
Ser extraño es una de esas raras maldiciones, que si bien
hay días en que es algo maravilloso, hay días oscuros como la noche que te devoran
desde la médula hasta la piel. Ser raro, ser extraño, ser visto de manera
diferente es algo, que, por fortuna o desgracia, a todos nos sucede tarde o
temprano. Algunos más a menudo que a otros, eso sin duda. Y ante esto, solo quedan dos salidas,
revelarse e intentar buscar con todas las fuerzas posibles algo de normalidad
en un mundo de locos, dónde nadie se libra de ser diferente o, simplemente aceptarse.
Incluso en algunos casos llegar a enorgullecerte de las diferencias que tienes
con el resto de personas que te rodean. Soy diferente, me han sucedido cosas
únicas que me convierten en un ejemplar extraordinario. Esos son los días
extraordinarios, cuando el calor de los rayos del sol atraviesa tu piel dura
como el cuero.
Las paredes se hacen duras y los días oscuros y para cuando
te das cuenta te conviertes en una persona huraña, arisca, que no es capaz de
amoldarse y que todo le genera
indiferencia, odio, molestia. No pedí ser así, no quise estar aquí, no desee
esta situación. Una frustración de quién se siente encadenado sin ninguna
explicación ¿Cuál fue mi pecado? ¿Qué grave fue para acabar atado a esta muralla
de metal? Años tartamudeando y mirándote las punteras de los zapatos raídos
para acabar resurgiendo como un dragón furioso. Rabia es todo lo que tu
estómago prueba. Todo a tu alrededor tiene una reacción, pasaste de esconderte
a atacar, sin previo aviso te inmolas por cualquier cosa o en cualquier lugar.
Quieres que te teman porque es lo más cerca que estas del respeto. Quieres que
te conozcan porque eso es lo más cerca que estas de que te miren, de qué te
vean. Quieres que su piel se abra bajo tus dedos porque estarás más cerca del
abrazo que lleva negándote el mundo tanto tiempo, ese que ahora rechazas y
escupes. Eres tan prescindible… que esta es la única forma de qué se den cuenta
de que realmente eres un factor importante en sus vidas, porque tú. Tú y solo
tú, tienes la capacidad decidir si siguen con vida o no. Porque es tan fácil
como presionar un botón, como alzar un puño y arrojarlo con fuerza hacia
delante.
Lo que nadie os contó jamás, la oportunidad que jamás nadie
os dio, es deciros que todos estamos igual de solos. Ahora tirarán de la cadena
y desapareceréis como la mierda. Acusarán a vuestra familia desestructurada, a
vuestros raros hábitos o a la música que escucháis, las creencias que tenéis o
la política que votáis. Porque ya ha pasado y porque volverá a suceder. Y yo
solo siento lástima, lástima de qué nadie hubiese dado un paso correcto con vosotros
a tiempo, de qué en ese dramático
momento no hayáis hallado unos amigos, una válvula de escape menos agresiva, un
entorno menos explosivo o simplemente un hombro dispuesto a recibir vuestro
llanto. Pena también porque puedo sentir como habéis llegado hasta ahí, porque hayáis
estado tan solos. Porque jamás nadie hará justicia con vosotros, ni se sentirá
culpable o porque sé lo que estar en el límite, pero también tengo que dar
gracias porque he tenido los salvavidas que vosotros no tuvisteis. Esa vorágine
de odio que os ha devorado, os ha consumido y que va a hacer que los que antes
os ignoraban ahora pidan vuestras cabezas en una estaca. Me dais pena, porque los
que comenzaron todo esto, han ganado, no vosotros, os habéis consumido bajo sus
ojos impasibles, bajo banderas absurdas, bajo mensajes que considerabais más
grandes que vosotros mismos, que merecían el sacrificio. Y si ya opinaban que
eráis raros, diferentes y os concedían pasar como espectros por su lado, ahora
quieren vuestro exterminio. Podéis creer que ha merecido la pena, pero al final
estabais tan dispuestos a morir por ello… valoráis tan poco vuestra propia
existencia… que ya solo sois cáscaras y no personas, porque la causa era más
importante que la persona. Porque la reacción única era más importante que la
vida. Porque el objetivo era mejor que la forma. Habéis perdido, pero no solo
porque ellos han ganado, porque les habéis dado la razón, sino porque os habéis
convertido en cascarones y vuestra alma pura voló junto a vuestra dinamita.





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