miércoles, 28 de mayo de 2014

Justicias e Injusticias Musicales




Las girls y boy bands tienen una cierta mala fama, por lo menos, para aquellos que se consideran entendidos o con cierto gusto musical. Las razones por las que usualmente son vistos con tan malos ojos son medias verdades que se pueden desmontar si el oyente está dispuesto a re-escuchar un tema con una mentalidad menos ‘gafapastica’. Es cierto que la fama que han puesto las formaciones de mayor éxito no ayuda a ‘desinclichetar’ la idea de que un grupo vocal es algo similar a un grupo de dudosa calidad y popularidad abusiva enfocado a un público adolescente. Esta crítica será una y otra vez la que esgrimirán las mismas voces para rechazar productos que no se parecen a lo que esta etiqueta describe.

La primera idea que viene a la mente al respecto en las recelosas mentes hipsterianas es que son bandas ‘creadas’. Una simple 'unión discográfica’, que hace que pierdan cierto encanto o ‘feeling’ frente a aquellas otras bandas tradicionales, donde la gente consigue una meta con sus propios esfuerzos y ‘línea musical’. Es realmente entrañable verlo de esta manera, pero ciertamente, es que casi ninguna banda de este tipo suele contar con los mismos miembros con los que comenzaron, ni si quiera los incombustibles Rolling Stone. Y desarticulando este mismo comentario, Sugababes –de las que luego hablaré- o las propias Destiny’s child tuvieron una formación ‘natural', donde fueron los miembros los que se encontraron, no una discográfica la que hizo de mediadora.

Por otro lado, también se les suele achacar eso de que ‘no escriban sus propias canciones’, a esto añadiré que es parcialmente cierto, pero no del todo. Más bandas de formación vocal de las que pensamos componen sus propias letras, de hecho, no son pocos los miembros de alguna de estas formaciones que no solo componen las letras sino que producen la música, algo de lo que la gran mayoría de bandas no gozan de capacidad para hacer. El kpop, que tan criticado ha sido por su vistosidad, cuenta con varios ejemplos de bandas ‘que sacan lo que realmente crean’ y que tampoco suelen tener problemas a la hora de escribir letras con cierto mensaje.

Vistos los ejemplos, otro compadre barbudo y con camisa de leñador diría que el corte de estas formaciones es ‘demasiado’ comercial. Es cierto que la girl band que más ha vendido en la historia de la música es la de las sobrevaloradísimas Spice Girls, eso no quita que haya otras opciones que nada se parecen a esa idea de música PTP –para todos los públicos-. Existen alternativas como The Pierces un dúo de gemelas estadounises que tienen un planteamiento alternativo de cómo hacer música. Igualmente esta cuestión es muy discutible porque el quitar crédito a cierto tipo de música por el simple hecho de ser popular debería estar penado por ley. No obstante y zanjando este tema, me gustaría remarcar que no son pocas las bandas de hip-hop vocal –de las cuales no pondré ejemplos ya que no deseo ser colgada por intentar insinuar que es una ‘boy/girl band’- pero que a pesar de que usualmente no entren en esta categoría, siguen siendo formaciones de este tipo, ya que el concepto ‘girl/boy band’ aunque lo asociemos a pop, solo acota el tipo de formación, no su estilo.

Finalmente, y supongo que es el más duro de todos los ataques, es el hecho de que se tienda a pensar que ‘la cantidad no es igual a la calidad’. Es más que obvio, que vocales con una calidad mediocre o cualidades más escasas son más fácilmente aprovechables de esta manera, pero eso no quita en ninguno de los casos, que realmente la historia haya dejado bandas para ser recordadas, como The Supremes por tener unas grandísimas voces detrás. Dando la vuelta a las críticas también se podría decir que estas mismas acusaciones se podrían realizar sobre todos los solistas, cosa que no se hace, ya sea por la cantidad y variedad o porque es más sencillo etiquetar a los grupos vocales. 

Como ya he adelantado previamente, hace algo más de medio año que una banda que me ha dejado muy buen sabor de boca ‘ha vuelto’. Sugababes fue una formación que se mantuvo activa durante más de 10 años, con unos miembros de una calidad insuperable.  La voz de Muyta Buena (a pesar de sus idas y venidas) fue acompañada de la difunta Amy Winehouse para su último single en solitario ‘B Boy Baby’. La formación original de esta banda se constituiría tras una fiesta de cumpleaños donde tres chicas de 13 años encontrarían su vocación. Un año después Siobhán Donaghy, Mutya Buena y Keisha Buchanan firmarían el contrato que las catapultaría con su primer CD, que contenía una de sus mejores y más memorables canciones, ‘Overload’. Sorpresivamente, muchos adultos ingleses de bien tuvieron que reconocer que se
habían enamorado de la seriedad de estas tres adolescentes con aires de barrio pobre. En el año 2001 Donaghy abandonaría la banda arguyendo problemas de ansiedad y poco después sería sustituida por la exintegrante de otra girlband, las ‘Atomic Kitten’, Heidi Range. El cambio de sonido catapultó a la banda hacia una carrera plagada de éxitos en la que se turnaban hits mega-ultra-comerciales, con otros temas que guardaban aún la esencia de la banda. Sarcásticamente, en 2005 se marcharía la segunda ‘Sugababes’ original, Mutya Buena, que sería sustituida por Amelle Berrabah y con la que definitivamente se diría adiós al ‘sonido Sugababes’ para siempre.  Si podía aún desvirtuarse más el concepto y volverse de algún modo ‘surrealista’, en 2009 sería expulsada la última integrante originaria, Keisha Buchnan por Jade Ewen en un escueto comunicado. Previamente Buchnan había desmentido los rumores de que entrase una nueva integrante, desconociendo que sería ella misma la que saldría de la formación. Finalmente, una banda llamada ‘sugababes’, sin ninguna de las miembros originales y con un sonido que no tenía nada que ver con el que promulgaban inicialmente, continuó a la deriva hasta que en 2011, y tras dos años desde la salida de Buchnan, pondrían punto y final a la banda.

No sé si es un acto de justicia o un complot karmático volver a ver como las tres miembros originales vuelven a los escenarios y promocionan un nuevo trabajo juntas. Lo ‘jodido’ del asunto es como, y a pesar de todo, no puedan usar su nombre original, dado que ‘el nombre de marca’ sigue perteneciendo a una compañía discográfica y no a las chicas que fundaron hace más de 13 años la banda. Por lo que ahora se hacen llamar Mutya Keisha Siobhan, o lo que es lo mismo, MKS. El caso recuerda un poco al de otra agrupación que entró en litigios por problemas de nombre (TVXQ/DBSQ) y que acabó llegando a la misma conclusión que Sugababes. Tres de los miembros que se marcharon de la formación pudieron ‘recuperar su derecho de uso’ gracias a la coyuntural circunstancia de que el nombre estaba compuesto por las aportaciones de los propios miembros de la banda. -Aunque pueda parecer estúpido, es la forma más eficaz de asegurar el derecho de uso-.


Sugababes, ha muerto, pero no la esencia. A pesar, de ser una historia agridulce, con un final que aún está por ver si acabará bien o aún peor, da qué pensar sobre si realmente existe algún tipo de compensación divina. Si aún a pesar de todo tu pasmina y tu sombrero fedora te impiden abrir un poco la mente sobre este tipo de formaciones, puede que algún día me sienta lo suficientemente productiva como para hablaros de las negreras musicales, o también llamadas, compañías musicales, las cuales tienen una fijación en aprovecharse de los miembros de las bandas vocales, ya que son estos los que están en una situación de vulnerabilidad mayor que solistas o grupos musicales. Solo adelantaré que sustituir, redirigir la línea musical o hacerse con los derechos absolutos sobre una banda vocal es mucho más sencillo que en cualquiera de los demás casos. Igualmente, es muy probable que mi próxima entrada musical no tenga nada que ver con esto, así que tranquilo amigo gafapastico.



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