarse lo suficiente para que tuviesen que llegar a las manos, pero no tanto como para ser irreconciliable. Esta película es la presentación del Batman de este universo y para ello había que darle minutos de metraje pues, a diferencia de Superman, no había contado primero con una película propia. También había que introducir a Wonderwoman sin que quedase como encajada con calzador, teniendo un motivo para estar metida en todo esto. Había que hacer evolucionar a Lex Luthor hasta convertirlo en el villano que conocemos, pues hasta ahora solo estábamos viendo un preludio del mismo. Había que dejar la semilla de gestación de la Liga de la Justicia. Matar a Superman y de paso dejar un revelador ‘flashforward’ de un futuro distópico patrocinado por mi velocista favorito. Meter todo esto en una película sin que se caiga en la frivolidad de puñetazos por doquier y un guión forzado a que funcione por qué es necesario… era difícil. Por si fuera poco, y sin pos de echar flores de más, es la película más profunda de todas las que se han hecho alrededor del murciélago de Gotham. Algún indignado pedante y pseudomoderno con ganas de una paliza en un portal me dirá que he fumado opio, que cualquiera de Nolan era mucho más profunda que Batman vs. Superman. Pero no es así, y aunque está muy lejos de ser la epopeya épico-contemporánea de superhéroes que se esperaba, eso no quita que tenga un trasfondo más allá de ‘peguemonos por el fanservice’...
Nolan tenía unos diálogos brillantes, todos sus personajes tenían algo inteligente que aportarte, indiferentemente de lo tontos o listos que deberían ser en realidad. Pero realmente no se aborda ninguna cuestión teórica, están demasiado centrados en venderte el hiperrealismo para pararse a hacer metáforas o plantear preguntas al público. No hay debate, no hay nada que cuestionar. Este es el malo, es un malo con este perfil y si alguien se tiene que preguntar algo ese será Bruce, pues es al único que tiene diatribas morales. La capa o la vida, matar o no matar, ser el símbolo con todas las consecuencias o no, “¿Soy el culpable de este nuevo tipo de maldad?” Esto es lo más cerca que estamos de un planteamiento mínimamente filosófico. Y está bien, no lo critico, pero la comparación es abismal con BvsS.
En Batman vs Superman se trata un tema muy jodido, y aunque el guión peque de caer en algo de lo que Marvel ya ha hecho debatir mucho en Civil War tal y como es: dónde está realmente el límite entre el superhéroe y el villano, hasta que punto se puede dejar libertad de acción, el enfoque es bastante distinto. Bajo la metáfora simple del ‘Dios vs. Hombre vs. Demonio’ vemos que se va abarcando una y otra vez la idea de que Superman está más cerca de ser un Dios que de un hombre. Escenas perturbadoramente cercanas a encarnaciones vivas de cuadros bíblicos, con el héroe bajando de los cielos en pos de un rezo desesperado o Superman siendo acogido por una masa de personas como si fuese un mesías. El trasfondo era tan duro que no daba opción a los chistes baratos, ni a rebajar el nivel de densidad. Incluso la banda sonora es dramáticamente farragosa. Y la cuestión, la razón del odio irracional a lo que no se comprende, a ese ‘Dios’ bajado a la tierra la plantea el propio Luthor: “O Dios es todopoderoso o es todobondadoso”. O está en todos lados pero no le importa lo que pase, o es todobondadoso pero incapaz de estar en todas partes y salvar a todo el mundo. En ese sentido, Superman se encuentra en una posición muy cuestionada. ¿Se debe permitir existir o actuar a gente como él? ¿Se puede evitar que haya represalias por parte del ciudadano medio? -cómo la autoinmolación de una de las víctimas de Metrópolis en el juicio a Superman- y lo que es más importante ¿Hasta qué punto se puede considerar humano o humanos a Superman y por asociación a los metahumanos? Decidir que tu ‘Dios te ha fallado’ porque te salvó de una muerte segura acosta de tus piernas, tu trabajo y tu familia es una cuestión muy jodida, plantearse la deshumanización de todo superhéroe dando pie a abrir la veda de una cacería sin cuartel, es otra. Y etc., etc.
No digo que estén tratando la panacea, ni que sea un concepto innovador, pero hay un enorme salto cuantitativo y cualitativo en cuanto a cómo se ha abordado dicha cuestión y el concepto profundo está ahí para quién quiera pararse a leerlo. Enfrentar a Batman y a Superman era poner al hombre a tratar de derrotar a un Dios. En el que finalmente el hombre es atraído por el Dios -insisto que todo esto es muy jodido-, es casi una rendición del hombre aún estando a punto de vencerlo. Pero es que esto es así, desde un punto de vista filosófico, nunca nadie tan inferior, aún teniendo la fuerza física para hacerlo, podría ser capaz de alzarse por encima. Es antinatural. Por si fuera poco, aún se da una nueva vuelta de tuerca a todo y a partir de aquí la película cambia de tono totalmente, porque si hasta ahora nos quejabamos porque ‘Dios no nos contentaba a todos’, ahora vamos a crear su contraparte negativa, Doomsday, o lo que es lo mismo, el demonio. Un ser que no se para a dialogar, que no entiende nada, solo de destrucción pura y dura y al cuál sólo son capaces de derrotar gracias al poder del Dios. Y al final parece que es ese el concepto que quieren colarte, si el hombre no se pone al servicio de sus deidades, del bien y de los valores, a lo único que está condenado es al mal perfecto. JODIDÍSIMO. Por si fuera poco el film termina con la muerte del bien y del mal perfectos aniquilándose entre ellos, dejando solo de nuevo al hombre. Fuera aparte de que todo esto sea, o no de mi agrado, el tema estaba pensado hasta un nivel de profundidad que creo que no ha calado suficientemente en el público y que se ha sentido incómodo en ciertos puntos por algunas partes de este Superman superior.
Por otro lado, se ha frivolizado mucho con que Batman cesa en su venganza por un detalle tan tonto como que la madre de Bruce y la de Clark se llaman igual. Creo que al igual que otras partes, pero aquí con más notoriedad, no se ha entendido en toda su profundidad, simple y llanamente, porque no había tiempo para contarlo. Pero no es por el simple hecho de que ambos compartan un dato tan anecdótico, es darse cuenta de que lo que Batman pensaba que era un alienígena, un ser antinatural y alguien ‘que no podía comprender el sufrimiento humano’ TIENE MADRE. Es un concepto simple, pero efectista. Si alguien como Superman, que es casi invulnerable a todo, tiene debilidades humanas y comparte relaciones fraternales como el resto de la humanidad, tal vez sea más persona de lo que Bruce Wayne había creído. Pues hasta entonces Superman solo era para él un ser que no tenía en cuenta al resto de los que estaban a su alrededor, que en sus propias luchas, arrasaba y ocasionaba daños colaterales constantes. Y no es hasta este momento que comprende, que no es que Superman sea indiferente a sus daños colaterales, es que NO ES PERFECTO, y así como no puede ayudar a todos, tampoco puede evitar que en su lucha algunas veces cometa errores. Es desmitificar al Dios, pues los Dioses no tienen madre.
Por otro lado, creo que aún circulaba en la mente de Batman la advertencia de Barry Allen del futuro sobre ‘que tenía que salvarla’ -no se nos aclara muy bien quién- y esa visión apocalíptica del futuro devastado. Hay muchos pequeños datos a lo largo de todo el film que crean bastantes simientes para que el murciélago decida retirarse de su posición en el último momento, pues también nos han mostrado como el propio Batman ha cometido errores, como uno de sus Robins murió por dicho error, por lo que puede llegar a comprender cuánto puede atormentar a Clark su pasado.
Mi mayor crítica no es más que la falta de comprensión de la totalidad del concepto para un público medio, para un solo vistazo. Necesita de mucho esfuerzo para que todas las piezas del puzzle encajen. Tiempo para que incluso se comprenda el hecho de haber metido a Doomsday en el plan de Lex Luthor como su as en la manga por si falla su primera mano. Todo va entrando, pero con tiempo, que el espectador no tiene que tener si solo quiere ver una peli de entretenimiento como suelen ser las de superhéroes. La mayor crítica que he leído es la de que ‘no tiene alma’, como si la película no hubiese estado mimada. Y lo cierto es que lo está, pero el concepto, los mil y un detalles, el terreno a la que lo han llevado no daba opción a relajar mínimamente el tono. No hay chistes porque no se podían hacer chistes. Incluso los trailers de la Liga de la Justicia han sido más divertidos que toda la película entera de BvsS, pero también ¿Qué es lo que se podía esperar de un film protagonizado por los dos personajes más siesos de todo el universo de DC? Como otro punto, aunque relativamente irrelevante, creo que los efectos visuales de esta película van a tener un pésimo envejecimiento, sobre todo en cuanto a la persecución de coches y algunas partes de las peleas de Batman. Demasiado digitales.
Escuadrón Suicida (2016)
Creo que peco de sobreprotectora con esta película. Y es que puede que no sea una gran producción, pero eso no significa que no tenga cosas por las que, al menos yo, no me canso de verla. Contextualizarla es aún peor, pues le buscas mil excusas para autoconvecerte de que aunque el proyecto no está a altura es algo perdonable. Escuadrón Suicida es una película apresurada, con pocos escenarios y muy mal editada. Pero nadie se iba a esperar que una de las películas que DC se sacó por arte de magia de la manga para darle tiempo a la producción de otras de las que esperaba y necesitaba dar más tiempo, fuese a ser tan esperada y deseada por el público.
Y es que se juntaron varios factores, había mucha expectación con ver a Harley, el elenco de actores era muy potente, y por si fuese poco, el concepto era muy divertido, un escuadrón de villanos y no de héroes salvando al mundo. Lo peor de lo peor. No obstante, eso no le salvó de todos sus fallos. Está tan terriblemente mal editada que cuenta con algunas escenas que desmejoran el producto, las presentaciones de los personajes no son parejas, hay algunos que no tiene más de 20 segundos y a otros se les da varios minutos. Se les presenta dos veces, por si fuera poco, y el ritmo es muy variable. Hay elementos que se cuentan rápido, otras veces lento y peca de tener un parón a partir del inicio de la misión. Tampoco está exenta de incongruencias. Como por ejemplo, por qué Harley Quinn está en esta misión, no es metahumana, no tiene ningún poder, solo está loca y hace acrobacias. Cualquier militar tenía más sentido que ésta en este circo multicolor. Y ojo, no es una crítica a Harley que es simplemente maravillosa, sino al motivo de que esté en la película. Si el villano hubiese sido el Joker, podríamos entender por qué se la introduce, pero para luchar contra la encantadora no era necesaria.
Hay otras escenas como la del bar, que aún no teniendo mucho sentido, son ‘creíbles’ dentro del concepto y humor de la obra. Los personajes son todos encantadores -o casi todos- y es graciosa. Es MUY GRACIOSA, si hasta ahora se habían hecho terribles críticas a DC por no saber hacer humor, ni rebajar el nivel para darle más gracia, aquí esto cambia. Por otro lado, audiovisualmente es algo digno de ver y escuchar. Como un videoclip gigante, muy bonito y con una BSO plagada de clásicos y canciones buenas -aunque sigo insistiendo que el corte de escenas deja mucho que desear-. Para culminar cuentan con adaptaciones muy buenas de personajes y otros… bueno, en serio, el Joker es el infierno. Ver como el ayudante del mítico payaso eclipse absolutamente a ese aborto de Joker da una idea de lo dispar que es esta adaptación. Si vas con una de ir a ver esta película para pasarlo bien, te divertirá, es imposible que no lo haga, pero si ya vas esperando buscarle una crítica, no solo la vas a encontrar sino que puede que te parezca una decepción absoluta. Ni una cosa ni la otra, es atractiva con fallos, pero, y a mi humilde opinión, no para incluirla en una lista de peores películas de 2016 como he visto.







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