Voy a tratar de alargarme lo menos posible en la introducción de esta entrada, pero hay varios matices que debo aclarar antes de que se entre en materia. El primero es referente a las clasificaciones. Las valoraciones y las comparaciones son entre las posibilidades que daba el propio trabajo. Es decir, si alguna obra se lleva un 10 o una nota malísima en cosas que quizás penséis que es exagerado para el computo total de obras animes que hay, no os lo toméis así. Pues lo considero dentro de las posibilidades que podían haber jugado dentro de cada trabajo. Si alguien se lleva un 10, es porque no se me ocurre una mejor forma de haber hecho lo que querían en ese apartado, etc. ¿Y por qué lo hago así? Pues porque ya me encontré con este problema en el #DCember al tratar de comparar formatos y géneros que no eran comparables entre sí. Por otro lado, y para quién todavía no lo sepa, el #Japanuary -sí, otro absurdo maratón de los míos- ha sido un experimento muy divertido que ha incluído la participación de gente anónima -y no tan anónima- en Twitter. Por eso incluyo las encuestas, donde jugaba con un tema y varias opciones y dejaba que otros decidiesen que es lo que veía. Vais a comprobar cómo en, tan solo UNA de las encuestas, mi opinión sobre qué habría elegido, coincide con la del público. Lo que ha hecho realmente curioso el transcurso de este mes tan ‘animado’ -perdonadme por el chiste, es muy tarde y no me funciona bien el cerebro-. Eso sí, quiero dejar claro que hay SPOILERS EN TODO EL TEXTO. Así que si no quieres comértelos evita leer esa sección, aunque no he destripado de forma generalizada el argumento, siempre hay cosas reseñables que quizás puedan arruinar la experiencia. Excepto si es Mirai Nikki, entonces no hay nada que lo arruine más.
A continuación dejo la lista completa de animes con el link a su parte correspondiente del texto. Para el que quiera ahorrarse leerse todo el artículo o el que prefiera hacerlo de forma troceada. Que no se diga que no os lo doy todo mascado:
- FLCL (2001)
- Yuri On Ice (2016)
- Mirai Nikki (2011)
- The Animatrix (2003)
- Danganronpa 3: The End of Kibougamine Gakuen - Mirai-hen (2016)
- Neon Genesis Evangelion (1995)
- Azumanga Daioh (2002)
- La Princesa Mononoke (1997)
- Elfen Lied (2004)
- Sonny Boy & Dewdrop Girl (2013)
- 91 Days (2016)
- Prison School (2015)


Visualmente, es simplemente una paja visual, es de esas series que pares en el fotograma que pares, todas las imágenes son bellas. Pues tiene muchísimos fotogramas claves y pocas transiciones baratas. Los fondos están cuidadísimos, las técnicas varían, desde un estilo de sketch, hasta peleas vibrantes, con unas expresiones faciales con enormes cambios. Colores bonitos, diseños de personajes alucinantes y perspectivas ‘3D’ con movimientos flipantes. No hay NINGÚN reproche que se pueda hacer al dibujo. A eso, le sumamos una BSO que es otro paja, pero esta vez auditiva, y obtenemos una serie que es puro arte. No había que hacer nada, no había que contar nada, pues ya habría sido un anime de culto solo por su calidad audiovisual.
No obstante, no se queda ahí, por un lado la originalidad que lo invade todo. No hay nada que se haya querido hacer a la forma convencional. Ni técnicamente, ni creativamente, ni siquiera a nivel narrativo. Sus personajes, aunque tal vez sea lo que menos me me llama la atención, tienen un fondo muy profundo, más allá de las acciones que les vemos realizar. Están diseñados para transmitir una faceta, un sentimiento que penetra en el protagonista y le hace evolucionar y cambiar su mundo de alguna manera, y a pesar de ello, no son estáticos, también los ves madurar, oscurecerse o mostrar otras facetas de ellos mismos. En cuanto a la historia, es simplemente una locura. Explosiones, guitarras-metralleta, extraterrestres, robots que viajan entre dimensiones a través de la cabeza de Naota. Nada parece tener sentido y a la vez entra taaaaan bien. Deja esa sensación de que aún no teniendo lógica, todo encaja y hasta te podrías creer lo que te cuenta. La lucha contra la Medical Mechanica y la obsesión de Haruko por su verdadero amor Atomsk. Simplemente es algo digno de ver, pues es hilarante, entretenida y loca.
La parte que más me ha enganchado es la ‘subtrama’ de la historia. No me importa si la historia principal era absurda o tenía una cierta lógica, porque si algo me ha llamado la atención era el subtexto de todo. El ‘backgroud’ que contenía un mensaje secreto. Y dicho esto voy a dar mi propia visión de este ‘subtexto’. No digo que esta sea la interpretación correcta de esta serie, pues creo que a propósito es una de esas ‘paranoias’ creada de tal manera que deja varias interpretaciones abiertas a que el lector asiduo de respuestas, de historias conclusas y cerradas, se rompa la cabeza para buscar el ángulo correcto en el que todo encaje. No existe ese ángulo, no lo hay, solo una idea, una reflexión sobre el crecimiento, la madurez y la depresión, que está por encima de contarte qué es o no lo que pasó. La historia es un borrón, que da un cierto encanto a la historia y te hace olvidar, en cierto modo, lo doloroso de los hechos que están por debajo. Es una obra existencialista -¡Vaya, qué novedad en Gainax!-, sobre las ataduras de la gente joven a sus vidas anodinas, aún no sintiéndose partícipes de esos mundos a los que están anclados.
Por ponerle alguna pega, tal vez, sea una serie con demasiados mensajes ocultos que necesita más de una visualización para captar ‘algo’ de todo lo que contiene. Por otro lado, es demasiado corta, 6 capítulos saben a poco.
ESTA ES MI INTERPRETACIÓN DEL SUBTEXTO. A PARTIR DE AQUÍ ES TODO PARANOIA MÍA. ADVERTIDOS QUEDÁIS.
Naota es un crío normal en un pueblo aburrido, que está cansado de que ‘nunca pase nada’, que comienza a refugiarse en su subconsciente para afrontar los problemas de su anodina realidad. A través, de estos amigos alocados, y que yo diría que son imaginarios (Haruko, Kanchi, Comandante Amarao y Atomsk) es capaz de afrontar problemas cotidianos, que no tienen nada de especial, pero para él resultan desbordantes. No se lleva con los niños de su edad y todas sus relaciones humanas están enrarecidas. Siempre que surge un conflicto en su vida, aparece uno de sus afamados cuernos que acaban saliendo de su cabeza y se convierten en un enemigo al que debe combatir y que no logra vencer hasta que consigue resolver el dilema que tiene delante. La carta de su hermano, la obra de teatro, la amenaza de otro rival amoroso, la incapacidad para batear o el más grande de sus retos, surgido tras el rechazo de Mamimi. Casi todos los personajes ‘nuevos’ que penetran en la vida de Naota al comienzo de la serie son más alocados, siendo abruptamente contrarios a lo simplones, bobalicones o anodinos que eran el resto de sus conocidos anteriores. Haruko es infantil y vulgar, el tipo de amigo imaginario que convierte la realidad en una aventura divertida y sin sentido. Por el contrario el Comandante Amarao que representa una autoridad masculina y responsable, que le empuja a madurar y que le aconseja que se aleje de Haruko constantemente. En cuanto a Kanchi, este encantador robot, normalmente le vemos haciendo la colada, recados o encargos de lo más simples, como si fuese una representación del Naota más mecánico, el que hace sus tareas por inercia. Pero cuando Kanchi evoluciona, se convierte en Atomsk, un pirata espacial superpoderoso: el héroe al que parece aspirar a ser Naota realmente.
Su mundo, a la vez, parece muy distorsionado, como si todo los personajes fuesen más exagerados de lo que son, para alejarse de lo que posiblemente sea la realidad y acercarse a la perspectiva del personaje principal. Alguien que se ve así mismo como más maduro que el resto de sus compañeros, que ve a todos los adultos de su alrededor como idiotas por haberse quedado encerrados en un pueblo como este. Un pueblo del que constantemente quiere huir, pero que tiene miedo de abandonar. Por si fuera poco, me resulta tremendamente reveladora la escena final en el que Haruko le ofrece continuar su viaje especial en busca de Atomsk, y éste decide declinar su oferta. Poco después, se ve como Naota viste su uniforme de secundaria, pues ahora ha pasado un año. Una forma de rechazo a Haruko frente a la realidad y un paso más cerca de la madurez.


He llegado a Yuri On Ice por el motivo incorrecto, y eso me encanta. La gracia de estos maratones es toparme con series que no vería de normal, y decidir, que me ha gustado tomar el riesgo de salir de mi zona de confort. Si por mi fuera no saldría del ABC de los shonen de peleas y superación personal, y las películas de ciencia ficción. Y dicho esto, estaba incluido en una categoría que solo esperaba que me diesen lo de siempre: Yaoi -BoyLove- y escenas de puro y duro fanservice sin nada más. Obviamente tiene un porrón de escenas innecesarias para contentar al público, pero no se hace una serie creada por y para generar situaciones donde encajar estos momentos y ya está. Es una historia realista el 90% del tiempo, bien informada, o relativamente bien informada -como os podéis suponer no soy una experta de patinaje sobre hielo-. Y es realista porque huye de los típicos tópicos en los que suele caer el anime de forma muy desafortunada tales como: saltos imposibles que consigue hacer el protagonista en el último momento y ganar el campeonato, o cuando personajes con cero experiencia pasan a ser los mejores entre un mundo de gente que lleva mucha más preparación.
Aquí no tratan de hablarte de que el poder del corazón lo consigue todo. Te tratan de contar como un chico MUY bueno, que llevaba AÑOS trabajando, y que ha estado a punto de abandonar su sueño, se da una segunda oportunidad así mismo. Sí, es cierto, no es una historia que brille por la originalidad, pero a la vez no lo necesita. Está tan bien contada que cualquier idea, por repetida que sea, suena agradable. No obstante, le voy a conceder que hacerte atractivo el patinaje artístico es algo que no me esperaba. Hay que ser realmente muy crack para que te emociones con dibujos patinando....
Visualmente es donde más frustrada me siento. No es que el dibujo sea feo o los diseños poco interesantes, es que es totalmente dispar. Los planos cortos, los diálogos, las acciones y fondos costumbristas tienen una cantidad de detalles inimaginables. Todos los personajes tienen características y expresiones propias, las termas tienen tantos pequeños detalles… la playa es preciosa, la Sagrada Familia brutal… y luego… luego están las escenas de planos amplios y las coreografías. Hay momentos en las exhibiciones que las caras de los personajes apenas son una raya y dos puntos. No hay detalle, ni emoción, que se compensa con algunos planos cortos o con la tensión de la trama, pero que no dejan de ser cagadas. Para más inri, cada personaje no tiene más de dos coreografías, que se repiten todo el tiempo, dejando ver el fallo más de una vez. Lo mismo con las canciones, pues al no tener más de dos salidas, las canciones son las mismas todo el tiempo y encima tampoco desbordan por ser la panacea de las BSOs. Creo que quitando el tema de ‘Yuri On Ice’ podía haber vivido sin escuchar el resto.
Me dejo lo mejor para el final, personajes. Sí. Si Yuri es interesante es porque sus personajes están bien construidos y caen bien. Aún no siendo tampoco algo ‘totalmente nuevo’, son refrescantes. Yuri con sus inseguridades y sus fortalezas se aleja del cliché, de torpe que solo da en el clavo ‘una vez por temporada’. Viktor, que podría haber caído en el típico personaje serio y ‘cool’, también le vemos fangirlear como el que más con su apadrinado. Yurio, aún siendo un tsundere de manual, se ve que no lo es en todo momento, ni con toda persona. No porque sus compañeros le hagan abrirse, sino porque él realmente no había sido una almeja totalmente hermética. Ningún personaje es ‘solo’ un perfil, todos tienen una de cal y de otra de arena, y eso les hace más humanos y menos caricatura, que es al final a lo que nos tiene acostumbrado el anime.
No obstante, creo que lo que peor llevo son las teorías de los fans sobre Yuri On Ice. La serie está bien, pero… diría que está sobrevalorada. Sobre todo en cuanto a la profundidad que se le da. Yo soy la primera que suele ver subtramas en todo constantemente, pero aquí no veo tanto como lo que he leído últimamente. Es una historia de superación, obvio, al fin y al cabo, y aunque a veces quieras olvidarlo, es spokon -serie de deportes-. Pensar que esto es un locurón dentro de este tipo de argumentos es exagerado. Las tramas de deportes no dejan muchas oportunidades a la imaginación, pues o partimos de un grupo o un personaje que es un desastre y mejora, o de un principiante o principiantes que mejoran o de uno o varios personajes que tienen un trauma o una lesión grave y tienen que volver a empezar. Lo ya dicho hasta ahora, no nos están contando nada nuevo, porque no se puede contar nada nuevo. Que Yuri tenga inseguridad, y algunos ataques de pánico -no creo que sea como para hablar de que Yuri tenía ansiedad constante como he leído, pues de lo contrario no habría llegado por sus propios medios hasta dónde llegó- es solo el inicio de todo esto, que podría haber sido una lesión o podría haber sido cualquier otro tipo de impedimento que le haga levantarse y sobreponerse a la situación.


La reacción a esta serie ha sido la contraria a Yuri On ice, aquí tenía un anime que quería ver desde hace tiempo, ‘muy de mi estilo’ y que he odiado con mi vida. He tenido la sensación constante de que se parodiaba así misma de una forma que no era cómica, ni pretendía serlo. Han sido 26 capítulos de agonía psicodélica. Comenzamos presentando un protagonista que no es atractivo, es tirando a lento, de los que viven en su mundo porque si viviesen en tierra firme iban a recibir más palos que una piñata. Y seguimos con una explicación cósmica de un Dios que quiere hacer un juego de supervivencia a través de unos diarios de predicción del futuro. Esto sonaba a refrito entre de Death Note, Battle Royale y todos los juegos de supervivencia que han copiado a Battle Royale. Y te lo tragas, porque es un anime, y estás acostumbrada a estos argumentos inconsistentes, pero no cuela. Es entonces cuando hace entrada en la historia Yuno, y a partir de aquí todo deja de ser ‘típico’ y se vuelve ‘raro’. Si algún punto podía darle a esta serie era en originalidad, tanto por su falta de censura en las muertes, como en las escenas de sexo, como en este planteamiento de antagonista-protagonista. Pero eso no salva los platos.
Yuno se presenta como una acosadora, obsesionada con el protagonista, con oscuros secretos, que resulta ser terriblemente útil, pero una perturbada total. Y aunque el protagonista no se fía, decide depender de ella, pues se reconoce así mismo como un inútil -y además, qué coño, está buena-. Juntos van derrotando al resto de candidatos, que o se suicidan, o son asesinados por estos dos. Por el camino se descubre que Yuno no es solo una acosadora, sino que su nivel de locura sobrepasa los niveles normales, a lo que el prota lo único que sabe hacer es: llorar, taparse con una manta y finalmente volver sumisamente junto a su stalker. Da lo mismo si ella ha matado a sus padres, a una versión pasada de ella misma, si quiere matar a los padres y amigos de su amado o si le ha secuestrado y obligado a mear en un cubo. Porque haga lo que haga, esta suerte de intento de de héroe siempre vuelve a su lado y cada vez más convencido de que la ama. Pues todo el mundo sabe que obligarte a mear en cubos une mucho.
Por si fuera poco, comprar armas es como ir al supermercado, granadas, bombas lapas, AKs, etc. Reventar colegios es como quien se dedica a vender melones, lo más normal del mundo, oiga. Si hay cosas que normalmente tolero en otros animes, aquí no podía dejarlo correr, porque no paran de apiñarse uno junto a otro todos los errores, para ridiculizar más la obra. Por la mitad del anime, tenemos un cierto parón, para regalarnos fanservice de una boda ficticia entre ambos y otras perlas varias, justo antes de precipitarte en el final. Un final MUY en la droga. Primero podemos implorar al cielo por un ¡¡¡Sí, Joder, parece que espabila el muy imbécil!! pero dura menos de medio capítulo, lo que tarda en dejar de usar la chaqueta roja -fijaros, no miento- y después simplemente todo se vuelve un plot twist sobre otro plot twist. Que si tu amigo, no es tu amigo y le molas, que si luego éste encima es una creación para espiarte. Que si Novena no está muerta y ahora es una semidiosa, que si Yuno era un Dios, que si ahora voy a viajar en el tiempo a tierra 3 y me voy a matar a mi misma otra vez. Que si te conviertes en Dios no puedes salvar a tus amigos muertos... Que si esto ya lo hemos vivido ya, que si el mundo se destruye, que si una realidad alterna es modificada y todos son felices… bueno todo muy así. Son giros argumentales sobre otros giros que no van a ninguna parte, que no tienes tiempo a asimilar y que son tan ridículos que no te generan ninguna reacción a parte de: ¡¡Qué coño!!
Si tengo que decir algo bueno, será en el apartado visual, se puede decir que es una serie bonita, nada del otro mundo, pero bien dibujada, con escenas interesantes y que suele dar cambios de vestuarios a los personajes. Las escenas de acción también están bien, pero ya. Tampoco hay que fliparse con el nivel de detalle, ni con el mimo del anime. Por salvar algo más, rescataría 3 o 4 personajes y otros tantos que no llamándome la atención no eran insufribles como lo eran el prota y la stalker. No obstante, no me he enamorado de ninguno, no había ninguno que no saliese de su propia caricatura. Pues como dije ya en Yuri, si allí las personalidades estaban desarrolladas con una de cal y otra de arena, aquí son muy planas. A penas vemos una cierta evolución en Novena, el resto son lo que prometen desde el capítulo 1 al 26.


Creo que la sensación es fría. Me esperaba más, teniendo en cuenta el presupuesto, los directores, los estudios de animación implicados… Y no exagero, varios de los mejores directores de este mundo estaban ahí. Un poco más, a todos los niveles, habría estado bien. Si encima lo basas en una obra con ‘tanto’ mundo como es Mátrix, podrían habernos contado cualquier cosa que no habíamos visto hasta ahora, pero no. Algo de la sociedad interior o la historia de uno de los agentes Smith, quizás el cementerio de programas… Las 9 minihistorias están bien, pero… meh, tampoco es nada emocionante. A partir de aquí creo que lo mejor va ser individualizar cada una de ellas por separado, pues no tienen nada en común, ni en estilo, ni siguen una línea histórica, ni nada de nada. Suena a trabajo en grupo universitario, de esos que cada uno hace su parte en casa y lo juntamos cinco minutos antes de la presentación.
El último vuelo de Osiris. No nos enseña nada que no hayamos visto. Una nave típica, un entrenamiento, un ataque de las máquinas y pum… muerte. No sé por qué nadie podría pensar que esos minutos de metraje me iban a interesar de algún modo. Hilarlo de forma secundaria a la trilogía tampoco le da ningún valor, no es como si me hubiesen hecho un Rogue One. Por otro lado, la animación 3D no me pegaba con el estilo y arte del resto de obras, que aunque fuesen muy diferentes, eran 2D con su peculiar estilo anime. Y bueno, en sí la historia se basa más en enseñar una pelea entre dos tipos que en vez de pegarse, se desnudan, pues mira, no estoy aquí por el fanservice. Me lo podría haber ahorrado.
El segundo renacimiento (parte 1 y 2), cuenta la historia de background que tenían preparada. Es tan básica y tira tanto de acontecimientos reales, de fotos y vídeos, que no emociona. La marcha del millón de hombre, el hombre y el tanque, ejecución en Saigón… todo es un poco meh. Me encaja dentro de la mentalidad Wachowski, de pretender siempre más profundidad de la que realmente tienen, tirando de clásicos, de remixes, de ideas de otros, pero no de tener un concepto realmente tan sólido y profundo. Por eso el final de Mátrix tampoco fue tan emocionante, porque sabía a decepción, a querer más de lo que luego tenían. En cuanto a la segunda parte, continúan con más de lo mismo, con imágenes de máquinas sobre máquinas cuan caballeros del apocalipsis. Los tanques si que me gustaron bastante, incluso más que en su versión real, pero eso no arregla que tenga un regusto amargo en cuanto a la historia, que trata de ser imparcial, pero vende a las máquinas como las víctimas de los humanos. Odio cuando alguien te presenta un malo y un bueno, que en realidad no es una entidad individual, sino un grupo, un colectivo, eso es tan simplista, tan de gente con respuestas de 0,60. Me creo que haya un demonio, no una raza en el que todos son demonios.
Historia del chico. Historia de un personaje ultrasecundario de las películas, que no presenta nada realmente nuevo frente al despertar de Neo. Alguien haciéndose preguntas en un chat resumiendo la teoría del genio malvado de Descartes que tanto han explotado en la saga. Perseguido por los agentes, finalmente liberado de su tanque y rescatado por Neo & Co. Pos ok. Tal vez lo único que pueda seducir sean las escenas del skate y la estética más ‘urbanita’ y juvenil y no tanto de hospital tan característica de Mátrix.
Programa. Volvemos a la cuestión del traidor que quiere volver a Mátrix a costa de dejar a sus compañeros y abandonar el camino de la verdad ¿De verdad que no hay nada nuevo en ninguna de las historias? Si algo tengo que destacar es la animación de esta parte, que es brutal, preciosa, muy de Japón feudal, con dibujo clásico pintado en rojo, negro y blanco.
Récord Mundial. Es algo más original que todo lo anterior. Este personaje, que es realmente nuevo, nos muestra como un humano de tanque, dentro de Mátrix, consigue desentrañarlo y ver la verdad. Doblando la realidad que le rodea tal y como hacen los rebeldes, aunque no de una forma consciente. Sino en un intento de batir una marca como deportista de élite. Al menos, nos dejan entrever que incluso los humanos normales, sin cuestiones sobre su propia realidad pueden llegar a descubrir la verdad de otras maneras más accidentales. Mostrando los límites siempre constantes en la simulación de este mundo. En cuanto el dibujo, me recuerda un poco a Afro Samurai, y pese a sus bondades y pecados, creo que poca gente podrá criticar el trabajo artístico de Afro Samurai.
Más allá. Esta pequeña historia, trata un bug del sistema de Mátrix, una casa con problemas de gravedad y temporalidad, que los vecinos de un barrio japonés creen que está ‘embrujada’. Un grupo de niños y una chica en busca de su gato desaparecido, se introducen en ella. Descubriendo ‘la magia’ de este fallo, aún no comprendiendo qué es lo que realmente sucede. Es una historia simple, pero bonita y encantadora, que atrapa enseguida. Sin duda, mi favorita. Pues te seduce sin tener nada, solo con su estilo de dibujo y animación a lo Tekkonkinkreet y su costumbrismo infantil. Tal vez funciona tan bien porque no te esperas este tipo de historias dentro del mundo de Mátrix, tratadas con tanta candidez e inocencia.
Una historia de un detective. Novela negra de un detective que busca a una delincuente llamada Trinity. Sí, la Trinity de las pelis. Siguiendo las pistas este detective, también comienza a cuestionarse la realidad que le rodea y bueno ya sabeís como va esto, es una historia que ya han repetido como 80 veces. Solo me resulta atractiva por la imagen y el toque de novela negra, fin.
Matriculado. Puuuffff no la entendí del todo bien, no os voy a mentir, podía haber sido una historia profundísima pero que no llegué a captar, porque estaba casi hipnotizada por tanto color y estridencia gratuita. Para más inri, la protagonista, parte de un grupo de rebeldes tenía el mismo diseño que Aeon Flux, cosa que fue decepcionante viniendo del director de dicha obra. Nada. Como en casi todo, lo más salvable es su animación y su dibujo.
A los personajes no sabía qué nota ponerles, he puesto por inducción un 5, porque realmente no llegan a desarrollarlos, ya sea por falta de tiempo o por falta de interés. No obstante, en el mismo sentido tampoco les encuentro fallos. Las historias son básicas, repetitivas, muy simplonas, pero no son incoherentes, por eso le he dado otro 5. Eso sí, la originalidad es todo lo que le falta a todos los niveles. Mátrix introdujo muchos conceptos, muchos personajes, un mundo amplísimo para centrarse en cosas ya vistas y manidas. A penas hay 3 historias que aporten un enfoque nuevo y dos más que den ‘algo’ de información adicional. Es una película que me deja muy fría a niveles narrativos. Lo único que la salva es el arte, la animación. Es la típica obra que se puede convertir en obra de culto por los motivos equivocados, por la pedantería pura y dura, porque si hablamos de filosofía, metemos un toque cyberpunk y un dibujo chulo, es una obra de 10 de 10. Y no. Porque como obra individual habría podido ser interesante pero como parte de Mátrix sólo es una cacofonía.


El problema de Danganronpa era hacer otra historia al nivel de Danganronpa The Animation, que fue la primera parte, sin repetirse. Jugué parte del segundo videojuego, y pecando de lista, porque no lo acabé, se veía que tenía los mismos fallos que esta serie. La supervillana de la primera edición ha muerto ¿Cómo podemos sorprender al público con una historia de asesinatos ahora? ¿Cómo continuar la historia dónde la dejamos sin hacer un restart? Hemos abierto un mundo con más posibilidades que un grupo de personas encerradas en un edificio matándose entre ellas. La baza de la pérdida de memoria se está agotando y ya no te fías ni del apuntador. Creo que ampliar su mundo ha jugado un flaco favor a Danganronpa. El concepto de gente sin memoria, que no se tiene apego y que tiene que luchar por su supervivencia a cambio de su libertad, era algo no muy nuevo, pero que funcionaba bien. Primero, porque tenía una trama muy buena, con giros de argumento interesantes y todos sus personajes eran llamativos a su manera, o al menos, empatizabas con ellos a algún nivel.
Pero ahora, todo lo que tenía la primera no tiene esta segunda, que en realidad es la tercera -no entiendo por qué coño se han saltado el segundo videojuego tan de gratis-. Sus personajes, en su gran mayoría no resultan atractivos, no son llamativos y mueren más ‘por que sí’ que porque se hayan visto obligados a ello. Eliminan los juicios, cosa que desde mi punto de vista es una cagada. Pero añaden las pulseras, que son una buena idea, aunque por lástima es de lo poco nuevo que entraba realmente bien. Monokuma apenas sale, algo que me resultó terrible. Pues el siniestro osito hacía ameno y terrorífico un juego tan macabro como este, manipulando y presionando a todos los participantes a su trágico final. No puedo decir que haya sido algo que me haya costado ver, es entretenido pero… ha perdido gran parte de sus puntos buenos con tanto desarrollo extra y se ha vuelto más incoherente. La comparación, encima, le hace un flaco favor.
En cuanto al aspecto visual, no puedo decir que sea la animación de mi vida, pero hay que reconocer que tienen un estilo muy particular de dibujo y de diseño de personajes. Y me FASCINAN los ojos que hacen en Danganronpa, es una tontería, pero son hermosos. Lo que sí que me esperaba, y me ha decepcionado un poco, es ver que esta vez la sangre NO ES ROSA FUCSIA. Todos sabíamos que lo del sirope de fresa era una forma de censura, pero al final te acabas acostumbrado e incluso se hacía interesante de ver. El haberlo cambiado ahora, no me ha gustado. Primero porque es como reconocer que no era decisión artística propia y segundo porque ya era una marca de la casa. Otro problema, es que la historia no se concluye en este anime, tienes que recurrir a su OVA, como en Mirai Nikki. Y para entender la OVA, o has jugado al segundo videojuego o te lo has spoileado entero. Meh.


NO VOY A ESCUCHARME UN PODCAST DE 8 HORAS SOBRE ESTE ANIME. Rota esta lanza a favor de mi salud mental, algo debe de estar mal en tu trabajo para que se necesites escuchar a unos tíos dándote un simposio sobre qué es lo que acabas de ver. El anime está muy bien, tiene muchas lecturas, es muy profundo, tiene muchos simbolismos y blablablablablablabla, eso es lo que escucho en mi cabeza cuando habláis de Evangelion y mirad las notas que le he puesto: ¡¡Es brutal!! Pero PARAD. Evangelion tiene varios fallos graves. Graves de cojones y no me lo intentéis vender como que es parte del concepto de la serie. No tiene sentido que una historia de mechas no se comprenda sin habértela visto 15 veces. Ni tiene lógica que los propios creadores consinderen que los dos últimos capítulos no son el cierre sino una cosa extraña que salió así como quién le sale un tumor. Y no lo digo yo, que hicieron 3 películas ¡¡¡TRES PUTAS PELÍCULAS!!! Para cerrar la historia, una explicando la mitad, la segunda con la otra mitad que no le dio tiempo a la primera y la tercera como un reajuste de las dos primeras. ¿Veis por dónde voy? Me da igual si no tuvieron tiempo o presupuesto para cerrar adecuadamente todo. Por menos que esto han lapidado las últimas de DC y no me vengáis con que esto es excusable en Evangelion porque es ‘mejor’, porque tenéis la vara de medir muy rota. Y, como ya he dicho, me encanta romperme la cabeza pensando qué es lo que he visto y qué no, pero esto va más allá de la comprensión humana. Hay muchos detalles que se escapan por todos lados. El final metafísico de dioses y reencarnaciones, me da dolor de cabeza… y hay tantas escenas que requieren de más minutos, de más explicaciones, de más… que se han ido en escenas de Shinji repitiéndose hasta la saciedad -¡Que sí, coño, que ya te he escuchado las 80 primeras veces que lo has dicho!-. Para que luego tengas que fijarte mucho para ver como su padre se ha injertado el Adam en la mano, pues si esperas un segundo y parpadeas te lo pierdes. Un reparto pésimo de los minutos de metraje en detrimento de la comprensión del espectador. Porque hay que entender que es espectador y no lector. Ni las series, ni las películas están pensadas para ser detenidas y volver a leer una línea que te ha parecido extraña. Y este es el punto al que quería llegar, esa sensación de que a veces estoy viendo un libro. No de que me estén presentando un trabajo audiovisual.
Por otro lado, la trama de Kaworu es rápida, o más bien, apresurada. Un arco que habría necesitado de más capítulos para presentártelo, para encariñarte, para que empieces a detectar ciertas cosas raras… y finalmente, giro argumental. Pero llegar a la parte del ángel tan rápido, no solo vuelve algo interesante en predecible, sino que encima no te produce ninguna sensación de ‘pérdida’, es un personaje que al final, por la falta de minutos, te deja indiferente. Más si vemos el contraste del resto de los niños, los cuales conocemos casi mejor que a nosotros mismos. Añadir a todo esto, que el argumento es muy enrevesado… no sé si merecía la pena llegar a ese nivel, no creo que nadie se haya enganchado a Evangelion por el giro de argumento sobre giro de argumento sobre giro de argumento que tiene en los últimos capítulos/películas. Enganchaba porque era cruel, era realista, porque los combates eran sádicos, por el misterio, porque eran mechas biológicos, por la gran psicología y desarrollo de los personajes, por lo poco que se corta a la hora de presentarte cosas censurables... No era necesario que el final fuese semejante paranoia -ni el primer final, ni el segundo final-. Y se teorizará, se dará bombo a esta parte como si fuese lo mejor de todo, se buscarán tres mil simbolismos a lo que hemos visto. Pero por favor, si has llegado hasta aquí es porque has generado un amor/odio hacia el robot, por los combates, por sus diálogos y las taras mentales de todos, no porque había dioses y un plan para matar a la humanidad y hacerla una en un caldo primigenio. Eso no le importa a nadie. Y no, no me peguéis el link del poscat de 8 horas para demostrarme que le importa a alguien.
Solo creo, que a términos generales, es una serie que se enfoca mal, que se la ama por los motivos equivocados, o que mucha gente ha suplido el hueco que ha dejado al terminarla con buscarle una solución. Por otro lado, tengo la sensación de que si era una serie que tenía ideado un final ‘similar’, me planteo hasta qué punto este es realmente el que les habría gustado crear. Y me explico. Por un lado me parecen ‘pocos’ los niños elegidos, se nos habla de -y perdonadme si me equivoco, porque lo digo de cabeza- que hay hasta 13 modelos de Evangelion. La trama del cuarto niño queda en el aire, diciéndonos que sigue en el hospital y nada más. Pudiendo haber entendido que incluso el EVA03 podría haber contenido el alma de su hermana, pero nos quedamos sin saber nada al respecto y sin ver más EVAs. Daba la sensación de que esta historia aún se podía y debía haber prolongado mucho más tiempo. Para terminar, con esta parte que es la que más me desconcierta, hay un abrupto cambio de la serie a la película. Así como el capítulo 25 y 26, se ven como un parche para algo que no podían resolvernos, también tiene un tono mucho más ‘happy’. Llegamos a la película y he tenido una constante sensación de querer ver ‘arder el mundo’. De querer quemar la historia hasta los cimientos para no poder sacar ninguna posible continuación, quemar el planeta, quemar la mayor parte de personajes y los pocos que quedan que te den asco, o al menos no una muy buena sensación. No puedo describirlo mejor.
Y si bien, me he prolongado más de lo debido en lo que no me ha gustado, también debo darle amor, y un motivo de peso para ponerle las altísimas puntuaciones que le he dado en todo. Evangelion engancha, y mucho, desde el minuto uno. Principalmente porque te pone en un dilema moral desde que empiezas la serie. Salvar a la humanidad, por encima de tus propios deseos… Shinji es un personaje muy odiado -no por mí, pero sí en general- porque es un héroe obligado. Y eso es interesante, es muy interesante, estoy acostumbrada a ver héroes que lo eligen de mutuo acuerdo, que quieren ser importantes o algunos que llegan ahí porque es la única forma de salvar sus vidas, pero lo de Shinji es otro nivel. No autopreservación, no es decisión propia, es una obligación impuesta por los demás. Es lo más cerca que me he encontrado de un reflejo de ‘los estragos de la guerra’. Niños con fusiles que se ponen al frente de una guerra que ni entienden, ni les pertenece. Y cada uno de los tres protagonistas lo afronta de una manera, de una manera tan dispar como creíble. Y no te cuentan lo divertido y emocionante que es salvar el mundo, no. Te cuenta lo cruel y violento, lo tocado que te deja y la cantidad de cosas horribles que tienes que hacer para ‘salvarlos a todos’. Su trabajo se nos presenta, no como algo heroico porque tengan que superar sus límites personales, sus marcas y entrenarse más a fondo, sino porque para conseguirlo tienen que superar sus límites morales y mancharse las manos, mancharse el corazón, como diría Asuka. Y eso hace mella, los personajes se oscurecen hasta el punto en el que empiezan a perder el control de sí mismos, generando sus propias variantes de Síndrome de la Guerra del Golfo. El punto más guapo, más profundo, más realmente interesante, es la profundidad psicológica. He llegado a comprender mejor a los 3 niños y a Misato en 26 capítulos de lo que entenderé a gente que he conocido desde hace muchos años. Estoy maravillada. Como te presentan a gente que en un primer vistazo la juzgas como ‘normal’ o superficial, que en el interior tiene tanto dolor y traumas escondidos, que te hace plantearte cuanta gente a tu alrededor arrastra esas cadenas diariamente, en silencio. Los EVAs, ese amor mezclado con miedo a esas máquinas, que son algo más que máquinas, que te dan un cierto pavor patológico por no terminar de comprender lo que son y a la vez… a la vez, los amas porque han sido obligados a luchar tanto o más que a sus pilotos y no tienen escapatoria posible -¡¡¡Quería más EVAs!!!-. La simbiosis, esas en la que los niños son obligados a sufrir el daño recibido por sus EVAs, empezando la serie con la imagen de una Rei reventada, con un brazo jodido, un parche en el ojo, la cabeza vendada y aún así, está obligada a subirse a su robot y seguir, seguir sufriendo y luchando por el bien del resto del planeta. Es una epopeya épica y solitaria, donde hay mucho drama y pocas alegrías. Pues cuando van venciendo a su enemigos no hay una sensación de satisfacción por haber conseguido una misión imposible, sino la repugnancia de haber sido el responsable de una ejecución. A pesar de todo, en ningún momento quiere llegar a la lágrima fácil, ni al llanto, no está enfocado para romperte el corazón, sino para hacerte pensar y romperte la cabeza.
La edad de los niños, no es azarosa, cuando comprendes qué son realmente los EVAs lo entiendes. Pero fuera aparte de este hecho, da mucho juego para explorar otros temas, ese tránsito entre la niñez y el adulto. Y sobre todo, la sexualidad, la sexualidad infantil, pues a veces queremos engañarnos con que la atracción sexual es terreno de los adultos, pero los niños, incluso más pequeños que éstos que vemos, comprenden y sienten cosas que les enseñamos que son ‘solo para mayores’. Y es así como se aproximan, experimentan, cometen errores y se prueban entre ellos, pues nadie parece querer explicarles como funciona nada. Por eso prueban los límites, con gente más adulta que ellos, con sus propios cuerpos, con los de sus compañeros.
Por último, y puede que me haya excedido, le he dado una alta puntuación en lo visual. Primero porque ha tenido un envejecimiento bastante bueno, a pesar de los años. Segundo, porque los diseños de los trajes y de los EVAs ME ENCANTAN. Y tercero, y último, porque tiene una fotografía y una dirección de cine. No son planos pensados para contarte la historia y ya, son planos que transmiten sensaciones, con los que se juega, dónde se añaden letreros, técnicas varias, ángulos, fotografías… todo para llegar al sentimiento adecuado. Si tendría que hacer una crítica sería al diseño de la gran mayoría de ángeles, que me parecen ciertamente ridículos, más después de que expliquen lo que son realmente. La BSO me ha gustado, yo que me he saltado casi todos los intros de este maratón, no podía hacerlo con la de Evangelion.


Está guay eso de salir de la zona de confort, pero ciertamente esta serie no era mi royo ¿Podía ser peor? Sí, pedí que me dieran cosas extrañas o que yo no vería, y dentro de lo que cabe es una serie ‘coherente’ y no demasiado salida de tiesto. Pero no voy a negar que está en ese rango de animes que no me interesan, tales como: Los shojos románticos, los dramas o las comedias. Aún así, no puedo decir que es de lo peor que he visto en este maratón ni con mucho, se queda en muchos sentidos en un 5 absoluto. No es una gran maravilla, pero no está mal, aprobado por los pelos.
Creo que dónde más hachazos se le puede dar a esta serie, sin duda alguna, es al apartado visual y sonoro. El dibujo tiene un estilo sencillo, que aún no estando mal, contrastaba mucho con objetos o paisajes, MUCHÍSIMO más detallados. A veces, también me daba la sensación de que reciclaban escenas recurrentes, cosa que aún no llegando a ser ofensivo, si que es un poco hiriente. Aunque quizás lo que más me moleste de su dibujo no es, ni su estilo, ni el contraste con el entorno, sino el color. Color apagado, paleta repetitiva y cansina, no me daba ganas de vivir, era una sensación constante de estar en un día gris, cosa que pegaba muy poco con el estilo cómico que pretendía llevar. Los diseños de los personajes, si bien, por una vez los hacen con diferente fisionomía, que normalmente solo vemos al mismo personaje con diferentes ojos y pelo, no tiene nada de interesante. La ropa es sosa o fea directamente. Aún sigo esperando que alguien me explique, por qué, dependiendo de qué episodio veas, llevan un uniforme rosa o uno azul. No lo comprendo.
En cuanto a historia, diría que aún pretendiendo ser historias cortas e ‘inconexas’, al final, acaba teniendo un cierto hilo conductor. Una historia más amplia, que mediante pequeños guiños, nos relatan la amistad de un grupo de colegialas durante tres años hasta el día de su graduación. Desde mi punto de vista, y entrando en el farragoso mundo de las dobles lecturas que tanto amo, diría que hay dos mensajes casi antagónicos que intenta transmirtirte esta serie. El primero es el básico, el simple, el que todo el mundo se queda, el del humor, a veces demasiado japonés, y las historias de la vida que tanto puedes amar, como odiar dependiendo de tu gusto. No tiene mucho más allá. Pues incluso la estructura se vuelve repetitiva y hay capítulos que se duplican o triplican tales como el festival cultural, el de deporte o el viaje de verano a lo largo de los tres años que abarca el arco. Aunque en un principio puede entrar peor, o resultar más absurda, con el tiempo creo que se hace más graciosa. Cuando has interiorizado bien todas las personalidades y cuando has encontrado ese cierto hilo de coherencia que al principio no sabías si existía o no. Pero la segunda lectura, se hace ligeramente más dramática. Durante toda la serie tuve la sensación de que, aún siendo comedia, había algo ‘ahí’ que la daba un fondo terriblemente melancólico. Algo así como una oda a las amistades perdidas, esas de la infancia que son las más puras y que con los años eres incapaz de mantener. Aunque el mensaje final trata de decirte que ‘fueron amigas para siempre’, la propia Chiyo estaba tremendamente preocupada por esa despedida final. Pues algunas se trasladarían, incluso a otros países, para continuar sus estudios, e inevitablemente perderían la relación tan buena que ahora tenían. Las relaciones entre todas ellas se hacen tan creíbles en algunas ocasiones que esa sensación de congoja vuelve. Como, por ejemplo, como Kaori empieza siendo una amiga más de ese grupo y con el paso de los años pierde toda relevancia hasta que deja de formar parte de su círculo de amistades. Cómo las anécdotas puntuales se suceden entre una no-comentada, pero repetitiva realidad de estudios, trabajos y detalles irrelevantes de la vida diaria que crean esa sensación de vacío durante el relato. No quisiera darle más importancia a esto, pues no es que sea una subtrama curradísima a la que deba dedicar más líneas, pero aporta un plus al que normalmente no estoy acostumbrada con estas series. Para mi, esta parte, aporta mucho y a la vez resta mucho, generandome un amor-odio. Por una parte, una serie que habría sido total y absolutamente irrelevante ha ganado profundidad y base. Pero por otro lado, no sé si realmente quería tener esta sensación agridulce tras terminar de verla. Supongo que es cuestión de gustos.
Los personajes no son tampoco nada que no se haya visto antes, puede que haya a quién le enganchen más, pero no podría decir que me haya enamorado de ninguno, aún teniendo mis preferencias. El trato que se les da, también es bastante dispar, pues hay algunas de las protagonistas que conoces lo básico o a penas nada, y en cambio, otras las conoces hasta en sus más profundos deseos que no dejan ver a los demás, ni siquiera a sus amigas. Están diseñadas para que todas se hagan, a su manera, entrañables, pero nada más. No vas a ver un hilo mental o un discurso trascendental. A veces, subyacen sus preocupaciones por debajo de tanta comedia, pero realmente tengo la sensación de aún teniendo más detalles de unas y de otras, en general, podría decir que llegas a profundizar tanto en ellas, como lo haces con un ‘conocido’: Lo captas más o menos por dónde va, pero no terminas de comprender su modus operandi.


Ghibli y yo no somos muy amigos. Yo sé que esperarme de Ghibli y Ghibli ya debería saber que esperarse de mi. No congeniamos, no me fascinan sus historias, no me parecen tan imaginativas como todo el mundo cree. Su dibujo tampoco me maravilla, a pesar de que incluso a mi me asombra en algunas ocasiones. Y sus personajes me dan tan igual, que rozo el aburrimiento. ¿Esto significa que sean malas películas? No, para nada. Pero no son para todos los públicos, no es una fórmula que a todo el mundo le pueda gustar. Por eso en este sentido, puede que mi crítica, sea la menos racional de todas hasta el momento. Pues comprendo que haya a gente que realmente le haga abrir la boca y se enamore, pero comprendo más aún, a los que se han ido de su sala de cine con la sensación de haber visto ‘algo del montón’. Como siempre, si algo tiene muchos puntos positivos y a ti no te fascina acabas pensando que está sobrevalorado. Sin atreverme a decir tanto de La Princesa Mononoke lo dejaré en que discrepo con la mayoría, aunque llegue a respetar esa idea que les impulsa a pensar que es ‘tan buena’.
La mitología de las pelis de Ghibli suele dejar la sensación de: ‘oh Dios mio, que originales e imaginativos sois’, cuando básicamente siempre tratan seres sobrenaturales similares, incluyendo siempre algún ser creepy y adorable a partes iguales. Es la marca de la casa y al final una fórmula que se repite una y otra vez. Tampoco es como si te explicase el origen de esos mundos mágicos, es algo que está, que asumes y que al parecer no es cuestionable, y a nadie menos a mi, genera dudas -qué es exactamente el Espíritu del Bosque, hasta dónde llega su poder, se podía realmente vencer, para qué sirven los kodamas, de qué coño se alimentan-. Siempre manteniendo ese tono rococó: muchos personajes, muchos objetos, muchos escenarios, que se diluyen entre sí y te generan la sensación de que no había espacio para explicaciones. Aunque no es el único motivo, pues, cómo no, tratar estas cuestiones de soslayo le da cierto misticismo al tema. Por lo que a mi respecta, solo es un vacío, una distracción, que no me ayuda a engancharme y no me seduce.
Fuera aparte de este hecho, las acciones y las direcciones de las películas no suelen ser predecibles porque son un torrente de locura injustificada. Pues, no te dan una verdadera razón por la cual X o Y personaje actúen de tal manera en determinado momento, es algo que tienes que comerte con patatas y ya, bajo el pretexto de ‘son las normas de este mundo’ o ‘es tradición aquí’. Insisto que no quiero hacer sangre de algo que es solo meramente una opinión personal, un estilo, que no pretendo decir que tiene fallos, porque no considero que los tenga, pero que son los puntos dónde yo me alejo y pierdo el interés. Sin duda, Ghibli tiene ‘algo’, el factor X que te hace reconocer en dos pinceladas una obra suya. Pero fuera aparte, del factor, que llamaremos Ghibli, no tiene nada. Si la historia la habría llevado cualquier estudio diferente, nos habría parecido un trabajo mediocre o incluso malo. De verdad, que todo esto, lo digo desde el respeto más absoluto. Pero si quitas los adornos de casi todo lo creado por Ghibli te quedas con algo que no pasa de un ‘es entretenido’ o ‘no ha estado mal’.
Resumiendo el argumento de la película de la forma más simple, es la historia de un muchacho que tras vencer a un demonio acaba maldito y se ve obligado a viajar a otras tierras para tratar de encontrar una cura. Por el camino se encontrará con el conflicto entre ‘el hombre’ y ‘el bosque’, en el que acabará mediando para que ambas partes no se destruyan entre sí, mientras sigue tratando de salvarse a sí mismo. La idea no es mala, pero como ya digo no es algo que me llegue a fascinar, no tiene vueltas de tuerca, ni nada complicado, a pesar de que se saquen una magnífica deidad al final -porque son nipones y si no se sacan un bicho de más de 3 metros de altura sienten que han deshonrado a su familia-, no es lo suficientemente compleja para que llegue a pretender competir con otros argumentos. Insisto, no es una mala historia, pero lo que trato de decir es que no es un 10. Lo que mejor entra es ese sabor a cuento de hadas tradicional en ese Japón feudal y la crítica entre el equilibrio de la naturaleza y la humanidad. Esta parte tiene para sacarle mucha punta si te pones. Pues no hay buenos, ni malos, son dos realidades que están condenadas a entenderse por narices. Me recuerda, inexplicablemente, a Metrópolis, donde tanto el patrón como el proletariado entran en conflicto y al final la única forma de hacerlos reconsiderar sus posturas es a través de un agente externo, un mediador. Llegas a comprender todas las posturas, sin convertir en villano absoluto a nadie. Ves a un humano muy humano, y a un humano muy animal, ves animales que empatizan con el hombre y otros que no, etc. y por encima de todos ellos, el Espíritu del Bosque, el que da y el que quita. Se explora la idea del hombre tratando de matar a sus propios Dioses, ya sea como una forma simbólica de representar que han avanzado tanto que han ‘perdido’ ese culto a la naturaleza, incluyendo a lo místico. Como real, pues quieren vencer a lo que está por encima de su alcance para obtener más poder, para ser libres del yugo sobrenatural. Pero como la pisques y el físico se requiere de ambas partes para crear un todo. No puedo expresarlo mejor sin caer en la pedantería y el elogio gratuito, pues por más que me rompa la cabeza, fuera aparte de esto no se merece más líneas, no encuentro más profundidad.
Los personajes. Creo que he generado un par de derrames cerebrales al manifestar mi completa indiferencia hacia Mononoke. No es que crea que es un personaje malo, débil o nada similar. Solo no me aporta. Ni por ser mujer me van a gustar todos los personajes fuertes femeninos, ni por ser uno de ellos, va a ser la mejor construcción que podían haberme hecho. Su relevancia en la trama, a veces, se acerca más a lo anecdótico que aún peso tan grande como para haber titulado la película con su nombre, pues ni siquiera es la protagonista. Su historia, aunque interesante, vuelve a un clásico como lo es el ‘criado por lobos/monos/osos/etc.’. Para Mononoke los conflictos con su realidad son muy pequeños, muy limitados, a pesar de haber podía dar mucho más de sí al ser una humana con mentalidad de animal. Su mayor conflicto viene cuando Ashitaka quiere salvar a Lady Eboshi, a pesar de ser su objeto de odio, y no es algo que le genere una repercusión real. La evolución del personaje es igualmente pequeña, pues ha salido de no confiar en los humanos a confiar de forma limitada en uno, que no está del todo vinculado al mundo de humanos que ella conoce y odia. Ashitaka, el protagonista, sigue siendo un personaje muy ‘Gary Stus’. Un cliché para que te caiga bien, pero que su personalidad se basa en su amabilidad y nada más. Es el chico bueno y confiable que lo dará todo por el bienestar de los demás.
Si tengo que admirar algo en cuanto a la creación de personajes me tendré que ir a los secundarios. Pues son los únicos que con cuatro líneas me han demostrado más tridimensionalidad. Tanto Eboshi, como su pequeña población me han generado más admiración que el resto de personajes del relato. Primero, porque Lady Eboshi no es buena, ni se oculta, ni tratan de engañarte en cuanto a sus atrocidades. Ha matado, ha sacrificado hombres y ha destruido solo por el bien de sus propios planes y aún así, ni cae mal, ni es una villana. Ella ha salvado también a mucha gente, ha dado trabajos a personas repudiadas como leprosos y putas y ha dado prosperidad a un pueblo asolado por el terror de un demonio-jabalí. Es la encarnación viva de la mentalidad progresista, que no se detiene, que no se cuestiona el pasado, ni las tradiciones, que solo busca la mejor manera de hacer las cosas, aunque eso implica arrancar de raíz con cosas que están por encima de ella y que no comprende del todo. Las prostitutas del pueblo son graciosas, descaradas, fuertes; Los leprosos son sensibles, agradecidos, sacrificados. En cuanto a los animales, vuelve un poco a la sensación que tengo con los protagonistas, no veo una dicotomía, ni un conflicto que les puede hacer cambiar de opinión, representan la maternidad (los lobos), la lucha por la supervivencia (los jabalís), el rechazo entre ellos mismos (monos) y fuera aparte de su rol, no hay una evolución, están ahí para cumplir un papel y nada más.
El apartado visual, es quizás lo que más se puede destacar. Siempre hacen obras muy trabajadas y detallistas, con diseños atractivos y originales. Alejándose de la corriente popular, de siempre tetas, ojos enormemente desproporcionados y lolis moe. Pero fuera aparte de lo que ya puedes esperarte, no llego a maravillarme, ni por sus colores, ni por algunos diseños de personajes. El Espíritu del Bosque me resulta muy perturbador, de hecho. En contraparte, visualmente, Mononoke es la que más me agrada, con sus collares, la máscara de porcelana y las pieles tribales. En cuanto a escenografía no puedo quejarme, el contraste entre la villa y el bosque es artísticamente significativo, y ambos tiene una belleza y singularidad vibrante, pero si te fijas no hay mucho más que dos paisajes, pues no se puede decir que la villa de Ashitaka salga demasiado. Su BSO más de lo mismo, me sobraba a la Enya japonesa cantándome a mitad de film.


Este anime se me ha hecho muy de los 00’s, y me diréis, oh dios mío, qué inteligente eres, pues es del 2004. Fuera aparte de lo estúpido que puede sonar a primera vista, se nota esta época en miles de detalles. Esos ojos que se fueron completamente de toda comprensión y se volvieron como el 50% de la cara de un personaje, hasta que dejaron de ser bonitos y expresivos, y solo parecían dos gemas con purpurina. Las personalidades siguen un cliché muy similar, sobre todo en cuanto a las féminas, que todas tenían que ser torpes y lerdas porque sino no eran lo suficientemente ‘monas’, lo que las llevaba a un nivel de insoportabilidad genuino. Y no es que ellos se salvasen mucho más, esa idea del chico completa, absoluta, total y radicalmente NORMAL que tiene un inexplicable imán de sex-appeal en la polla y una flor en el culo para salvarse ‘sin querer’ de todos los problemas. Con estos datos básicos y un poco de imaginación se puede crear una fórmula para hacer animes 00’s en serie. Sin mucho trabajo, sin muchos quebraderos de cabeza, Elfen se me hace un buen prototipo de este tipo de series. Tranquilos, fanes de esta serie, que no solo voy a darle cera, pero todo a su tiempo. Estaba en una categoría complicada, junto a otros animes, que simplemente había abandonado por no haberme atraído lo suficiente o porque no me gustaron. A pesar de ello, no se me ha hecho cuesta arriba, y eso es un punto a favor. Me la he visto relativamente rápido, sin que se me haya hecho una insufrible agonía como con Mirai Nikki, pero tampoco con mucha ilusión, pues se me hace una serie con ‘mucho ruido y pocas nueces’.
Lo que me tiró para atrás en un primer momento es el exceso de gore -que joven e impresionable era-. Pero pasado el tiempo, no solo he mejorado mi tolerancia, sino que he encontrado una mejor explicación a que huyese de esta serie. Supongo que mi problema no estaba tanto con el nivel de amputaciones, sangre y muertes, sino con la justificación de estas. Es un fanservice de gore en sí mismo, sangre por el morbo de la sangre. Un poco lo que pasa con el atractivo-antiatractivo de Juego de Tronos, que acerca a un público con ganas de probar su tolerancia estomacal, aunque realmente lo que veamos no sea ‘para tanto’. Ver gratuitamente tantos miembros volar por los aires, y esa sensación constante de ‘aire’ que tengo, me hace dar dos pasos atrás, cerrar la puerta y largarme a otra parte. Con ‘aire’ me refiero a que es una serie muy vacía, que da la sensación de vivir en un mundo muy pequeño y solitario, con unas limitaciones grandísimas y con muy pocas razones para vivir. ¡¡Es como vivir en un hospital!! No veo alegría, no veo humor, no veo más que drama y gente atada a un gotero emocional. Metiéndonos más de lleno en este aspecto, lo que os aseguro que menos me ha gustado, menos desarrollo, menos interés, menos de todo me genera, son sus personajes. Son planos y tan dramáticos que crean la sensación contraria. En vez de empatizar, y pasarlo mal, solo te parece una historia terriblemente absurda y llana. Sus flashbacks y problemas personales se hacen largos, sin llegar al tedio, pero rozandolo. Y habría estado bien si se crea uno, a lo sumo dos personajes que sean así, pero ¿TODOS? El prota vio como su amiga mataba a su hermana y a su padre por celos, su prima está enamorada de él, la niña que acogen era vagabunda, que a su vez era huérfana, que a su vez su padre adoptivo violaba, la segunda diclonius que sale, se cree que uno de los investigadores que experimenta -tortura- con ella es su padre, etc., etc., etc… Son todos un amasijo de traumas que no funcionan bien ni como grupo y que quitando los básicos que hacen funcionar la trama, no entiendo que pintan el resto ahí. Pues ni la vagabunda, ni la prima, ni siquiera Nana eran realmente necesarias para la historia que querían contar.
Si he metido tantos hachazos, supongo que es tiempo de decir, en qué momento, voluntariamente, quería continuar la trama. La idea no era especialmente original, razas mutantes, o similares, con poderes sobrenaturales que eran perseguidos por ser un peligro real o solo una amenaza latente. Una organización, muy, muy mala que quiere experimentar con crueldad sobre estos especímenes bajo el pretexto de ‘proteger y servir’, pero tiene un plan propio aún peor. Vaya, no es como si no lo hubiese visto en otras series tales como Tokyo Ghoul, Ajin, Shingeki No Kojin o Deadman Wonderland. Siendo esta última la más similar a todas las predichas, con una protagonista con doble personalidad, con esa fantástica máscara y con todo ese gore por qué sí -salvando las muchísimas diferencias por las que reverencio Deadman y no Elfen Lied-. Pero la historia, aparte de haberse adelantado temporalmente a todas estas, atrapa. Atrapa por los misterios que la envuelven. Por tratar de desentrañar el master plan de la organización, por ver la diatriba que decide tomar la protagonista, por ver más diclonius y cómo actúan entre ellas o contra ellas. Por las peleas, cuando las hay, y no es desmembramiento gratuito. Y porque todo olía a preludio, un prólogo para algo más interesante que no tengo claro si iba a tomar el camino que a mi me habría gustado o no. Pues una organización de diclonius con las cosas claras habría sido más interesante que ver a gente corriendo por su supervivencia y nada más.
Tetas, sangre y escenas políticamente incorrectas, no, no es una peli de Almodóvar, pues no hay travestis, pero poco le ha faltado. Con este tipo de elementos tengo un cierto amor-odio, pues es puro fanservice sí, pero también es un ‘anti-tabú’, ‘anti-censura’. Y todo lo que sea salirse de lo correcto aunque roce el mal-gusto, tiene un cierto valor. Por lo general, soy de las que piensa que si era algo necesario, adelante, si lo añades solo por el morbo, bueno… entonces no me hará tanta gracia. Pero con Elfen Lied, no puedo dejar de entenderla como parte de su todo. Pues si le quitas su ‘fanservice’ quitas parte de ese encanto sucio que tiene y pasaría ser una serie del montón sin mucha gracia. E incluso para esto, hay que tener cierta habilidad para que resulte algo más que ‘solo un gancho’. Cuando encima ves que no se cortan ni un pelo en llevar ‘todo esto’ a otro nivel, sin volverse una serie de gore o pornográfica y quedarse en algo con miras ‘más comerciales’. Es así como entiendo que lo que puede que no es nada del otro mundo, tal y como ellos lo llevan, yo lo llamo originalidad.
En cuanto al apartado visual, pues bueno, no es un dibujo malo, pero estoy tremendamente frustrada con los enormes ojos de los protagonistas, que contrastaban con los de los investigadores que eran más pequeños pero a la vez más expresivos. La animación y la escenografía estaba currada, pero los diseños eran muy básicos. Los diclonius, todos iguales, con el mismo color de ojos y pelo para añadir un plus de vagancia al conjunto. Si bien la animación funcionaba bien tanta estética de hospital y tanto diseño rancio degeneraban, aún cuando incluso hemos visto cambios de vestuario. A penas salen personajes, ni siquiera de relleno, todo estaba vacío, las calles, los templos, la playa o los muelles.


El único corto de todo este maratón, me gusta que haya estos extraños contrastes de formato, son refrescantes. Más si vamos a tratar una cucada como esta. Tan ‘diferente’ a la gran mayoría de animes que hay, con tanta acción, drama, violencia y sexo. Es corto, es bonito, es adorable y no necesita más. Es como haber hecho un parón en mitad de esta carrera de fondo. Y lo he agradecido, después de dramas y comidas de coco que no tengo muy claro si iban a alguna parte o no, esto da una gran paz interior.
Si empezamos por lo más flojo, diremos que la historia no es nada original. El final es semiabierto, esa mierda de manía japonesa para poder reflotar algo si se sale de las previsiones de venta, y sobre-explotarlo una vez más. Igualmente, no sé cómo podrían haberlo cerrado de forma satisfactoria sin haber apostillado cuatro imágenes de más para dejar a los fans contentos. Pues la niña no iba a volver y él tampoco la iba a seguir, solo se podía dar a entender que ‘quizás se rencuentren’ -que es lo que hicieron- o simplemente que se ‘reencontraron’. Al menos, nos podemos consolar pensando que podía haber sido peor. Pues si el director habría sido Makoto Shinkai, jamás se habrían encontrado y habrían pasado el resto de su vida en una depresión constante de la que jamás se recuperaron -¡Qué Hijo de la gran P*** eres Shinkai! Aún te la guardo-.
Por lo demás, el valor de la historia lo encuentro más en sus metáforas visuales que en la historia en sí misma. Y aquí es donde entro en los bordes difusos entre la parte visual y la histórica. Pues la alegría y la tristeza se transmitían mejor a través de la vista, que a través del diálogo o las acciones. Cómo se llega a representar las fortalezas y los defectos a través de un mundo mágico creado por el tímido protagonista para ser capaz de afrontar la realidad. Si nos ceñimos al guión es una historia mediocre, no mala, pero no tiene nada. Si le añadimos tooodo lo demás, bueno, simplemente, puedo decir: Gracias.
Siguiendo con el tema visual, me he roto, y mucho, la cabeza, tratando de imaginar cómo podrían haber mejorado la cosa, o dónde podía sacarle un fallo. Más si estamos hablando de que estaba en una categoría donde tenían que fascinarme por el aspecto visual, y al que tenía que ser crítica. Los colores son brillantes y transmiten muchísimo sobre el estado anímico del protagonista. Los diseños son preciosos, sobre todo en cuanto a los mundos fantásticos de Hinata, con todos esos jardines repletos de juguetes, pájaros y flores. Los fondos y los personajes están detalladísimos. Y la animación, sobre todo en las escenas de acción, con esa perspectiva 3D… ooogh, son simplemente admirables. Si nos ponemos hipsters, ¿Podrían haber metido alguna técnica diferente? Oh quizás ¿Sorprendernos más con los encuadres? Simplemente nada de esto era necesario, así que no voy a rebajar puntos por no añadir elementos que no se echan en falta.
En cuanto a los personajes, tengo que admitir que para el poco tiempo que tenían han profundizado bastante bien en ellos, o esa es la sensación que me ha dado por comparación. Pues en los cortos de Animatrix veía menos personalidad que aquí. Aunque ella no tenía mucha relevancia en términos generales, pues es meramente un interés romántico. Pero el protagonista realmente se hace encantador con esa torpeza innata suya.


Tengo miedo de mi propio mojabraguismo, voy a tener que respirar 8 veces antes de escribir cada frase de esta crítica. Así como en Yuri On ice no se me ha visto mucho el plumero, creo que aquí va a ser inevitable que se vea de qué pie cojeo. Pues sí, estoy completamente enamorada de Angelo. Era previsible y no me ha defraudado. Aunque me cuesta ver protagonistas con un perfil tan borderline, pues son demasiado oscuros y no a todo el mundo le caen demasiado bien. Aún así es preferible, que tener al típico ‘Gary Stus’, que es lo que más abunda en un mundo lleno de estereotipos. Pero, aún no diciendo que brille por su originalidad, en términos generales, 91 days es una serie que no tira de ‘clásicos y de básicos’. Algo que se le agradece, pues solo te sorprendes, porque hacen lo que tienen que hacer, nada más ni nada menos. Eso incluye un buen surtido de muertos, ninguna flipada a términos de pelea y argumento y una historia sólida, con giros de argumento bien pensados y no sacados de la chistera de un mago. Con esto no quiero decir que sea perfecta, ni mucho menos. Tiene muchos puntos ‘mejorables’, pero a estas alturas ver algo bien estructurado y creíble es como para levantarse y aplaudir.
En cuanto a la historia, creo que solo tengo una ‘crítica’. Todo lo demás me ha gustado, el reparto de las escenas de acción, las intrigas, los planes flipantes de Angelo… etc. se ve que está construido con una mano firme que no le tiembla el pulso a la hora de quemar cartuchos narrativos. Excepto… en el final. Mi mayor crítica es el final, que aún no he decidido si odio o amo. Pues, no era completamente necesario tirar de final abierto, pero lo han hecho. No puedo odiarlo, porque no me parece un parche que han puesto de mala manera para cerrar, sino algo consciente, un recurso que han tomado porque han creído que era lo mejor. Pero… PERO, no puedo parar de pensar que ‘este final abierto’ solo se ha producido porque tenían que dejar la puerta abierta a una segunda temporada. Y es aquí donde cojo una almohada y me lio a puñetazos. Visto hasta donde han llegado los planes de los protagonistas, nos podrían haber regalado un tiro final que cerrase la historia de forma cruenta, y en caso de una posible segunda temporada, inventarse algo que solucionase esto. Pero no. FINAL. ABIERTO. Un puto final en el que los ilusos se crean que no ha pasado lo que ha pasado, y otro recurso que se han guardado en la manga como que no quiere la cosa, de cara a un futuro que no veo yo muy claro que vayan a retomar. Pues eso… No obstante, no os dejéis nublar por mis sentimientos hacia dicho final y desalentaros para verla, pues es una serie bastante buena.
En cuanto a los personajes, y como he escuchado decir con anterioridad, no brillan ni por su originalidad, ni por su carisma. A penas son dos -los protagonistas- los que te calan. Pues son los que mejor construidos están, dándoles puntos fuertes y puntos débiles. El resto son personajes meramente funcionales, están en la historia porque son necesarios, tienen una función y no van a desaparecer hasta que terminen de hacer el trabajo por el que se les ha creado. Además, es muy fácil matar personajes, cuando nadie tiene un verdadero cariño por ellos…
Visualmente, tengo mis momentos de ‘oh qué bonito’, con los escenarios de bosques y naturaleza,y otros de ‘por favor, curraros un poco más esa cara que parece una patata’. He estado pensando en cascarle un 5, como a Yuri, pero reconozco que en general está mejor dibujada y no tiene escenas repetidas como las coreos. Por otro lado los diseños de personajes no son muy allá, pero no me imagino cómo podrían haberlos hecho más llamativos sin haberse salido de tiesto. Así que, finalmente le he dado un 6. Otra cosa a su favor, es que se nota muchísimo que estaban tratando de retratar ‘occidentales’, pues los diseños de personajes tiene narices, mentones, y cuerpos más pintorescos, cosa que SE AGRADECE. Porque siempre parece que los personajes de todos los animes están construidos con un Mister Potato, le cambio los ojos, le pongo un lazo y ea, a pastar.
Después de todos estos semihachazos parece que no me ha gustado la serie, nada más lejos de la realidad. Me gusta la visión de un mundo complejo y peligroso en el que no hay ningún villano, ni ningún héroe. Pues, por mucho que te caiga bien uno u otro, no hay nadie que no se haya manchado las manos, incluso con los de su propia sangre. Me encantan las dicotomías, las ironías, los paralelismos y las tragedias, y aquí hay de todo eso y en grandes dosis. El mensaje final, es algo que parece obvio y sencillo, pero no tanto para todos los protagonistas: “No mereció la pena”. No había sacrificios necesarios para un mejor fin. Quién cruza su propia línea, debe estar preparado para que le pase lo mismo, etc. Es una forma de retratar cómo una rueda de odio finalmente acaba frenándose de la peor forma posible, dejando un mal sabor de boca en todos los implicados. Por otro lado, los planes de Angelo, su forma de manipular, de ver más allá… oggggg no puedo con Angelo. Es como ver al típico niño vendetta pero con una inteligencia sobrehumana. Algo simplemente digno de ver.


GRAN. SORPRESA. FINAL. Bueno, me voy a tener que empezar a replantear muchas cosas de las que creía que me gustaban y las que no, después de este anime. Ecchi, yo venía por las tetas y las jajas. Esperándome un argumento pobre que solo diese pie a camisetas mojadas y tías corriendo… pero… ¡Oh dios mío, Prison School es MUCHO más que eso! Tiene un humor escatologico que ME HA HECHO GRACIA. Y creedme que a mi el ‘caca-pedo-pis’ no me hace ni puñetera gracia. Pero cuando consiguen darle la epicidad que le han dado a una escena de un tío cagándose como lo han hecho aquí, tienes que estar preparado para romper todos tus esquemas mentales sobre lo que tenías ya concebido. Y con esto, todo. No sé ni por dónde empezar a romperos cualquier prejuicio que pudieséis tener sobre esta serie.
Tiene un argumento, fuera aparte de las exageraciones y la situación poco creíble de que estén en una prisión dentro de un colegio. Pero es que todo aquello ‘que no encaja’ no solo era necesario para el clima que querían crear, sino que te lo venden. Te lo crees, queda guay y es perfecto para irse del ecchi estúpido y tocar los palos más violentos del anime erótico sin caer en el hentai. Volviendo al argumento, no solo está ahí como excusa para enseñarnos pezones y situaciones cómico-eróticas, TIENE UN HISTORIA. Pues las escapadas de prisión, las venganzas y desconfianzas, son tratadas de una forma muy particular. Puedes ver el sufrimiento en los personajes y cómo tienen que idear grandes planes con pocos recursos. Todos ellos con una solidez que muchos animes de intriga les habría gustado. El final es bueno, deja pie a una segunda temporada, pero está cerrado en el momento justo y con el evento adecuado. Se ve una carga equitativa, es decir, no solo se ven tetas y lolis estúpidas, ellos son los primeros en recibir palizas, quedar desnudos o ser la fuente de este cierto erotismo que suele girar, en otros casos, casi absolutamente entorno a las mujeres. La violencia no es tampoco un tema que se tomen a la ligera, mujeres abusando abruptamente de hombres casi constantemente, hasta el punto en el que puedes incluso sentirte incómodo. Pues muchas veces estas palizas pasan de lejos el tema de lo erótico y rozan el abuso gratuito.
Los personajes son interesantes, creados con un perfil: el del estratega, el carcelero, el jefe de prisión, el traidor, etc. Pero con personalidad, pues no están simplemente ahí para cumplir un papel, algunos son entrañables, otros crueles y despiadados y aún así, tampoco tienes tan claro si podrías clasificar a alguno de ellos en héroe o villano. Ellas no son estúpidas, no son objetos, han encarcelado a los chicos en esa inmunda prisión precisamente para demostrarles cuánta razón hay en esto. Y aunque hay faldas cortas y escotes imposibles crean más situaciones violentas que estúpidamente eróticas. En general, y aunque no puedes olvidar cual es el tema central del anime, pues es sin duda el sexo, los eventos que se van sucediendo no son una excusa para dar fanservice. Sino que van metiendo pequeñas dosis en momentos adecuados dentro de una historia pensada más a lo grande. Por otro lado, y una cosa que creo que es en el anime donde más lo he percibido. EVOLUCIÓN. Los personajes evolucionan a través de la historia, se deprimen o se recuperan, se vuelven más dementes o más valerosos, y podemos observarlo con todos ellos. Los hechos que te relatan no solo son para alcanzar una meta, un objetivo en la historia, sino que crean repercusiones REALES en el estado de humor de los personajes y en su forma de ser a largo plazo. Si tuviese que hacer alguna crítica, por buscar algo en tan buen trabajo, sería darle algo más de protagonismo a ciertos secundarios que se quedan MUY aparcados en algunos momentos.
Visualmente tampoco puedes reprocharle nada, pues tenemos personajes muy diferentes los unos de los otros y un montón de técnicas de dibujo diferentes solo para darle más versatilidad y recursos al humor de la historia. Incluso se puede notar el estilo, pues es un tipo de dibujo que aunque al principio parece muy común al resto de animes, enseguida te das cuenta de que tiene su propia forma de hacer las cosas. Las caras especialmente, me encantan, sobre todo las de ellas, no sé como expresarlo, pero todas tienen belleza sin ser clónica.



















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