jueves, 1 de febrero de 2018

#Japanuary: Cuando el anime se pone serio



Tengo algo importante que decir al respecto de muchos y muchos consejos dados con muy buena intención sobre este blog, pero que al parecer no entienden precisamente porque, entre muchas otras cosas, sobrevive al paso del tiempo. Sí, podría hacer más entradas, podría hacerlas más ligeras, podría exprimir mi trabajo y hacerlo más ‘comercial’, pero realmente no me da la gana. Este blog es mío, y aquí puedo escribir como me sale de las santísimas narices, a diferencia de como lo haría para un medio de comunicación. La gracia de estos maratones es la comparación y el contraste, y para mi, seccionar las reviews es como pedirme que corte un cuadro de Picasso en cachitos. Y con esto no me estoy comparando a Picasso. Solo que mis escritos aquí son parte de una creación expresiva y artística propia, y dado que no voy a ganar un duro por ello, al menos lo voy a hacer bajo mis propias normas. Escribo, primero porque me gusta, segundo porque es un reto y tercero porque es una expresión artística. La única premisa que tiene este blog desde que lo cree es: “Solo escribe sobre lo que te llena, da igual cómo, da igual cuándo”. Y para mi es buen trabajo, porque aunque tenga fallas estilográficas o incluso de ortografía (nadie es perfecto todo el tiempo), hay un trozo de mi alma en cada uno de estos putos escritos. Hay un trozo de lo que me hace vibrar, del motor que mueve mi cabeza y de esas mariposas que revuelven mi estómago, para bien o para mal. Si algún día decido crear algo de corte ‘más comercial’ o con intenciones profesionales no será aquí. Este es mi verdadero blog. PUNTO y no lloro porque nadie lea lo que escribo.


En cuanto al maratón, recordar un poco las bases y criterios del #Japanuary. Puse en Twitter varias categorías, todas ellas de anime, y 4 posibles opciones que la gente ha ido votando. Algunas veces salía lo que me gustaba, otras veces no tanto… Igualmente pondré las votaciones en cada review de cada anime y un simbolito sobre el que yo habría elegido de haberlos seleccionado yo. Cuando ha habido empates, sí, he sido yo la que ha desempatado. Para finalizar, recordar los criterios que he usado para valorar cada obra. Son INDIVIDUALES, es decir, si pongo un 8 en originalidad a un determinado anime, es que creo que dentro de esa obra su originalidad es bastante alta, eso no significa que se deba comparar con todas las obras anime, ni con todos los tipos de historia que se podían crear. Entiendo que cada uno de los animes seleccionados tiene una esencia individual, y por tanto, se debe valorar individualmente.

Dakara Boku Wa


A diferencia del resto de animes del grupo al que pertenecía, éste lo abandoné por mera pereza. Vi un capítulo, me dije ‘oh, mola’ y lo aparqué. Con esta premisa no era difícil reengancharme y que fuese el que más ganas tenía de coger. No obstante, a medida que avanza la trama me dice menos en vez de más.

Comenzamos con un ecchi, me interesaba porque en general no había muchos más ecchis en la lista. Una comedia divertida y ligera con fanservice. Si se habría limitado a esta fórmula habría quedado correcto, pero fue derivando según pasaban los capítulos. Es un poco la sensación que tuve con Sword Art Online (SAO) que comienza como un shonen y acaba casi siendo un shojo/harem. No estoy en contra de la mezcla de estilos y temáticas, pero de hacerlo que no parezca un Frankestein. Si nos vamos a un ecchi puro y duro que es capaz de mezclar otros elementos cómicos, dramáticos y de acción, tendré que poner de ejemplo a Prison School. Por su parte, Dakara va aparcando el fanservice cada vez más, para hacer varios ‘power-ups’ al más puro estilo shonen y al final añadir un plus dramático que lo convierte en una historia amorosa muy shojo. La comedia y las tetas, quedan aparcadas, y no en el buen sentido.

Valoro la evolución en las historias y los personajes pero lo que Dakara hace es prometer una cosa y bajarse de la moto a mitad de trayecto. Por encima de la progresión, lo que debe primar en un guión es la coherencia.

Visualmente es un anime muy en la media, que no destaca ni para bien, ni para mal. Sus personajes, lo mismo. Se mantienen todos en el ‘promedio’ no destacando por ser muy buenos, ni muy malos. Su originalidad estaba en el concepto de la fuerza que provenía de la lívido del protagonista, pero es un tema que cada vez es menos y menos importante, así que tampoco puedo vanagloriarme de esto. Es un anime que no deja un mal sabor de boca, pero tampoco te pierdes nada por no verlo.


Inuyashiki


Aquí no podía sorprenderme por la trama porque había tenido el placer de leer el manga. Como tal, no solo puedo decir que me encanta, aún a pesar de que haya quién le parezca demasiado ‘humilde’ y con un par de vacíos sobre quién y por qué transformó a los dos protagonistas en robots. Creo que ese ‘background’ era innecesario para la historia que querían contar. Personalmente, prefiero que lo dejen así a que hubiesen gastado espacio en darme una razonamiento penoso. En cuanto a subtexto, el mangaka tiene unas cuantas pullitas muy bien llevadas a los niño-ratas otakus. Se trata la inmadurez, la falta de sensibilidad y como estos gustos tienen una correlación con la personalidad de los consumidores. También nos habla de esas personas malas por naturaleza, la falta de justicia para los inocentes, el acoso (sobre todo, por RRSS) etc... Hiroya Oku (el creador) es uno de esos tipos que sabe saltar de género y de complejidad en todas sus obras y haciéndolo bien. Es de esos mangakas que para mi gusto es un ilustrador ‘completo’. No solo sabe dibujar, sino que sabe crear historias que encandilan y que son originales.

Si bien hay quién opina que el final es ‘precipitado’, si te das cuenta desde el principio el tema del meteorito es una noticia de constante referencia. El final es cerrado, de la manera correcta aún a pesar de optar por la opción ‘fácil’. Pero, al menos en esta ocasión, no solo te preparan para el shock dramático, sino que es un final digno y que redime al antagonista principal. Fuera aparte de los robots pegandose de hostias, se lanzan preguntas al aire sobre humanidad, poder absoluto y moralidad, y lo que me parece más interesante, cuestionarse el límite entre el bien y el mal y la escala de grises que hay en medio.

Los principales son los justos, no se necesitaban más. Con un buen desarrollo, en el que no se van dejando personajes por el camino para centrarse solo en el prota. Hasta la novia de Hiro tiene su peso y su transfondo. Personalmente, tengo un especial aprecio a Mari, la hija mayor del protagonista. Aunque como evolución en sí, la de Hiro es la que mas quiebros da, y por tanto, la más interesante. En cuanto al propio Inuyashiki, es un personaje fabricado para que solo y exclusivamente te encandile por su corazón, apartando los aspectos visuales y centrándose únicamente en lo que importa: la personalidad.

Aspecto visual… Bueno, aquí es donde decae. El CGI no termina de entrar bien en algunas partes, comparado con el manga se han dejado desaprovechar grandes escenas artísticas, y como dibujo no es que sea la repera. Tiene pocas escenas clave, fondos sosos y colores muy mejorables. La caída de los aviones o el vuelo de Hiro eran dos grandes momentos que pierden MUCHÍSIMO frente al manga.


Cowboy Bebop


La crítica que hubiese hecho nada más terminar el anime habría sido bastante más sangrante que la que voy a hacer ahora. Con unos días de reposo que me han dado una nueva perspectiva, las cosas se ven más claras. Mi gran problema con Cowboy es uno y solo uno. Su final. Me parece el final ‘fácil’ el ‘ESTÁ CERRADO, SE ACABÓ, TODOS A VUESTRAS CASAS, NO HAY NADA MÁS QUE VER AQUÍ’. Como final sigo pensando que es bastante mierder, pero en vez de tomármelo todo por ese ángulo, he decidido plantearme Cowboy Bebop más como un viaje y no una finalidad. Realmente, en ningún momento plantean la trama general como el punto fuerte de este anime, ni tampoco le dan el peso esperado. Era solo un punto de conexión para ahondar en la psicología de los protagonistas mediante retazos de historias propias y ajenas. Darle una ‘solución’ al anime no era por lo que estabas viéndolo. Lo veías por el carisma y el trasfondo de cada uno de los tripulantes de la Bebop. Por un mundo muy rico en ambientación, por ese toque de novela negra cruzada con Firefly. Trata temas interesantes, profundos o medianamente reflexivos, tiene su toque cómico sin ser paródico y está llena de referencias a películas, libros e historia. Casi todo lo que te presenta es un concepto creíble donde la tecnología ha avanzado pero las relaciones interpersonales siguen generando los mismos problemas. Tampoco hay ‘power-ups’ aún pudiendo haberlo hecho con un personaje como Faye o el propio Spike. Todo está contenido a una cierta lógica, a unas ciertas normas por las que el anime no se suele regir.

Visualmente es una delicia, sobre todo, los fondos. Cada vez que la electrónica y el cableado inundan la escena los detalles me hacen derretirme un poco por dentro. Si bien el diseño de Spike es el que visualmente menos me agrada, no puedo quejarme ni siquiera del diseño de los personajes secundarios, muchos de ellos tan solo para un capitulo. Todo su mundo es original, trabajado desde una perspectiva nueva, aún cuando mana de muchos ríos. Era imposible pensar que Cowboy Bebop no iba a llevarse unas buenas puntuaciones aquí.

Pero, sin duda, dónde más me fascina es en sus personajes. No te los presenta de golpe como una banda en formación, ni da por hecho que lo eran previamente. Te los van introduciendo uno a uno, dándole a cada uno de ellos su importancia individual. No son solo un perfil, tienen profundidad. Y para aquellos que más les fascine el tema de guión, Cowboy usa un concepto muy interesante y en grandes cantidades: ‘el personaje sombra’. Típico personaje secundario o de relleno que se utiliza para sacar a relucir una parte oculta de un determinado personaje. El 90% de los delincuentes con los que tratan, o deben detener, es un ‘personaje sombra’ que trata de sacar a relucir las inseguridades y secretos de uno de los protagonistas.

Por último, también quería destacar el esqueleto de los episodios, está diseñado para ir alternando la trama de un personaje a otro sin que sea repetitiva o haya rellenos. Aún cuando es un anime con cierta calma no se hace pesado porque su estructura está planificada desde el principio. Basta con observar cuales son los temas y protagonistas en cada uno de los capítulos para darse cuenta de ello.


Akira


No lo voy a ocultar, no me ha gustado. Habría que contextualizar para entender esa idolatría que genera por el mundo entero, siendo una de las primeras obras ‘serias’ y trascendentes en el mundo del anime, enfocada en adultos y visualmente impecable. Pero como historia… como historia es un mal viaje de ácido visual. El manga es muchísimo más extenso por lo que se entiende que hay muchas partes que encajan medio mal y se notan aceleradas -no me he leído el manga-. A penas te das cuenta de este paso temporal en detalles como el crecimiento del cabello de Tetsuo. Exige, como tantas obras, un esfuerzo más que extra por parte del espectador.

Por otro lado, (y os vais a cansar de leer esta palabra) está plagado de ‘power-ups’, a cada cuál más flipado e innecesario. El nivel de poder de Tetsuo o del resto de niños especiales no da oportunidad alguna a que un adolescente con una moto y mucho ego, como lo es Kaneda, pueda sobrevivir y plantarle cara. No obstante, lo hace, convirtiendo la pelea final en una de Dragon Ball como poco.

Tampoco he entendido a dónde querían llegar con su historia. No veo superación, no veo una moraleja, no sé si querían emocionarme o hacerme pensar, pero sinceramente lo único que han conseguido es que me pregunte qué cojones estoy viendo. El tema ‘agujeros argumentales’ tiene tela también. Cómo Tetsuo obtiene sus poderes es una explicación o muy pobre por falta de tiempo o muy triste por guión. ‘Akira’ como concepto no se llega a saber muy bien lo qué es, aparte de un antiguo niño-viejo superpoderoso. Su función en la pélicula es más de ‘elemento del caos’ que una baza aliada o enemiga. Personalmente, me sobran personajes o background. La resistencia tiene muchísimos personajes que para su peso en la trama es innecesario haberlos presentado, incluso parte de los amigos de Kaneda. En cuanto al tipo del mundo en el que viven, es bueno tener un trasfondo elaborado pero no es necesario mostrarlo si no va a ser relevante en la historia. Es obvio que es un mundo en declive, un escenario cyberpunk devastado. Pero, para ello no era imprescindible mostrarnos a los rebeldes, al consejo de sabios del país y a todo el equipo científico del proyecto. No para la función que tienen, al fin y al cabo solo son un mero conducto para que Kaneda trate de rescatar a Tetsuo. Hay una sensación de superposición y masificación, había mucha información y una imperiosa necesidad de mostrar toda la que se pueda, generando un montón de ‘ruido’. Y si ya vamos al tema de las bacterias y la eva mitocondrial solo puedo decir que es completa y absolutamente estúpido, y ni si quiera me voy a molestar en explicar por qué. En resumen, hay muchas preguntas y muy pocas respuestas, pero como viaje de LSD guay.

Siguiendo con personajes, me voy a meter con la psicología. Hay tantísimos personajes que es obvio que hay muchísimos con un desarrollo y una profundidad pequeñísima, pero hay otros bastante interesantes. Si bien, ni Kaneda, ni Tetsuo terminan de interesarme, su relación sí que lo hace. Ese tira y afloja entre dos personas que se aprecian y a la vez se repelen. El desarrollo de Tetsudo, aunque no me convence, tiene una dirección fija y clara. Por la contra Kaneda sigue siendo el mismo mamarracho presuntuoso de principio a fin. En cuanto a Kaori y Key, su función es de florero femenino, si bien Key tiene un poco más de peso las dos están ahí por ser ‘las novias’. Los niños-viejos están en un limbo de misterio al que no puedo ni acercarme a comprender qué peso real tienen en el GRAN cuadro dantesco que es Akira. Y así un largo etc… Aunque no les voy a negar que las personalidades no solo están curradas, sino que son realistas -por lo general-.

Visualmente, es que no solo no tengo quejas sino que todo lo que voy a decir es bueno. Me encanta el estilo de 80’s y 90’s del anime, pero sobre todo cuando ves el nivel de trabajo de fondos y escenas que hay aquí. Es ese tipo de imágenes que reconoces el sudor de miles de esclavos azotados para dibujar durante dosmil lunas. Si toda la historia es una superposición, visualmente también tiene una gran superposición de elementos que saturan la pantalla -aunque esta vez, de forma positiva-. Las fisionomías, si bien hay algo que no me cuadra con las caras, son todas muy diferentes. Los elementos rojos se usan constantemente para destacar ciertos elementos de la escena; Cómo se plasman las luces, tanto de los faros de motor, como de los experiemntos… ijhghjfdfcjjhjl Su expresividad artística, su valor, su originalidad y precisión están aquí. Si pudiese obviar la historia, realmente me habría encantado, pero NO PUEDO. Personalmente, hay veces que ‘menos es más’ y en este caso menos elementos habrían ayudado a darle más tiempo y dramatismo, o un poco más de claridad, a escenas más importantes.


Paranoia Agent


Con Paranoia empecé con mucho hype, por el simple hecho de ser de Satoshi Kon, luego me deshinché y lentamente volví a encandilarme. Todos mis puntos de originalidad son para Satoshi Kon, es como tratar de hacer una crítica sobre composición a Mozzart, no tiene cabida. Su forma de trabajar los tiempos, los planos, su forma de contar cosas sin hablarlas o sin si quiera mostrarlas de forma literal; usando un cartel y su deterioro, u otros elementos escenográficos no esenciales… ES QUE NO PUEDO, ES PURA MAGIA. CREATIVIDAD EN ESTADO PURO. Retomando lo que decía al inicio, creo que ese punto que me hizo ‘deshincharme’, es que no terminaba de encontrar el ángulo, ni el atractivo de ciertos personajes y tampoco tenia el mismo impacto visual y narrativo que otras de sus obras. En pocas palabras: Me esperaba más.

Paranoia Agent es un ‘historias de la vida’ con elementos al más puro estilo realismo mágico. Con solo esto, os podeis imaginar por dónde van los tiros, historias cruzadas con magia en un entorno terriblemente mundano. Hipérboles para exagerar situaciones con las que un ciudadano japonés (y uno no tan japonés) puede sentirse identificado, metáforas para transmitir el rol y peso de los protagonistas y un gran cantidad de dislocación temporal para hacerlo más confuso todo. No es una historia que puedas tomar de forma literal, ‘la magia’ es parte de ese ‘je ne sais quoi’, con una gran de subtexto entorno al estrés y una durísima crítica a la sociedad actual y a los tabús. Tal y como me pasa con Cowboy, y a pesar de que considero que Paranoia tiene un señor final, creo que lo importante es el camino y no su finalidad. Es una obra terriblemente costumbrista y psicológica, donde prima más esto que el entretenimiento visual. Creo que es importante comprender que casi todos los personajes son secundarios, me atrevería a decir que ‘la historia’ en sí misma es el personaje protagonista, aún cuando hay 3 o cuatro elementos que son recurrentes y llevan un mayor peso. Pero para mi, tanto el chico del bate, como Maromi, Sagi o los propios agentes policiales, no son más que meros conectores entre el resto de retazos de historia.

Si quieres pompa y boato, si buscas una historia ‘grande’, si necesitas buscar una lógica a todo lo que ves y no eres especialmente amante de las narrativas calmadas y reflexivas, sin duda, este no es tu anime. Visualmente, he leído críticas contradictorias, por mi parte, diré que me parece una muy buena animación. Tal vez ese costumbrismo, el estar tan pegado a la realidad, hace que el trabajo no sea especialmente ‘atractivo’ en cuanto a diseños y colores, pero siendo sinceros tiene otros muchísimos elementos que la hacen destacar. Las anatomías variadas, el estilo (que a mi me gusta muchísimo), la dinámica del movimiento y por supuestísimo la dirección. Para mi gusto, junto a Psycho-Pass y Kotonoha es de lo mejorcito del maratón, pero si que es una obra que no veo del gusto de todos los espectadores.


Psycho-Pass 2


Las segundas partes nunca fueron buenas, decían... Psycho-Pass no podrá sobrevivir a la salida de Kogami, decían... Pues, sin duda alguna, lo mejor de este maratón. Psycho-Pass primera temporada la vi muy tontamente, solo en espacios que tenía libres, pero la consumí muy rápido y me dejó buena sensación. Igualmente el antagonista me chirriaba y Akane no terminaba de ser el GRAN personaje que es ahora. Creo que es una serie que abarca grandes temas, muchos ya trilladísimos, quemando cartuchos narrativos y personajes, haciéndolo de una forma ambiciosa pero sin que eso implique que se les escape de las manos. Partimos de un argumento del tipo ‘minority-report’. En un futuro distópico donde una IA, que es capaz de detectar a los delincuentes y ponerlos en ‘terapia’ antes de que cometan crímenes, se hace cargo de la seguridad de todo Japón. Nada nuevo, pero que nos da mucho juego y un gran abanico de preguntas que explorar si se hace de la forma correcta.

Estoy muy mal acostumbrada a ciertos tópicos argumentales que no funcionan, pero que el anime se empeña en repetir. Esta serie destaca precisamente porque es capaz de romperlos. Psycho-Pass mata, mata mal, mata cruel, mata sin moralidad… Destierra personajes queridos e importantes, porque cuando dejan de cumplir su función no son necesarios en escena. Aquí lo que prima no es ni lo visual, ni lucirse, es la psicología y la filosofía, si esto da por casualidad algo bonito, bien por ti, pero no vas a ver personajes hiper-atrezzados, lolis o caricaturas humanas. El ampliar el mundo, el volver la historia más grande no la hace distorsionar la esencia, volverla una pesadilla superpoderosa. Darme un tema primordial de filosofía como es la ‘paradoja de omnipotencia’ tampoco es una excusa para hacer cosas locas con dioses. Está enfocado de una forma que viene a cuento y que finalmente sirve para dar un desenlace al problema que supone el sistema Sybil de detección de delincuentes. Tampoco estoy muy acostumbrada a que los giros argumentales tengan sentido o te den un ‘arma de Chéjov’ con la que trabajar tus propias suposiciones. Finalmente, también me parece muy destacable el hecho de que los creadores se hayan realizado todas las posibles preguntas que el espectador se pueda hacer… ¿Qué pasa con aquellos que no son detectados por el sistema? ¿Y los que tienen patrones de comportamiento que no pueden ser analizados con Sybil? ¿Y aquellos ‘posibles delincuentes crónicos’? ¿Se puede crear un crimen sin un criminal? ¿Hay alguna forma de hacerse con un psycho-pass si no eres agente policial? ¿Qué debe de hacer un agente si el índice de criminalidad de un delincuente es demasiado bajo? ¿El sistema puede fallar?

Kirito como segundo villano creo que da mucha más profundidad a la historia que su predecesor. Es un terrorista que hace cosas malas pero tiene su por qué, más allá del ‘quiero ver el mundo arder’. Que haya personajes que se vayan rindiendo voluntariamente para no desgastar su imagen de ‘chico-no-tan-malo’ se lo perdono por el bien de la historia… Aunque si que es de esas pequeñas fallas que aún le encuentro. Akane ha evolucionado a mejor, el verla como una verdadera jefa que hace que todo su grupo funcione sin gritos, malos modos y un toque de dulzura es algo muy refrescante. Más, cuando aún también vemos parte de sus ‘horas bajas’. Sakuya juega muy bien el papel de ‘¿Es bueno o es malo?’ aunque a mi parecer su trama y su peso podrían haber no existido en absoluto. También quiero destacar a Mika, la nueva inspectora y compañera de Akane, que lejos de actuar de la forma esperada, resulta ser una vehemente del sistema Sybill, y a la larga, una cobarde. Esta clase de personajes me dan mucha mucha dimensión. Son tremendamente realistas, aun cuando no se ganan las simpatías del público.

Claro que si quieres buscarle fallos a la narrativa los vas a encontrar, pero en reducido número y en cosas que no son tan graves, por lo menos desde un punto de vista más ‘global’. Visualmente, me gustan mucho las muertes del dominador… No me juzguéis. El tema de las luces y los colores fríos, y aunque está por encima de la media en cuanto a animación no destaca ni por originalidad, ni por diseños excepcionales. Eso sí un 10 para la OST.


One Room


One Room no era lo que esperaba PARA NADA. A parte de ser tremendamente corto con unos capítulos de menos de 10 minutos, utiliza el recurso no muy manido de ‘romper la tercera pared’. Tú eres el protagonista en primera persona de tres mini historias de corte amoroso y erótico. Si bien, para mi gusto la tercera es la menos plástica, ninguna de ellas brilla por ser un gran guión. Las personalidades más de lo mismo. Pero solo por haber utilizado esa interacción en primera persona tengo que callarme y darle mi beneplácito. ¿Podría haber sido un poquito más larga y haberse explayado un poco más en la historia y los personajes? Sí. ¿Podría haber sido un gran ‘fail’? También. Cuando la mitad de los diálogos son huecos de silencio y la perspectiva es únicamente la de los ojos del protagonista masculino, estás obligado a dar un enfoque muy reducido y encorsetado.

En la parte visual si que creo que merece comentarse la calidad del dibujo y lo bonitos que son los colores. Si bien me cansa el royo ‘moe’ en el diseño de las tres protagonistas, se salva porque están enfocadas para ser personajes Mary Sue, sin mucha personalidad para agradar a una gran mayoría. Por último, destacar el uso de la OST como parte importante de la trama.

Si bien es cierto que algunos momentos se me hicieron incómodos al hacerme tan partícipe de la historia, como experimento social no puedo decir que no fuese a recomendársela a alguien.


Kakurenbo


Kakurenbo, tal vez, sea de las mayores decepciones. Sobre todo, visualmente. Es un CGI que deja mucho que desear, con un diseño de personajes que no abunda por la originalidad, simplemente repiten un patrón similar, una ropa parecida y unas máscaras casi clónicas. Como historia, es un cuento infantil ‘de miedo’, sobre niños que desaparecen por la noche jugando al escondite. Un relato con toques sobrenaturales y folclore japonés. A priori, lo único que puedo destacar es el final. El final es circular y voy a explicar por qué y cómo funcionan el 90℅ de los desenlaces y cómo éste se sale UN POCO del patrón general. Si pudiese dibujar todos los finales como una expresión continua de un trazo, diría que hay algunos que son una linea recta donde no dan un verdadero final sino un segmento de la historia. Hay quien llegado a cierto punto corta esa linea con otra, cerrando la historia, posiblemente ‘matando’ uno de los elementos que la hacen ser merecedora de ser relatada. Y luego están las caidas o subidas hacía el infinito, historias que van hacia una culminación o a precipitarse sobre todos sus fallos y terminan cuando llegan al clímax (para bien o para mal). ¿Por qué digo que Kakurenbo es un círculo? Porque realmente su historia está dentro de un bucle temporal, se repite una y otra vez como parte de un ciclo. No es verdaderamente un final sino un reinicio.

Si bien no la he odiado, realmente no le recomendaría a nadie. No se me ocurre qué aportación personal pueda darle Kakurenbo. La historia es meh, los personajes son meh, visualmente es meh… Pues eso. MEH. Lo único es el tema del final.


Ima, Soko ni Iru Boku


Ima me ha dejado en ‘shook’. No sabría decir si me gusta o me disgusta, pero sin duda, ha sido una sorpresa constante. Creo que no veía una historia taaaaaaaaaaaaan terriblemente cruel desde hace mucho. El inicio es una excusa muy precaria para entrar a un mundo de fantasía distópica donde parece que nadie es bueno. Un dictador perturbado, una lucha constante por los recursos y la supremacía, una cantera de niños-soldados y un largo etc. que si bien no parece ser nada nuevo, la forma de enfocarlo es la más terrible y sin tapujos. No hay felicidad, si algo puede salir mal saldrá fatal. No tiene problemas en hablar de la guerra, en matar personajes, en escenificar violaciones, maltrato, tortura…

El protagonista es el único receso de luz en este mundo tan oscuro. Su mentalidad humana, de un mundo mucho más alegre, le hace mantener una llama de esperanza que, a veces, escapa de mis límites de comprensión. Es el hermano interdimensional de Naruto y por tanto, me pone nerviosa a niveles de urticaria, pero le tolero porque alguien tiene que hacer algo que no sea deprimirse y llorar. En esta historia no deberías encariñarte con los personajes, porque es muy probable que hagan algo terrible, que mueran o que tengan un destino peor que la propia muerte. Nabuca, es probablemente, mi personaje favorito con un desarrollo que le enfoca a ser un anti-héroe con grandes errores y pequeñas dosis de ‘villano’ por obligación. Aunque no negaré que Sara también es maravillosa, probablemente el personaje femenino más realista de todos los que podrás ver en este maratón. Es una superviviente nata, con odios, traumas y un destino trazado casi por la casualidad. Si bien Shu como protagonista es el más plano y con menor evolución, es muy importante como ‘agente exterior’. Por así decirlo, es el único que tiene una perspectiva no politizada, al ser ajeno a ese mundo, y por tanto, un enfoque más objetivo. Incluso los villanos, por muy repulsivos que pudiesen ser, no me han desagradado en absoluto. Creo que están tan bien justificados que aún no siendo personalidades que me atraen, no los puedo desechar alegremente.

La historia en sí es ‘sencilla’, un malvado que trata de arrasar con todo para alzarse como gobernante a través de la apropiación de los escasos recursos y la crueldad de la guerra. Era obvio cual era el final de todo esto, no obstante, las vueltas que da el asunto…. Las perspectivas de los rebeldes y de los soldados del dictador te dan una visión muy completa de la difusa línea que existe entre el bien y el mal. Entre la perversidad humana y las víctimas de sus propias circunstancias. No obstante, no es una serie para hacer llorar, tal vez más para impactar.

Como dibujo y animación, contemos que tiene ya sus dieciocho añitos, los colores son muy mejorables. Los diseños de vestuario me gustan más que el estilo o las construcciones anatómicas. Eso sí, en el primer capítulo sufrí de algo que nunca había sufrio viendo un anime ¡¡De vértigo!! Algo había bien en su forma de plasmar aquello en pantalla para poder experimentar una fobia personal con trazos tan sencillos. Los naranjas son una constante, sobre todo con la importancia que se le da al atardecer, dejando siempre un regusto antagónico, como lo es el frío, la tristeza y la melancolía.


Guilty Crown


Todo mal. Todo roto. Guilty se ha convertido en el Mirai Nikki de este año. La historia está mal. La enfoques, por donde la enfoques. Los giros de argumento son estupidísimos, la trama principal se les va de las manos, hay elementos que no casan pero se introducen con calzador por el bien del fanservices, tales como, varios abortos de boda sobrenatural o memoria selectiva por conveniencia. Además, tiene la misma imperiosa necesidad de que la magnitud de los acontecimientos crezca hasta salirse de los límites. Podría tirarme horas cagándome en Guilty y lo innecesario que me parece, pero es que ni me voy a molestar, prefiero centrarme en otros aspectos de este anime. Quedaros con la idea de que es una mierda de argumento basada en ““““““““mechas”””””, armas-persona, terroristas, enfermedad que genera un futuro distópico, poderes sobrenaturales y experimentación con humanos. Vaya lo NUNCA VISTO en el anime.

Supongo que lo que más me jode es la cantidad de recursos en los que se ha invertido para contar un mal relato. Para que luego, haya mangas más populares o con mejor desarrollo que, o no son adaptados, o tienen una versión animada muy mejorable. Visualmente es una virguería, no al nivel de una peli de Shinkai, y con un estilo muy mainstream de diseño de personajes, pero sigue siendo visualmente muy impactante, bastante detallista y con un sentido del color precioso. Como ya decía, los diseños siguen manando del ABC de los diseños de personajes para torpes. Él es el más normalito, ella con el pelo rosa, una neko-girl, que si al jefe le pones cara de cantante de visual-key, a ese otro le pones cresta, que se note que es un terrorista prescindible, etc. Y para darme más por el saco todo, la OST y la voz de la chica principal está compuesta y llevada por EGOIST, una banda japonesa que no hace mala música precisamente. Qué injusta es la vida, colega.

Si hablamos de personalidades solo puedo decir que me hayan llamado la atención dos personajes secundarios. Ayase, esa chica dura de pelar, orgullosa pero también con sus debilidades, que va en silla de ruedas. Normalmente, cuando en anime ponen algún personaje en silla ruedas, lo acaban retratando como un personaje enfermizo, frágil o directamente es una tía con estética lolita. Ayase no, Ayase se sube a su mecha de combate y revienta a quién haga falta. Es una buena entrenadora y creo que, militarmente hablando, las pocas decisiones que toma son bastante acertadas. Por otro lado, tenemos a Yahiro, el típico ‘don perfecto’, que no solo no lo es, sino que resulta que traiciona al prota a la primera de cambio. Creo que tiene unas motivaciones justificadas y su desarrollo es muy serio, a pesar de que, muy probablemente (y como casi el 90% de personajes) era prescindible. Dos personajes que se ‘salvan’ pero que no me deslumbran son Hare y Arisa. Hare como personalidad es un cero a la izquierda, la típica amiga hiperfriendzoneada hasta el final, pero al menos es un punto de inflexión en la historia, sirve para que las cosas cambien de alguna manera. Por su parte, Arisa no se casa con nadie, creo que su escala de valores es firme y si cambia de opinión y bando no será nunca por las opiniones de terceros. Sabe exactamente qué es el bien y qué el mal y siempre se posiciona en el bando de la luz. Aunque es otro personaje que podía no haber existido, que la trama habría ido hacia el mismo catastrófico sitio. Personajes que no se salvan ni con un socorrista: Gai y Mana. Mana está loca a niveles surrealistas, no sabe lo que es la lógica, está ahí para aparecer cada 10 episodios, joderlo todo en modo caótico y volver a dormirse hasta la próxima vez que se les ocurra acordarse de su existencia. Gai, por su parte, tiene una entrada muy ‘cool’, pero sin sentido, que predice todo su paso por el resto de la serie. Su historia de pasado tiene carencias, y personalmente, diría que es ridícula. En cuanto a sus objetivos… Su primer gran sacrificio va en contra de todo lo que persigue en la segunda parte del anime, y cuando alguien pregunta por qué hace esto su respuesta, CON UN PAR DE COJONES, es decir “tu no lo entenderías”. Ni él, ni cualquiera que tenga dos dedos de frente. Para finalizar, tendré que decir algo de los dos protagonistas. Shu, no me gusta, se une a todo esto solo por ligarse a una chica, a mitad de la historia incluso pierde su propia escala de valores. Es… muy a términos generales, un Gary Stu. Si bien Inori, para mi gusto, se salva un poco más, sigue pareciéndome un prototipo de chica ‘cyborg’, con emociones que van de 0 a 100 sin valores intermedios.


Bananya



He tenido una calurosa discusión sobre lo siniestro que me ha parecido el guión. Obviamente, está enfocado a un público eminentemente joven o muy muy muy joven, pero eso no quita que la persona que escribió las escenas sea un adulto que plasma en pantalla situaciones que pueden ser malinterpretadas y que cuento con que fuese capaz de verlas en su proceso creativo. Me perturba esta persona, deberían llamar a un psicologo, igual descubren que tiene cadáveres de gato cubiertos con mondas de plátano en su sótano. Por lo demás, no hay una línea coherente, son situaciones absurdas para crear momentos visualmente entrañables. Tiene ese tipo de guión que se hace para encandilar a los niños más pequeños; donde el sonido, los colores, la sencillez es lo que prima. Lo que en mi pueblo viene siendo un ‘engaña-bobos’, vaya.

Visualmente es muy efectista, no solo por el diseño de los bananyas (que sirven de mascota para merchandaising a tope), sino por el color tan bonito que tiene. Eso sí, en cuanto los planos se hacen más desarrollados o se ven personajes humanos, la cosa cambia. Las figuras humanoides están distorsionadas y caricaturizadas de una forma que destaca negativamente. Sonoramente, el narrador es una voz muy muy relajante, aunque a veces su despreocupación por narrar o por criticar a los personajes es preocupante.

El formato de 3 minutos, le daba poco margen, pero me parece adecuado para ser un entre-series, esos episodios que te meten entre anuncios para darte la sensación de que has salido del bucle de publicidad, o simplemente para una web-serie. Igualmente no tienen el material para ser tomada como una obra en sí, como podría ser Monster High, que aún siendo de formato reducidísimo dirigía la historia a alguna parte. Suena a material auto-publicitario para vender marca, muñecos y no contar nada.


Kotonoha No Niwa


Makoto Shinkai y yo nos queremos de lejos, porque como se me acerque un poco acabo llorando como una magdalena. No estaba muy proactiva en eso de ver esta película, precisamente por la fijación de Shinkai por los dramas amorosos. No obstante, cada una de sus películas es un cuadro digno del mejor de los museos y me atrevería a decir que visualmente, ésta es la más asombrosa.

Partimos de la base de que eran 40 minutos de film, una historia ‘lenta’, con pocos escenarios y pocos personajes, lo que significa que lo que se ahorraban en trabajo de animación lo invertían en horas de detalle en color y dibujo.Un nivel al que no estamos acostumbrados y que hace que algunas escenas sean realmente realistas. No me cansaré de hablar de la belleza de esta película, de verdad, merece mucho la pena ver hasta dónde puede llegar un anime en su máximo nivel de detalle, fuera aparte de que la historia pueda seducir más o menos.

El corte más maduro de personajes frente a otras de sus pelis, me hacía pensar que iba a ser una historia más cruda y mucho más dramática. Me equivoqué, estrepitosamente además. Si bien se centra mucho en la psicología de los dos protagonistas, la parte más intensa de la película es cuando por fin deciden confesarse. Nada de muertes catastróficas o personas persiguiendo el fantasma de un amor pasado. Solo dos extraños que al final encuentran una conexión. Fuera aparte de ellos dos, tampoco hay mucho más de lo que hablar. El resto de personajes no tienen protagonismo, ni desarrollo.

Si bien, algo que realmente me destaca de esta película, fuera aparte de lo obvio, es la gran y magnífica metáfora visual que implica. No podría marcharme sin hablar de la relevancia que tiene narrativamente hablando. Todo gira ante la premisa de que ambos se encuentran en un parque cada vez que llueve, ya que él (un estudiante de secundaria) falta a clase siempre que hace mal tiempo. El agua es un gran punto de conexión a nivel literal y a nivel alegórico. Creando una necesidad mutua o ‘sed’ emocional cada vez mayor entre los protagonistas, ya que saben que es la única premisa o excusa para tener contacto.

Llevando un poco más allá el tema de la metáfora, tenemos que observar como el tiempo atmosférico y los sucesos de cada uno de ellos están ligados muy fuertemente. Ambos comienzan en una época triste de sus vidas, dónde se sienten apáticos y poco esperanzados, esta turbulencia se refleja muy claramente en las lluvias torrenciales, esas que rodean toda esta relación un tanto prohibida. Cuando comienzan los días soleados, tenemos varias escenas de cómo tanto él, como ella, van consiguiendo pequeños logros personales. Pero siguen recordando aquel parque como un pequeño receso de paz que les falta para completar su estado anímico. Si bien, cuando realmente me di cuenta del poder de todo esto, fue en las escenas finales. Lo último que sabemos es que es invierno, ella le escribe una carta y él le deja unos zapatos en su lugar, él está solo y no para de nevar. Es un lugar tranquilo, nada agitado, pero profundamente frío y solitario. Aunque el final es terriblemente esperanzador cuando las últimas palabras de la carta hablan del calor del verano y un posible y esperado reencuentro.



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