jueves, 30 de enero de 2014

El bonobo, sexualidad sin tapujos




Bueno, pues me apetecía hablar de este extraordinario animal. La verdad es que cuando cree la sección de ciencia me llegué a preguntar si algún día la conseguiría rellenar con algo ¡Y aquí estamos! A penas hemos comenzado y aquí estoy hablando del bonobo. Creo que estos primates tienen mucho que hacernos reflexionar sobre nuestras consideraciones sexuales y sobre nuestra vida sexual en general. No quisiera decir lo qué pensar o lo qué creer, pero al menos, dar un vistazo a estos primos –junto al chimpancé- del ser humano, que han conseguido desmontar algunas de las teorías más arcaicas sobre orientación, función y aplicación del sexo.



Hacen el amor y no la guerra”, Frans de Waal.

Pero, entremos con los datos morbosos. Los bonobos tienen una rica y flexible vida sexual, tanto dentro de la familia inmediata, como fuera de ella, excluyendo tan solo las relaciones que incluirían hijo-madre. La edad, rango social y sexo les es indiferente. Tanto adultos como crías realizan prácticas sexuales como saludo, reconocimiento, pago de favores por comida o resolución de conflictos y estrés, pudiendo estar realizando el coito durante todo el día. Lo que posibilita que vivan en grupo con cierta armonía. La excitación tras haber encontrado una fuente de alimento suele terminar con una actividad sexual en grupo que disminuye el estrés generado. Igualmente, los problemas creados por la comida –un miembro tiene alimento y otro no- suelen finalizar, también, en apareamiento. Tras el acto ambos miembros decidirán compartir el sustento.

En hembras, este tipo de prácticas van más allá, porque se convierten en una forma de ‘política’. Las bonobas practican sexo con intenciones de encontrar conexiones sociales de interés y subir en la escala social. A pesar, de ser mucho más pequeñas que los machos, los estrechos lazos creados entre ellas hacen que la estructura jerárquica del bonobo sea matriarcal –aproximadamente el 60% de sus relaciones son entre dos o más hembras-. Ya que son éstas las que mantienen un número superior y más cohesionado frente a los machos que rara vez deciden colaborar. No obstante, el rango en la jerarquía bonoba es de menor peso que en otras de otros primates.

El primatólogo, Frans de Waal, dedicó varios libros a estos animales y destacó por sus estudios con capuccinos y ‘su sentido de la justicia’. Con respecto a los bonobos, afirma que pueden considerarse una sociedad pansexual, dado que “no tienen ninguna preferencia o interés, en uno u otro sexo”. Continuando con el paralelismo entre seres humanos y bonobos llegó a decir que: “La homosexualidad está marginada solo en ciertas culturas –hablando del reino animal y los humanos-. Es como si por tener intereses homosexuales terminarán siendo exclusivamente homosexuales. Podrían ser bisexuales, lo que puede que ocurra con muchos heterosexuales. Hay una especie de división que puede no haberse creado de manera natural, sino por la intolerancia.”

Fuera aparte de que sus comportamientos sexuales puedan parecernos curiosos, grotescos o exagerados, podemos afirmar que tenemos más en común de lo que se podría esperar, y por tanto, que es difícil negar las similitudes con la raza humana. Junto al chimpancé, es el pariente más cercano que tenemos y con el que compartimos un 98% del contenido de ADN. Son muchos los científicos que afirman que nos acercamos más los bonobos que a los chimpancés, a pesar de tener un ADN igual de distante a ambas razas. A diferencia éstos, los bonobos caminan erguidos el 25% del tiempo que se desplazan en tierra y son considerados –al menos en cautividad- más inteligentes. Por no hablar de que sus rasgos fáciles son más fácilmente diferenciables, lo que les permite tener una apariencia significativamente distinta. Igualmente es el único animal que ha desarrollado comportamientos sexuales que comparte con el ser humano tales como: sexo genital cara a cara, besos con lengua y sexo oral. Los investigadores han llegado a concluir que este animal es capaz de desarrollar sentimientos de: altruismo, compasión, empatía, amabilidad, paciencia y sensibilidad. Así como pasar la ‘prueba del espejo’, que sirve para demostrar la conciencia de uno mismo.

Resumiendo, podríamos decir que las funciones del sexo Bonobo son:
  •  Social. Estrecha lazos entre los miembros del grupo, sin discriminación de sexo o edad.
  • Jerárquica. El sexo en grupo entre las hembras bonobo ha posibilitado un sistema jerárquico matriarcal, en el que las relaciones entre bonobas de clase alta –tienen un comportamiento algo más discriminatorio- y clase baja –no tienen un comportamiento discriminatorio- son diferentes, a pesar de que todas ellas se apareen con todo el grupo.
  • Conciliadora. El fin de conflictos, tensiones y malentendidos se suele resolver con el coito, lo que mitiga el estrés y permite un comportamiento más comunitario.
  • Reproductiva. La función, aunque sorprendentemente secundaria, es la del apareamiento. A pesar de todo, las hembras suelen tener tan solo una cría cada 5 o 6 años.

Por otra parte, en conclusión se obtienen otros interesantes hallazgos que podrían aplicarse más de lo que creemos al comportamiento humano:
  • La función reproductiva es secundaria frente al resto de funciones sexuales del bonobo. Derribando así el argumento de que el sexo solo sirve única y exclusivamente para reproducirse –por lo menos en su sociedad-.
  • Esta especie es –junto a delfines, albatros, leones, chinches… etc.- una especie que demuestra la naturalidad de las relaciones homosexuales en el reino animal.
  • Se echa por tierra la teoría de que el sexo sirve como acto de dominancia. Los bonobos ‘montan’ o ‘son montados’ indiferentemente de su clase, sexo o edad.


Más sobre el Bonobo...

  • Fue Descubierto en 1928, pero en un primer momento fue confundido con un chimpancé joven.
  • Un año después Ernst Schwarz publicaría el hallazgo de esta especie.
  • El chimpancé y el bonobo se separaron genéticamente hablando hace un millón de años. Y éstos del ser humano, unos 6 millones.
  • Su tasa de reproducción no es superior a la de un chimpancé común. No obstante, nunca se separan del grupo para parir y no se conocen casos de infanticidio -muy común en los chimpancés-.
  • Viven en un pequeño sector de  las densas selvas húmedas de África central. Y duermen en nidos que se fabrican en los árboles.
  • Se alimentan, principalmente, de frutos y hojas que cosechan.
  • Actualmente, la legislación del Congo permite su caza, por lo que se encuentra al borde de la extinción.

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